AL-
iculta mantenerme despierta; es como si algo me jalara a u
EÑ
o escapar de esta
ue acas
ar al fin con mi abuela, pero
de lágrimas, tengo mied
amino sin rumbo, un camino
ndo; me dejo caer de rodillas y cierro mis ojos c
con delicadeza; abro mis ojos y me encuentro con mi abuela, así
ecesitara tanto de ese brazo, lloro
; no es necesario que diga algo, con q
e separo de mi abuela y ella toma con amor mi rostro entre sus
tiendo cómo una lágrima resbala por mi mej
ña hermosa* -susurra con ese amor m
obligarme a que... -Coloca su de
ljamila *mi niña hermosa*, lo sé, sé lo
ngo miedo
prometo que todo estará muy bie
uién, Jida? -preg
rás, fatati -susur
jes -digo tomán
ndo mi pecho y sonriendo dulcemente-. Ahora debes demostrar de qué estás hecha,
ndo, Jida
nada, fatati, sol
DEL
to mi garganta seca, como si no hu
mi cama acostada boca abajo. Trato de levantarme, pero al hacerlo siento un d
ue tanto el dolor que mi cuerpo no lo
ar, y con todas las fuerzas que no sé de
bservo que está en la puerta. -Al fin d
o al sentir cómo
ó conteniendo
e medio del llanto-. Han pasado tres
ce, ¿tanto tiempo ha pasado? Creí
a, no te preocupe
o tienes tu espalda, mamá y yo hemos
aminando hacia el bañ
dice intentando deten
cubre mi torso; al hacerlo, la venda cae al suel
suelto un suspiro y abro mis ojos y me coloc
ca al ver las heridas
ruo -susurró
Ja
ué, sabía cuáles serían las consecuencias de esto y aun así no me i
-susurra-. Nuestro p
uedo en silencio al ver a mi
mo estás?
limitó a responde
go, Jade, así que quiero que te
n unos minutos voy,
habla saliendo d
no me dirá nada; sabe que eso la meterá en pro
era -susurra sal
er tiempo, entro en la ducha sintiendo cóm
lla enredada en mi cuerpo y con otra en mi cabello. Obs
la venda nuevam
pomada para que cicatrice más rápido. -Ella asiente a lo
o oculto debajo de la cama para que ni mi padre ni mi madre lo vean. Si ellos su
sueño, ya que para una mujer estudiar alguna profesión es... Muhrram *pro
eño se quedará solo
trayéndome de vue
e y sin más sale de mi habitació
piezo a vestirme; me coloco ropa cómoda, ya que no tengo
siento en la silla que está frente a este, t
ujer que veo en ese espejo es una completa desconocida. Ya no soy esa Jade alegre, feliz y con muchas il
ación y camino hacia la sala, encontrando
perármelo, me envuelve en sus brazos, acción que me parece demasi
odidad que siento, me toma de las man
enemos q
ndo aún con sus man
n el señor Al-Fayed -habla haciendo que mi corazón
egunto sintiendo cómo mis o
casarás... -No lo dejo termi
padre, y te olvidarías de la idea de obligarme a casarme
haciendo que mi respiración se atasque en mis pulmones-. He dicho q
cir? -pregunto s
Al-Ásad. -Me pongo de pie rápi
o mi corazón se rompe aún más de
primera esposa, dándote a ti el papel de jeque
endo que mi padre me mi
al escuchar cómo le falt
re, padre -gritó-; prefier
illa al sentir cómo mi padre me da una bofetada, hacien
ptas aunque tenga que matarte a golpes, Jade -dice con odio puro-. Niña estúpida, ¿sabes
rque yo no puedo hacerlo -digo saliendo de la casa
ho a mi madre llamarme
da y ahí rompo en llanto al darme cuenta de m
iere que sea su esposa? Seguramente ha
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