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Mellizos secretos para el Magnate

Capítulo 4 El precio del orgullo y el aroma del pasado

Palabras:1637    |    Actualizado en: 13/06/2026

ructibles. Para Elena Volkov, esos tres años habían sido una metamorfosis absoluta. La tímida secretaria de trajes grises y gafas gruesas que sopor

, antes utilizada para organizar agendas ajenas, ahora devoraba informes financieros, absorbía empresas competidoras y diseñaba estrate

ansión Volkov y de los trajes de alta costura, el verdadero m

l grito alegre de Chloe rompió el gélid

de sus hombros desaparecía al instante. Se agachó, permitiendo que la niña se colgara de su cuello, y depositó un tierno

seriedad que a Elena siempre le provocaba un vuelco en el corazón. Alex era analítico, silencioso y observador. Tenía el cabello oscuro y denso, un

isterioso amante que la había tomado con una pasión tan devastadora antes de que su vida cambiara para siempre. A veces, al mirar a Alexander, se preguntaba si ese hombre alguna vez pensaba en la muj

ktor Volkov entró al despacho, apoyándose en su icónico bastón con empuñadura d

un momento. Mamá y yo tenemos que hablar de

ó, la atmósfera del despacho volvió a tornarse estrictamente profesional. Vikt

ena. La Torre Vance es

eco del pasado. Elena alzó una ceja, mante

ientemente grande como para sostener sus acciones por

ios lo apuñalaron por la espalda. Las acciones de Vance Corp han caído un cuarenta y cinco por ciento. Los bancos le han congelado los fondos y la junta directiva amena

as de tensión alrededor de sus ojos delataban que estaba acorralado. Christopher Vance, el hombre que la había echado de su oficina como

a del grupo, ¿verdad? -preguntó Elena, con una s

onmigo -dijo Viktor, con un brillo de anticipación en los ojos-. La reunión es en una hora, en

piezas blanco inmaculado. Caminó hacia el gran ventanal

s a comprar el cincuenta y un por ciento de sus acciones. Quiero el control total de Van

miró con

nce es un hombre astut

hijos son intocables bajo el apellido Volkov. Christopher Vance viene busca

untas de cristales ahumados. El sudor frío empapaba su camisa de diseñador. Odiaba estar en esta posición. Odiaba tener que pedir ayuda, es

n seco, enderezando la postura y adoptando su habitual máscara de friald

un traje blanco que contrastaba con su perfecta y brillante cabellera oscura que caía en ondas sobre sus hombros. No usaba gafas.

có en su garganta y sus ojos grises se abrieron

abios en un susurro ahogado, rompie

y entrelazó sus dedos sobre el cristal, mirándolo directamente. Sus ojos de un

arrastraba una cadencia tan gélida que congeló la sangre del magnate-. Mi

stopher, dando un paso hacia ella, completamente descoloc

ja, un sonido melodioso

Elena Volkov, Directora Ejecutiva de este consorcio. Ahora, si ha venido a hablar de su patética situa

e en una intensa oleada de intriga y una extraña y ardiente fascinación. La mujer indefensa que

n, invadiendo el espacio. Fue en ese preciso instante cuando el aroma de Christopher llegó a

lofrío devastador le recorría la columna vertebral. Su mente viajó instantáneamente a la penumbra del

do que el piso desaparecía bajo su

áscara de hielo, la puerta lateral de la sala de juntas se abrió tímidamente. Alexander, c

es otra vez... -comenzó a de

agnate. Miró al niño de tres años, su cabello oscuro, sus facciones idénticas a las suyas cu

a pesada silla de caoba, mientras miraba al niño

ella le pareció la del mismísimo lobo de su pasado-. E

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Mellizos secretos para el Magnate
Mellizos secretos para el Magnate
“Ella era solo Elena, la eficiente y silenciosa secretaria de Christopher Vance, el hombre más implacable y poderoso de la ciudad. Durante dos años, soportó su frialdad en secreto. Pero la noche del baile de máscaras del club Élite, un encuentro apasionado a oscuras con un misterioso desconocido lo cambió todo. Al día siguiente, asustada por la intensidad de lo vivido y por un secreto familiar, Elena renuncia y desaparece sin dejar rastro. Lo que Christopher no sabe es que esa noche él fue el extraño tras la máscara... y que Elena se llevó consigo el fruto de su pasión. Tres años después, el destino obliga a Christopher a arrodillarse ante el consorcio más poderoso del país para salvar su imperio. Lo que jamás imaginó es que la fría y deslumbrante Presidenta del Grupo Volkov, la heredera perdida de la familia más rica de la nación, es su antigua secretaria. Y a su lado, dos pequeños mellizos de tres años con sus mismos ojos grises lo miran desafiantes. ¿Podrá el hombre más poderoso de la ciudad recuperar a la mujer que ahora es dueña de su destino?”