furtivas, de palabras susurradas que se cortaban cuando Kaelan entraba. Se sentó en su asiento de piedra, el único elevado por encima de los demás, y observó a sus consejeros con la expresión f
no podía
sucedido -dijo
o anciano, tomó l
ted, Alfa, y la curandera omega. Los antiguos textos estable
alfa joven que siempre buscaba provocar-. Aceptar a una omega como compañera de
-Orin lo miró con desdén-. No ocult
ie, sus manos apoy
na... ¿Qué mensaje envía eso a las otras manadas? Que los Bloodfang están tan desesperados que aceptan a
discusión como un cuchillo-. No necesit
ó a todos, uno por uno, buscando aliado
echo. Lo que debemos decidir es cómo manej
olítica de Umbra era una red de alianzas y traiciones, y cada decis
sus aposentos. Allí lo esperaba Brai, sentada
tan productiva como siempre
, aho
inando hacia él con pasos lentos-. El consejo está dividido, las familias
miró con
uieres
a él, sus ojos verde
o eso no significa que debas seguirlo. Puedes rechazarla públicamente. Romper
consec
Perderás a las otras casas nobles. Tu autoridad será cuestionada. Las manadas vecinas verán esto como una debili
ptar a Nadia sería un suicidio político. Pero también sentía el vínculo en
po -dijo f
riciando su mejilla con una suavidad que ocultaba acero-.
rando su rostro en las manos. La bestia interior rugía, exigiendo acción, exigiendo que fuera a buscar a N
uró-. ¿Qué se sup
ero fue un calor en el pecho, una expansión que no podía controlar. Lu
do que su cuerpo come
de vello, y su mandíbula se estiró en un hocico bestial. Por un momento, perdió el contro
i estaba allí, su rostro una más
voz temblorosa-. ¿
. La transformación parcial lo dejaba medio hombre, medio lobo,
z distorsionada po
í -insistió Brai, da
SA
de rodillas, luchando contra la bestia que quería tomar el control. Poco a poco, la transformación se revirtió. Las garras se retrajeron, el vello d
ración agitada. Había visto algo que Kaelan no quería
onrisa helada formándose en
política. Su propia sangre lo estaba destruyendo. Y eso,
a dormido en
Kaelan, sus emociones, su agitación. No era un pensamiento claro ni una conversación. Era más como un e
su loba. Asusta
eguntó, mirando el techo de madera-
stante del vínculo, recordándole que s
os y la mente nublada. Se acercó al espejo de metal pulido y se miró. Estaba pálida,
si el ritual la hubiera grabado con más profundidad. Y debajo de ella, apenas visible,
ró, tocándola con
dió su loba
n entró, su rostro tenso, sus ojos recorri
preguntó-. He e
ó Nadia, con una sonr
su mirada se posó en la m
urmuró-. N
? ¿Qu
la guió hacia la luz de la ventana, examina
lame. ¿Qué e
jos brillando con una mezcl
marca de un vínculo predestinado. Pero debajo...
escalofrío rec
po de es
ué significa exactamente. Pero sé que no es normal. Y
sa-. Darian, por favor. Llevas toda mi vida ocultá
amente, su rostro s
etos. Secretos sobre nuestro linaje. Sobre lo que somos. Me hizo prometer que te pr
? -preguntó Nadia, con una a
Solo la abrazó, apret
Pero no ahora. Ahora tengo que
uridad de su presencia. Pero en su interior, una pregunta seg
lina, Kaelan también est
y pergaminos que documentaban la historia de su linaje. Buscaba información sobre vínculos rechazad
. No puede ser eliminada. Puede, sin embargo, ser transformada. La parte que rechaza sufre también. L
mando lo que los textos decían. Si rechazaba a Nadia, la maldición que ya
rmuró, frotánd
ró, su rostro una máscara de serenidad. Pero Kaelan cono
obre los vínculos. Sobre el rechazo. Sobre lo que le
has en
a él, sus ojos verd
lemas con sus bestias interiores. Pero el rechazo de un vínculo puede acelerar e
ó un nudo en
supone que
cabeza, su sonri
s aceptarla sin perder tu posición. Estás atrapado entre do
untó Kaelan-.
silueta se recortó contra la luz del sol, y po
. No aceptarla como compañera, pero tampoco rechazarla por co
a miró c
sar
edes asegurarte de que no se convierta en una amenaza. Y si la luna
ea de usar a Nadia como un instrumento político le rep
sarlo -dijo
, su sonrisa
es demasiado. El tiempo
, dejando a Kaelan sol
e no podía explicar. El vínculo vibró, una
e preguntó, tocando la
debajo de ella, la seg
ró su loba. Algo
. Algo que ni ella ni K
bra nunca volver
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