espués del sonido de la última
da suspendido en el aire, entre un acorde y otro, es e
sto en ese silencio, av
ín entero parecía con
, inmóvil, como una b
servaba sin parpadear, como quie
una guillotina e
ajeno a la tragedia, avanzó j
ma de las flores... todo parecía estar creando un escena
ltar, Carlos tomó la mano de
olemne, cargado
sferencia
lado entre d
s manos en el fuego. La piel de Enzo estaba tibia
interior se quebraba con un
onces
ovimiento suti
tensión e
latigazo de fu
CR
ó como un trueno a
edondo, perf
se giró violentamen
con un horror ca
lidad se extendió como
de inmediato, confundido
cha pedazos, emitieron un gemido
, la miró como si no fuera capaz
ca imaginó que Amanda -la dócil, la perfecta, la he
públ
propi
propi
respir
un temblor que no delataba de
ostro, pero su postura lo decí
e acababa de
abló, su voz tení
quebranto, vale
rá boda
labra de ella fuera una piedra cayendo en un estanque de espejos.-Por l
la boca, pero ningun
quedó complet
los labios, como si nece
dos por un terror ancestral: un escándalo.
una calma tan cruel que heló el ambiente-. Libre
egundos en los qu
el aire como una nube os
ue Amand
sean f
struidos, sobornados, preparados desde temprano por órdenes de la propia Amanda comenzaron a repartir
lancos. Sólid
cada invitad
abri
devastador que puede exi
ror mur
s sobres habí
afías í
as incontr
o dejaban ningún e
y Eliz
sán
icián
que no era el suyo, p
bra beige. Ve
ición. Era otra de las foto
decer, a cubrirse la boca, a volverse hacia l
todo hacia
a sombra elegante, la hada mad
edó si
dió el rostro, borrándole c
damente, como si buscara oxíg
a para
cament
amente
a que la mostraba a ella misma aferrada al cuerpo de
a golpeó como u
atravesó como
o... el
undo que parecía h
quedaron en si
Carrasco sintieron cómo un tr
anda simpleme
ún cubría
gura blanca
ormada en fantasm
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