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Pecado bajo Contrato

Capítulo 5 El intruso

Palabras:1619    |    Actualizado en: 15/04/2026

abía logrado entregar el informe a las seis de la mañana, tras treinta y seis horas sin dormir y una cantidad de cafeína que probablemente era ilegal. No había visto

nferencias B -anunció Chloe con voz queda-. Y Elara... -añadió

-¿Julian Vane? ¿El ma

portantes y antiguos. Pero también es un tibu

iente, sino a Killian. Estaba de pie frente al ventanal, de espaldas a la puerta. Su traje azul medianoc

Julian Vane. Era un hombre de unos cuarenta años, bien parecido de una forma conve

orrieron el cuerpo de ella con una falta de pudor que la hizo sentir instantáneamente sucia-. Killian, no me habías di

cuchillas de hielo dirigidas directamente a Vane, p

. Está aquí para presentar los ajustes estratégico

, y se acercó a Elara. Antes de que ella pudiera reaccionar, él tomó su mano y la

ente mientras mantenía su mano prisionera-. He oído que eres una rebelde. Que desafiaste al gra

firmeza, manteniendo una

mos los datos del mercado logístico. Creo que encontrar

bromeó Vane, volviendo a sentarse, aunque su mirad

entre ella y Vane. Elara comenzó su presentación, desplegando los gráficos que tanto esfuerzo le habían c

n Vane no parecían i

adelante, invadiendo el espacio personal de Elara-. ¿Por qué no me lo explicas mejor esta no

eojo a Killian. Sus mandíbulas estaban tan apretadas que parecía que sus dientes iba

ndo mantener el control de la reunión-. Si tiene dudas técnicas, pue

la insolencia-. Killian, no seas un acaparador. Una mujer como ella no debería estar encerra

sa, intentando tocar el antebrazo de Elar

e una palma golpeando la mesa de mármol r

ados en una furia tan primitiva que Julian Vane retrocedió

jo, el sonido de un animal que ha visto a otro depr

r su compostura, aunque el sudor empezaba a brillar en su frente-. No me digas que ahora ere

cortas, finales-. Mi secretaria te enviará los contratos de resc

e par en par, poniénd

cincuenta millones por un comentario? ¡Es una l

ntímetros de Vane, superándolo en altura y en pura presencia amenazante-. Si vuelves a dirigirte a la señorita Vance, si vuelves a mirarla o si vuelves a pr

uego volvió a mirar a Killian. Reconoció la mirada de un hombre que ha perdido la razón, o que finalmente la ha

quedó tras él

, y luego se giró hacia Killian. Él seguía de pie, de espaldas

rró ella-. Acaba de tirar cincuen

os se encontraron con los de Elara, la furia se transformó en una angustia cruda

u voz vibrando con una intensidad que la hizo

oy una profesional, Killian. He lidiado con tipos como él antes. No necesitaba

e Elara con una delicadeza que contrastaba violentamente

con una posesividad aterradora-. Nadie te mira así mientras y

Regla de Oro no solo se había roto; Killian la había p

espiración entrecortada por la cercanía de él-.

a manera que la hizo gemir suavemente-. Y si tengo que quemar este imperio

y prestigio, pero reducidos a algo mucho más básico: un hombre que había reclamado su presa y una

nte recordara dónde estaban, y se ajustó la ch

a nadie-. Tenemos mucho trabajo que hacer. Y esta noche... esta noche vendrás conmigo a la cena de

algo mucho más oscuro y obsesivo. La cacería de Killian Blackwood no había hecho más que empezar, y ella sospechaba que no descansaría hasta que no quedara

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Pecado bajo Contrato
Pecado bajo Contrato
“Elara Vance pensó que conseguir el puesto de Jefa de Marketing en Blackwood Industries era su billete hacia la cima del mundo corporativo. Estaba preparada para largas horas, reuniones exhaustivas y campañas agresivas. Para lo que no estaba preparada era para el peaje que tendría que pagar: Killian Blackwood. Con una presencia que roba el oxígeno de cualquier habitación y una mirada fría que parece desnudarle el alma, Killian es un hombre forjado en hielo y sombras. En la empresa, su regla de oro es absoluta: nada de confraternizar con el personal. Sin embargo, desde el instante en que Elara cruza las puertas de su oficina, esa regla comienza a asfixiarlo. Mientras Elara intenta mantener una fachada de profesionalismo intachable, Killian se convierte en una fuerza ineludible en su vida. Es un jefe exigente, sí, pero también un protector feroz que despide a cualquier hombre que se atreva a mirarla dos veces. Él sabe que está roto, atormentado por un secreto oscuro y demonios que le advierten que la destruirá si la toca. Pero cuando una cena de negocios termina en desastre y ambos quedan a solas en la intimidad del ascensor privado de la compañía, la máscara de frialdad de Killian se resquebraja. Elara está a punto de descubrir que debajo del impecable traje a medida de su jefe no late el corazón de un hombre de negocios, sino el de una bestia hambrienta. Y ella es su única presa.”
1 Capítulo 1 El Imperio de Cristal2 Capítulo 2 Hielo y fuego3 Capítulo 3 La Regla de Oro4 Capítulo 4 Horas extras5 Capítulo 5 El intruso6 Capítulo 6 Celos irracionales7 Capítulo 7 Advertencias8 Capítulo 8 El vestido9 Capítulo 9 El desastre10 Capítulo 10 El punto de no retorno