s leales conocían, Kaelan se despojó de su capa y se enfrentó a su propio reflejo. El espejo de obsidiana le devolvió la imagen de un hombre al borde del abismo. Su
mismo-. Hoy voy a r
suya, una herramienta que dominaba con precisión quirúrgica. Pero
bula se estiró, y un rugido brotó de su garganta antes de que pudiera contenerlo. Kaelan cayó de rodillas, sus manos convertidas en garras arañando el suelo de piedra
entre dientes
lobo. Libre.
e su ser, luchó contra la criatura que quería ocupar su lugar. Poco a poco, la transformación se revirtió. Las garras se retrajeron, el hocico se acortó, y su rostro volvió a ser humano
do? -murmuró, su vo
eco de su propia respiració
tos. El hombre era anciano, con manos temblorosas y ojos que habían visto demasiado.
o explicar. Su bestia interior está más fuerte que usted. No sé cómo logró contenerla hasta ahora. Pero el vínculo roto... al
escalofrío que
alguna
a bestia. No la curan, pero la ralentizan. Compran tiempo. Cada uso tiene un precio, Alfa. Cuanto más dep
l anciano se retiró, y Kaelan se quedó solo,
vore -se juró a sí mismo-
itual. Su cabello rubio brillaba bajo la luz de las lámparas, y sus oj
enfermo -dijo, sentándos
a miró c
Solo necesi
ero no era una
amente. El consejo está preocupado. Creen qu
sario -dijo Kaelan-.
familias nobles están tranquilas. Umbra está a salvo. Pero hay alg
o se posó sobre su pecho. Kaelan l
asunt
mío. Somos aliados, recuerda. Y
nte, sus ojos dorados
esta alianza, no me
, evaluando sus opcion
debilidad es mi debilidad. Y no puedo p
. Su mirada se perdió en el horizonte, y Kaelan notó que sus ojos se desvi
es me pregunto cómo estará la curandera Frost. Debe ser
ante pero persistente. El vínculo no se había roto. Solo se había tensado, como una cuerda que amenazaba c
importa
us ojos verdes fi
ue tu mirada d
a que el vínculo seguía allí, latiendo en su interior, recordán
echazo no había roto completamente la conexión. Había
nes no resueltas. Los consejeros ocupaban sus asientos habituales, pero sus miradas se
stá generando tensiones. Las familias nobles se sienten incómodas. Su vínculo roto con el Alfa es un recordatorio constante de lo que
dia? -preguntó Kaelan, su
n d
ltada. Es una ome
con más dureza de la que pretendía-. Es
an nunca había defendido a un omega antes.
cuando Brai t
dia podría abandonar sus funciones como curandera principal y trasladarse a una zona per
omo un cuchillo-. ¿Quieres decir una zona de omegas marg
miró con
ás tranquila para ella. Sin l
furia-. Lo que estás proponiendo es un exilio disfrazado de compasió
ino Caius, el alfa joven-. Su p
rian, sus ojos recorriendo
otros defendían a Darian. Las palabras se cruzaban como espadas,
del vínculo que latía en su pecho. Sabía que debía tomar una decisión. Pe
almente, su voz re
call
unció Kaelan-. No será trasladada. No
protestar, pero Kaelan l
do mi
estaban satisfechos; otros, indignados. Darian respiró
su presencia era valiosa. Simplemente dictó su decisión y se retiró. Y ese
herida en el brazo, cuando un mensajero llegó con la decis
el mensajero terminó-. ¿Decidió
ió el mensajero, encogiéndose de
dó sola, sus manos temblando sobre la he
a aquí. Para controlarme. Para asegurars
ó su loba.
ués, su rostro aún tenso por
do la n
en una jaula -respondió Nadia, su voz amarg
tentó Darian-. Es una
pre? -Nadia se levantó, sus ojos brillando con una furia contenida-. No, Darian. Esto no es pr
o que no había visto nunca. Determinación. Una determi
r? -preguntó, su
hacia la ventana, mirando la fortaleza d
-. Pero no voy a queda
o entendió el significado exacto, pero sintió la emoción que las acompañaba.
, Nadia? -murmuró, su
vez, Kaelan sintió miedo. No de la besti
lobo. La perdimos y ni
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