comenzar sus tareas en el rancho, con un suspiro, se pasó la man
-que la vida no espera a nadie, ni
los efectos de la quimioterapia eran evidentes en su rostro pálido y un
de Guadalupe -te me vas a poner bien, ya verás, aunq
traba Lupita, la pequeña, que ya había cumplido 8 meses, estaba parad
n brazos -pos' mira nomás esa sonrisa. Si con eso hasta
garrando la nariz de Tony
ue sabes cómo alegrarle el día a tu apá, si no fuera por ti y tu
do evitar reflexionar sobre cómo había
echo, y ahora ando de bailarín en un bar, pero pos' como dicen, Dios nu
la llevó a la cocina, donde su prima M
mo -saludó María
una sonrisa torcida -con más problemas que p
negando con
o le haces para mant
ijo Tony, guiñando un
l con Lupita y Guadalupe, Tony salió a ocuparse del rancho. Mientras ar
na que lucía particularmente mal
reciendo con cada animal que mostraba síntomas de enfermed
a con frustración, y lanzado al piso su sombrero -pos' ¿
mar a los dueños del rancho, como siempre, s
alcanzado el límite -¡Cinco años sin dar señales de vid
tra los ausentes dueños, prometiendo todo tip
aparecer, les voy a dar un recibimiento que ni se imaginan.
es de ver a su madre, Guadalupe estaba sentada en la mesa de
amá? -preguntó Tony
de toros -respondió Guadalupe con un débil intento
un nudo en la garganta, pero
andole un ojo -más resisten
contarle sobre su mañana, exageran
miró como diciendo -¿Pos' tú qué me ves, güey?' Y yo le dije, '
us ojos brillando con diver
udiendo la cabeza -t
nrisa -si no me río, me vuelvo loco, y ya ba
ra su show nocturno en el Rusty Spur. Cuando llegó la hora de ir
lupe -y no dejes que esas m
tó una c
que este cuerpo solo es
ás animado que nunca, Don Pedro lo rec
ó -llegas justo a tiempo,
tivamente, el bar estaba lleno hasta l
do el ceño -¿O es mi imaginación
la cabeza, lucien
an estado corriendo al
Tony, arqueando una
que ya no te gustan las mujeres, m'ij
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