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Demasiado Tarde Para Arrepentirse, Señor CEO

Capítulo 4 Pues te reto

Palabras:944    |    Actualizado en: 09/02/2026

Lu

llorando, desde que Lidia lo rechazó n

mundo, pero no puedo hacer que mi hijo sea feliz. ¿De que me sirve entonces? Tenía que hac

amá t

dice que no es mi mami.

resada. Verás que muy pronto

e lo p

e lo

Ly

fiesta llena de alcohol y música a todo volumen, esté era un evento tranquilo, habían tragos, pero d

era decirle de manera gentil al pequeño que yo no era su mamá, pero si lo deseaba podía ser esa tía que te cuida cómo

ería inmune a sus encantos si mi corazón no estuviera tan roto. Sería una más de las que lo admira y desea, mis piernas se debilitaría

- Esa voz

Sierra pregunto.

lo co

el agua en mi vaso, me arrepentí de no elegir

con un extraño. Esté es un evento de la

s cosas difíciles? - El to

- Todas, en serio, todas las miradas estaban en Luke, ¿por

a menos que

me tienen sin cui

- Quise apartar

dos. ¿Quieres eso? - Me reí de su amenaza. Tendría miedo si mi vida no estuviera arru

me. ¡Qué m

ivocada, es el espectáculo perfectos para imaginar que dos hombres s

Quién

Termina de salir, esté es un evento privado d

abajos y futuros salgan de aquí. - El salón quedo vacío en cuestión de segundos. Hasta

a. - No entiendo por qué está actuan

iene por qué arruinar su vid

Pe

a. El salió sin decir nada. - ¿Qué? - Mis ojos llenos de odio apun

Él lleva días sin comer bien, está

médico. - Res

. El te necesita. Se que entre tú y yo las c

desconoció. Ellos dejaron de ser mi familia hac

or las malas si es necesario. - ¿Cómo puede amar a éste hombre por

forma en que p

os me hicieron darme cuenta de dos cosas. Siente dolor, la muerte de Layla lo

de un niño que no es mío. - Tomé mi bolso y me fuí. El tenía determinación, pues yo te

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Demasiado Tarde Para Arrepentirse, Señor CEO
Demasiado Tarde Para Arrepentirse, Señor CEO
“- Mami, estás viva. - Sus ojos verdes igual a los míos me hacen sobre saltarme, imposible. No puede ser, esté niño es... - Byron. - Podría reconocer esa voz en cualquier lugar. La tengo gravaba en mi memoria cómo si fuera mi maldita canción favorita. - Papi, encontré a mamá. - Estaba a unos metros del hombre que ame por más de una década, el hombre de 1.87, cabello negro, ojos grises azulados, hombros anchos, labios sexis y rostro apuesto. El era la definición de perfección. ¿Alguna vez le han regalado flores a un hombre? Yo si. Es el que está frente a mí en éste momento. Lo recuerdo de niño, ¿cómo no me dí cuenta antes? Quizás por qué has estado luchando por olvidar todo de el. Así que no notaste que el pequeño aquí es su viva imagen. Contestó mi voz interior. - Aléjate de mi. - Ordene a al mocoso. Mi voz antes normal se volvió fría.”