aminar y respirar un poco; necesitaba pensar con claridad. La noche caía lenta
ntemplando el agua cuando, de r
buscas -le espetó Lino, sujetando su brazo c
ritó ella, forcejea
. Dime quién eres y q
la nueva heredera! Estoy aquí porque vengo po
Por qué dices que esto te pertene
i padre! Jamás habría logrado nada si mi padre no l
odo. Me importa tanto mi familia y el legado por el que mi abuelo trabajó toda su vida, que haré el
rzas, le propinó una bofetada que dejó la marca de su mano en
bista! En tu vida vuelvas
el ladrón de tu abuelo se quede con el fruto del trabajo de mi padre.
preguntó Lino con
uelo. ¿A quién se le ocurre poner s
hombre que más había amado, Lin
me sorprende; se nota que e
por el brazo y la besó. Ella intentó zafarse, pero él la obligó a sostener el beso. En defensa p
te daba náuseas? ¡Estúpido! Eres tú quien me provo
erminó desplomándose sobre el césped. Decidida, Esmera
ese hombre. Pero eso sí, entre é
ustedes pueden decidir
después de aceptar la cláusula, se casaron. Ahora
eor de tus pesadillas, querida esposa!
o miedo? ¿De verdad l
eberías tener
entir su aliento. Sin retroceder, ella
tus gemelas?
ó una carca
a jugar por las noches; no querrá
¿Quieres intimidarme? Pierdes tu tiempo,
e esta sería tu peor pesadilla, no estaba jugando.
ero... ¿será real ese desprecio, o solo es una máscar
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