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La Luna que traicionaste ya no te pertenece

Capítulo 4 Cuatro

Palabras:960    |    Actualizado en: 26/08/2026

vista d

strellaron contra los míos, un s

erdido

me habría dejado sin aliento. Me habría ruborizado y hab

cedido aquella noche,

ión de divorcio no era más que una representación? ¿Que estab

de a quién s

e mi madre me convenci

con violencia, sujetándome contra su cuerpo

ra mi boca con una v

aber resultado convincente si no me hubiera inmovilizado las muñecas con un

só la tela fina de la prenda y sentí con absolu

o de mi cu

, sino de r

irme los labios co

fu

n gruñido. La sangre br

ita p

fuerzas. Se tambaleó y chocó contra el estante situado

se abrió

i L

en la habitación con el r

y una expresión tan amenazadora como un cielo a punto de

s solos

l poder del Alfa, concebido para

éde

, todavía jadeante, y sostuve su mirada f

manos en puños

da. Se plantó entre los dos. Su pequeño cuer

uplicó sin apartars

como el papel. Pero, cuando nuestros ojos se encontraron

yeran desde el pasillo-, si continúa, no tendré má

a quedó e

n se

nos todavía cerradas a ambos lados del cuerpo. El silen

abrió lo

con voz baja y contenida-. Poner fin a est

da. Al pasar junto a Velvet, le lanzó una mir

cerró de go

edió, aunque mantuvo las manos en alto, como si estuviera dispuesta a protegerme de nuevo.

una

cía f

restos del jarrón. Las flores yacían desparrama

e había logr

una certeza aterradora

a pronto, volver

ía per

mi lado con los

e y tus hermanos vivían, nadie se habría atrevido a tra

acepté el chal que Grace me ofrecía.

do, pero nunca había ten

rdo en el cajón cerrado de

jé caer sobre él. Observé cómo la otra doncella abría el cajón con l

entregó la noch

advertido-. Prométemelo, Rowena. Prométeme que

lla. Solo deseaba que yo llevara una vida tranquila. Que estuviera a salvo. Que

osta de mi propia d

otra

e me negaba a

l corazón. Aunque tuviera que

no y marqué un número que lle

n antes del

prendida y más que un poco exasperada-. Por to

raje fuerzas de aque

necesito

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La Luna que traicionaste ya no te pertenece
La Luna que traicionaste ya no te pertenece
“"Ella es Virella, mi esposa." Tres años. Eso fue todo lo que recibí del Alfa Kaelen. Ni una bienvenida. Ni una caricia. Ni siquiera una mirada de reconocimiento. Solo apareció con otra mujer a su lado embarazada de su hijo. Mientras yo gobernaba en su ausencia, para él no fui más que alguien ocupando un lugar. Una Luna que jamás eligió. Así que dejé de luchar. Y me marché. Bastó un solo rechazo para quebrar nuestro vínculo. Cuando regresé, ya no era la Luna que él había abandonado. Ahora era intocable, respetada y temida. Y ya no tenía derecho a reclamarme. Ahora me mira como si se estuviera ahogando... Porque la mujer que despreció volvió convertida en alguien que ya no podía alcanzar. Y esta vez no regresé sola. El Alfa de Ebonmoon está a mi lado, imponente, con una mano firme en mi cintura... "Ten cuidado, Kaelen", advierte con voz baja y oscura. "Rowena ya no te pertenece." Sus labios rozan mi sien con un gesto posesivo. "Es mía. Y si intentas llevártela, te destruiré."”