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Luna preciada del Rey Licántropo

Capítulo 3 TRES AÑOS DESPUÉS

Palabras:1511    |    Actualizado en: Hoy, a las 10:41

vista d

ese lugar olvidado por todos. Un agudo rayo de luz atravesó las grietas de mi mazmorra y se estrelló contra

da se abrió con un

té en girar

a quién viniera a buscarme,

elojes, ni forma de disting

z rebotó en las paredes de piedra como un eco metálico. Acto segu

e escupir al suelo. "Han pasado tres años, ¿puedes creerlo? Este maldito agujer

s a

daga envenenada, pero no sentí nada, ni siqu

tiempo? ¿El tiempo me había ol

arrastrando los pies hasta que el s

quedar

na y otra vez la telaraña de fractu

orra que el techo se había vuelto más familiar qu

ada mancha donde el moho fl

ia. Y ahora sabía que ya

casi un lujo comparadas con la primera vez que desp

po se encogió instintivamente sobre sí mismo, un patético intento

capa a capa y destrozaran mi alma, p

era la adecuada. Interrogatorio

a para obtener informació

caparon de la garganta, incluso cuando mi

straron una y otra vez al borde de la muerte, solo para devolverme a la vida

n una bendita oscuridad. Pero cada vez que volvía a abrir los ojos, la pesadilla

ápido de lo que ellos podían infligirlos. Recurrieron a la plata en su desesperación, quemándome la carne con ella para f

rdaba con mu

los demás.

fuera la cáscara de una fruta, capa por capa, en una búsque

cía los labios, me agrietaba la lengua y me retorcía el estó

o la taza fuera de mi alcance. "M

bil incluso para desatar a

agotó la voz, pero incluso la muerte, al parecer, me encontraba demasiado repulsiva.

ra una cosa hueca y temblorosa, simplemente... me dejaron. Abandonada como una r

existía más allá de aquellas

omo diamantes esparcidos. El calor del verano calándome los huesos, el frío del inv

a veces me dolía más

a. Se volvían quebradizos y grises, y s

esos. Mi piel se aferraba desesperadamente a mi esqueleto y se agrietaba como un viejo pergamino

a había un baño en aquel miserable lugar. Durante tres años, d

nredada y enmarañada que se arrastraba detrás de mí, a

tormento que te consume desde adentro, la forma en que el estómago

s alucinaciones del hambre y bebí mi

ad se marchitaba y moría dentro de mí. Hasta qu

te me tocaba, entonces seguro que estaba maldita. Nada bueno me había pasado de

ado antes de que tuviera la oportunidad de crecer. Me resentía con mi padre por aband

era invisible e insignificante. Una mota en el gran orden de las cosas, fácil de

o para ver qué había t

zza mohosa y tal vez un sorbo o dos d

i. La visión me sa

estaba entreabierta y

ara respirar. Parpadeé varias veces, preguntándome si

amente ante mí. Tobias, en su pereza

se agitó en lo más profundo

us débiles zarcillos hacia la l

uso si por algún milagro lograba pasar desapercibida, ¿a dónde iría en este estado? Apenas era piel cosida sobr

la mand

o, con el viento frío en mi piel y las estrellas como testigos silenciosos, o bajo los r

podía romperse en cualquier momento,

a, incapaces de soportar ni el más

elante, usando los barrotes como apoyo. Mi respiración estaba entrecortada, como la de alguien que se ahoga y alca

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Luna preciada del Rey Licántropo
Luna preciada del Rey Licántropo
“Narine nunca esperó sobrevivir, no después de todo lo que le habían hecho al cuerpo, a la mente y al alma. Pero el destino tuvo otros planes. Cuando el Alfa Supremo Sargis, el rey más temido de los hombres lobo, la rescató al borde de la muerte, Narine quedó bajo la protección de un hombre al que apenas conocía... y atada a un vínculo que no comprendía. Despiadado, ambicioso y leal al sagrado vínculo de pareja, Sargis había pasado años buscando a la compañera que el destino le había prometido. Nunca imaginó que la encontraría rota, aterrada y perdida en su dolor. No quiso enamorarse de ella, pero lo hizo, rápida y profundamente. Estuvo dispuesto a quemar el mundo antes de permitir que alguien volviera a hacerle daño. Lo que empezó en silencio entre dos almas heridas se convirtió poco a poco en algo íntimo y real. Pero nunca fue fácil curarse. Mientras la Corte murmuraba, el pasado los perseguía y el futuro de ambos pendía de un hilo, su vínculo fue puesto a prueba una y otra vez. Narine tuvo que decidir si seguiría huyendo para sobrevivir o si lucharía, por fin, como la reina que siempre estuvo destinada a ser. Una historia para quienes creen que incluso un alma destrozada por el dolor puede recuperarse, luchar por sí misma y encontrar la redención sin dejar de amar.”