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día. El sol apenas comenzaba a salir, dibujando largas sombras sobre el estacionamiento del hotel. Me quedé
caros. Odiaba todos, pero amaba el F
este auto tres veces más de
con una llamada entrante de mi madre. Otra vez no. Susp
a. "¡¿Tienes idea de lo que hiciste?! ¡Todo el mundo está hablando de eso! ¡La
respondí con frialdad mientras colocaba mi pe
de tu padre?!"
a había dejado a mi padre para casarse con Presc
uía palpitándome en la nuca. "Es mi vida, mamá. No me importa lo que diga
r qué tuviste que hacer esa payasada delante de todo el mundo? ¿Crees que esa
?", solté, cortándola. "¿No vas a decir nada de ella? ¿Del hecho de que
enne en esto", espetnte hasta que se me pusieron los nudillos blancos. "Los vi
Estás siendo irracional, Liv. Vivi pudo haber cometido un error. Aaron tambi
on la cabeza. "No, mamá. Ellos lo arruinaron todo.
o es estabilidad, y tú la tenías. Un hombre como Aaron podrí
idad. Quiero respeto. Quiero honestidad. ¡Quiero a algui
palabra, colgué. Ya estaba harta. Ella nunca lo en
da velocidad, decidida a recoger lo último que me quedaba de casa de Aaron. No solo me alejaba de él: me alejaba de todo. De las
volvió el estómago. Odiaba tener que volver allí por última vez. El lugar que una v
orazón se aceleró mientras me acercaba, cada paso más pesado que el anterior. Entonces, justo c
ero eso no justifica que tuvieras que engañar a tu prometida
co, congelada. Esa voz... Era como si una pieza de un rompecabezas e
ser él,
lí estaba, de pie en medio de la habitación, luciendo exactamente como e
anos en mi piel. Retrocedí, sintiéndome mareada cuando la realidad me golpeó como un balde de agua f
Black
otros cuando sus ojos grises como e
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