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que menos le importaba en ese momento. Sus ojos estaban fijos en la gruesa carpeta d
odo ese panorama desde la oficina ejecutiva de Novak Corp. Había entregado su juventud, sus fines de semana, sus relaciones y hasta sus horas d
nía enfrente amenazaba con d
sar mientras se acomodaba los lentes sobre el puente de la nariz-. Ojalá pudiera decirte que hay un vacío legal o u
tamente seria, como una máscara de hielo. Esa era la primera regla que su padre le había enseñado: jamás mu
en el estómago-. Mi papá sabía mejor que nadie el trabajo que le puse a esta compañía. Yo fui la que cerró los negocio
ertas cosas. Para él, un líder al mando de Novak Corp necesitaba dar la imagen de una vida sentada, de
antando apenas la voz, lo suficiente para h
os a partir de hoy no presentas un acta de matrimonio completamente legal y registrada, la totalida
ambicioso que solo sabía gastarse el dinero de la familia en viajes de lujo y negocios absurdos que siempre terminaban en quiebra. Mauricio llevab
n tocar. Mauricio entró con paso presumido, luciendo un traje carísimo que no lograba disi
lsa amabilidad-. Veo que Don Roberto ya te dio la bonita noticia. Qué lá
arregló la chaqueta del traje con una calma calculada
tiempo, Mauricio. Todavía sigo
témoslo, no tienes a nadie. Llevas años encerrada en esta oficina, trabajando hasta la madrugada. No tienes novio, no tienes pareja,
ella sintiendo cómo las uñas se le
io donde estás sentada. Y te prometo que lo primero que voy a hacer es enviarte a descansa
l hombro de Roberto a modo de despedida y salió de l
hora en su reloj de pulsera. La cuenta regresiva
s de la noche-. No tengo a nadie. No voy a casarme con cualquier aparecido que solo busque m
días pasan volando. Encontrar a alguien de
omar forma en su cabeza-. Esto es un negocio. Y los negocios no se hacen con el corazón, se hacen con números y con
guntó el abogado, sorprendido por
los hombres más poderosos del sector tecnológico de la ciudad. Sus ojos se detuvieron en la fotografía de un hombre de mirada dura, mandíbula marcada
ueño y cabeza de
esitaba urgente una inyección de capital o una alianza estratégica de gran peso para no perder terreno contra las multinacionales
r fácilmente, lo que haría que el matrimonio se viera comple
e juego -dijo Valeria, mostrando la pantalla a Roberto-. Alg
ese hombre es un hueso duro de roer. Dicen que no tiene sentimient
ca que es el hombre indicado. Mauricio cree que me tiene acorralada, per
l rascacielos. La batalla por su imperio acababa de comenzar y no pensaba perderla por culpa de un viejo testamento. Le quedab
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