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Su Hermosa Jaula

Su Hermosa Jaula

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Capítulo 1 Corre

Palabras:1755    |    Actualizado en: 19/05/2026

e vista

estab

nstalaba profundo en los huesos y se negaba a ser ignorado. Se deslizaba bajo mi piel, pri

ntes de co

trás de mí con un suave clic, pero el sonido resonó mucho más fuerte de lo que debería en aquella quiet

ba v

ores lejanos, ni voces saliendo de ventanas abiertas, ni señales de vida. Solo unas pocas farolas tenues parpadeaban

corrió la espalda,

echo-. Es solo una noche normal. -Pero incluso al decirlo, supe que no era verdad. Mis instintos nun

nte contra los edificios silenciosos, cada sonido demasiado claro en medio de aquel vacío. Me cerré más

me atravesó con una descarga de miedo. Mi pulso falló por un segundo antes de acelerarse, golpeando con fuerza c

ando aceleré el paso, el sonido detrás de mí se ajustó al instante, siguién

ar distancia, pero las pisadas me siguieron sin pausa, firmes e implacables. Una ola

le de negar. Tres hombres. No intentaban esconderse y no reducían la velocidad. Su atención

rió mi cuerpo mientras huía por la calle, mi bolso golpeándome el costado y mi respiración saliendo en jade

el silencio

o me provocó una nueva oleada d

perseguían, pero sabía una cosa con absolut

laxon sonó con fuerza en protesta. El conductor gritó algo, p

er, pero el sonido de sus pisadas cada vez más ce

una opción. No podía arriesgarme a llevarlos hasta allí. La com

le lateral, esperando que me llevara de vuelta a una vía más transita

o de ladrillos al final del callejón se alzaba alto e inflexible, cortando cualquier posibilidad de esca

abra se me esc

las pisadas cambió. Ya no

as los tres hombres entraban en el callejón. Sus expresiones ahora eran ca

pesar del temblor en mi voz-. Se equivocaron de

ltó una risa ba

mos interesado

ía dolorosamen

ás rápido ahora-. Nunca los había vi

otro con frialdad-. T

iendo la cabeza-. No voy a ir

y seguros, como hombres que

s mis ojos buscaban en el ca

do contra un contenedor de basura. En el momento

ó con un fuerte crujido al conectar con su brazo. Él retrocedió ma

no

la con tanta fuerza que un grito escapó de mi garganta. El dolor me atravesó

eé, forcejeando

o af

ba

y arañando con desesperación, p

a traigamos viva -m

rovocaron una nuev

temblorosa-. No conozco a ni

uestro p

pero antes de que pudie

én. El agarre en mi muñeca se aflojó ligeramente cuando su at

encio cayó so

omo si algo hubiera entrado en el espacio

e, me gir

s farolas que tenía detrás. Vestido completamente de negro, parecía fundirse co

ía, controlada e ind

ombres, aunque su voz ya no tenía la mis

ante, con movimientos lentos y deliberados. Cada paso ir

élt

llevaba un peso que hacía que

me sujetaba ap

as órden

ó ocurrió demasiado rápido para q

as y controladas. En cuestión de segundos, los hombres que me h

. El silencio regresó

del callejón, intacto y compuest

ba con rapidez mientr

pregunté, con l

tras miradas se encontraron, algo se

pero había algo debajo: algo intenso

ien no deberías

ofrío me

contigo. Ni siqu

cruz

nquietud se entrete

había vi

stancia entre nosotros hasta que pude sen

das -dijo

la res

ordar

ojos: algo que se sentía peligrosamente ce

a ser un

me apretó

uiero i

dedos rozando suavemente la piel magullada. El toque no fue brusco

enes c

ó con fuerza con

conozco. No voy a i

dad, apretando su agarre lo justo para impedir qu

a en el sitio, despojándome de cualquier ilusión de control.

era un

a recl

d más allá, pasando junto a los hombres caídos y hacia un mund

scapado de

rapada por algo m

o suficiente para recordarme que no había escapatoria, una

era un

a en lo que acababa

e po

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Su Hermosa Jaula
Su Hermosa Jaula
“Extracto -No solo me debes una firma, Zara. Me debes un legado. -Los dedos de Luciano recorrieron el borde del contrato Matrimonium, sus ojos reflejaban el acero frío del Buró. Zara ni siquiera parpadeó, aunque el fantasma del olor a humo de su pasado parecía llenar la habitación-. Maté a Marco por menos que esto, Luciano. No creas que un anillo te hace intocable. Él se inclinó hacia ella, con la voz convertida en un ronco y peligroso susurro: -No quiero ser intocable. Quiero que seas el arma que sé que eres. Firma la deuda, o quédate como un fantasma para siempre. Para el mundo, Zara Vance es un fantasma: la última superviviente de un linaje de élite purgado, que vive con cicatrices que calan más profundo que la piel. Tras el incendio de 2016, se convirtió en una variable que el sistema no podía rastrear, escondiéndose en las sombras de un distrito en ruinas hasta que se vio obligada a cambiar su anonimato por una alianza letal. No es solo una superviviente; es una mujer que ya ha probado la sangre para proteger la verdad. Luciano Moretti es el despiadado arquitecto del Batallón Moretti. No solo hace cumplir el «Diseño», lo manipula. No ve a Zara como una novia, sino como la pieza final de una toma de poder táctica que desmantelará el Buró Vesper desde dentro. Unidos por el Matrimonium, un contrato firmado con tinta de sangre en las cenizas de los legados de sus padres, se ven arrastrados a un mundo de traición corporativa y crudeza sobrenatural. Su unión comenzó como una deuda, pero evolucionó hasta convertirse en una guerra estratégica. Juntos deben recuperar los terminales portuarios y el poder que les fue robado por sus enemigos, mientras buscan el Pozo de Hierro: una bóveda digital que contiene los secretos más oscuros de la ciudad. Pero el «Diseño» del Buró ya no es solo un sistema; es un objetivo, y cada misión es una apuesta contra los Supervisores que quieren borrarlos a ambos. Mientras Zara y Luciano difuminan la línea entre su contrato y su química, la atracción de fuego lento se convierte en el glitch más peligroso del sistema. La supervivencia es el objetivo, pero cruzar la línea de los negocios a la realidad significa una muerte segura si el Buró se entera. Si triunfan, se adueñarán de la ciudad. Si fracasan, no solo morirán... serán eliminados de la historia.”