olviera a llamar a Catalina, y lo hizo con
verte. Hoy
os indiscretos y de las cámaras de seguridad de Delvaux Industries. Beatriz llegó con una carpeta
untó Catalina en cuanto
peta sobre la mesa, entre las tazas de café
no solo la está gestionando-la propuso ella misma, hace ocho meses, directamente ante el consejo, saltándose el procedim
el lo
, viniendo de él, es extraño. Tu marido es de los que revisa cada cláu
u interior, aunque no supo si era ira, s
ué
ó hacia ella. Era un organigrama de la nueva es
Consulting Group." Es una empresa de asesoría registrada hace apenas tres
ecesitó pregu
n estratégica." -Beatriz pronunció las últimas palabras con un desdén apenas disimulado-. Cuatro por ciento de cuatrocientos millones, Catalina.
a, las líneas y recuadros que trazaban, con la frialdad de cualquier docum
o lo vio? ¿Nadie
n un informe de "debida diligencia" firmado
o personalmente, con su firma y su reputación, una operación que canalizaba una for
nte de esto, o si simplemente está... cegado
le a la luz sin control, podría hundir a toda la empresa. Los accionistas, la junta, incluso los regula
línea como si pudiera extraer de ahí alguna verdad oculta so
cluida, a un escándalo del que tardaríamos años en recuperarnos. O puedo esperar. Reunir más pruebas. Entender exactamente hasta dónde llega esto, y cuán
cupación. -Hace una semana llorabas en tu cocina por u
a salvarse -respondió Catalina, guardando el organigrama en su
de lo habitual, con un ramo de flores que
arla del todo a los ojos-. Perdona lo del cumpleaños
xtraño. Sonrió, aceptó las flores, y por dentro sintió que aquel gesto tardío no era más que otra pieza del rompecabezas: la culpa disfraza
una dulzura que ya no sentía, p
ya estaba en otro lugar: en los dieciséis millones de dólares, en la firma de Samuel al pie de un informe que probablemente ni
finalmente, m
inua
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