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EL Retorno de la Heredera dorada

Capítulo 4 Gracias, hermanita, por cederme el título de Heredera Dorada.

Palabras:1255    |    Actualizado en: 11/02/2026

ido. No podía creer que sus propios padres la hubieran incriminado y luego amenazado

rano, sus padres encontrarían un esposo para ella, alguien influyente. Sin embargo, hasta ese momento había creído que tendría más libertad

solo le quedaban unas semanas. Aunque, pensándolo bien, Cassandra tenía apenas dieciséis años, por lo

temía que la inculparan y fuera ella la única que pagara por los errores de sus progenitores. Mientras int

a se haría cargo de la empresa y de to

la, evitar que le ocurriera lo mismo. Sus padres también podían tenderle una trampa, obligarla a firmar contra

ó hondo para serenarse. No quería parecer alterada. Llamó

go impensable en la villa, donde las empleadas mantenían todo impecable. Un segundo después apareció la responsable: Cass

ncia que empleaba cuando no sabía pronunciar su nombre c

alma, ocultando el nerv

me gustaría hablar con

s -respondió Cassandra-. Elegir mi atuendo es de vi

miento se instaló en

cesitas ese a

, te concierne también a ti. Querida hermana, estás frente a la nueva heredera de Aurora Mineral. Mañana,

daba vueltas, la tierra se movía y ella era incapaz de mantenerse en pie,

siasmada-. Por fin mis sueños se cumplen. Seré

ero Aurelia apenas la escuchaba. El pitido e

compostura-. No puedes hacerte cargo de la empres

desapareció. Una máscara

replicó con frialdad- Entiendo que sea incómodo, ya que mi ascenso signif

ver contigo. Claro que me ale

a- En aquellas en las que no seas tú la moneda de cambio, la

o hicieron y ahora lo harán contigo. Están metidos en cosas muy turbias

ondió Cassandr

inuar, pero su her

arrugo la frente temiendo haber escuchado bien o malinterpretar las palabras de su dulce hermana meno

nció el ceñ

ú serás vendida para que mi empresa prospere. Vivirás el destino miserable que me tocaba a mí y verás desde le

descubrir que sus padres la habían encerrado. Permanecería bajo custodia hasta que se celebrara el matrimonio. Sus espera

l comprom

ia sabía que querían hacerla lucir hermosa para poder cobrar una porción mayor del pastel. Tras horas

na faja de cuerpo entero que apenas le permitía re

ban dentro; su madre subió después y Aurelia fue la última. El ambiente era in

ompió el

Armad llevarás una vida tranquila. Cedric, tu prometido, es solo tres años mayor que tú y, según los r

rvino Cassandra con desdén- Sus únicos interese

nte de su padre, añadi

dos conocen su reputación de mu

-añadió Isolde, como si la idea de un marido infiel le pusiese resultar sat

la boca, rompería a llorar. Y ya estaba ca

o para conocer a su prometido, sonreír y fingir

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EL Retorno de la Heredera dorada
EL Retorno de la Heredera dorada
“Aurelia Valmont lo tenía todo... o eso le había gustado creer. Heredera de una fortuna incalculable, criada entre lujos y con una familia que la amaba a su lado, todos sabían que la vida de la "heredera dorada" estaba destinada a la grandeza. O al menos así parecía, hasta que descubrió algo que rompió la frágil fantasía en la que vivía. Despojada de su título, rechazada por su familia y excluida de la sociedad que alguna vez la admiró, la vida de Aurelia dio un giro dramático. Perdió todo lo que pudo llamar suyo, incluso la posibilidad de elegir con quién casarse. Forzada por sus padres a comprometerse con un hombre que le repugnaba, comenzó a sentir que su existencia carecía de sentido. Entonces conoció a Eloi. Eloi era distinto... o eso quiso creer. Por primera vez sintió que alguien se interesaba genuinamente por ella y no por su apellido o su herencia. Él sabía cómo tratarla, sabía qué palabras decir y cuándo decirlas. Y cuando le propuso huir juntos, recorrer el mundo y perseguir el arte y la libertad, Aurelia tuvo que decidir entre obedecer a una familia que le había dado la espalda o apostar por un hombre que parecía comprenderla. Aurelia se arriesgó. Eligió creer en el amor. Eligió su libertad. Pero las promesas susurradas en la oscuridad pesan menos cuando el mundo real se impone. En una ciudad que no conoce, lejos de su familia y de todo lo que alguna vez la protegió, Aurelia deberá aprender a sobrevivir sola y enfrentarse a una incómoda realidad: confiar es un lujo peligroso. ¿Fue Eloi su salvación... o el primer error que cambiaría su destino para siempre?”