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XX, ciudad
mosa rubia de veintitantos años, permanecía frente a su apuest
ntercambiando murmullos y condolencias. Pero, para Leonica, nad
o el d
utivadora de Gabriel
a, incapaz de creer
él sin el menor asomo de remordimiento-. L
te de Leonica se quebró apenas, vencido por la
apaz de reunir. No quería perder la compostura n
na pizca de compasión por su esposa, que aún no se había r
pacio. El dolor le oprimió el pec
difunta abuela de Gabriel, Leonica lo amaba. Lo había colmado de atenc
a para convertirse en una buena esposa. Se había alejado de sus a
se atrevió a preguntar, con los ojos
io, jamás había disfrutado de la ternura con que ella lo llamaba, ni de aquel amor y aquella pasión
lla lo ex
r es que quiero divorciarme -sentenció, dando p
invitados y sintió que el corazón
rante su solitaria infancia, cuando sus padres estaban demasiado ocupados con sus carreras, aq
n la noticia. Algo esencial se había derrumbado dentro de él
reparativos del funeral. Cada vez que él regresaba a casa agotado, encontraba un baño caliente y la cena preparada. Inclu
sería capaz de percibir al menos una parte de sus sentimientos. Creyó que el vínculo e
ro ella alzó de inmediato el rostro y parpadeó para contenerlas. No permi
No pensaba arruinarlo. Ya resolvería
so su expresión y, con la barbilla bien
fin y Leonica subió junto a Gabriel al asi
e lanzó una mirada furtiva. Gabriel contem
rarse de un hombre tan distante? Salvo en la cama, él apenas le demostraba pasión. Aun
rompiendo el silencio sin apar
a pali
a cabeza mientras estrujaba la
licó él con frialdad, pronuncian
or qué exiges el divorcio y por qué quieres abandonar de repente nuestra c
der! -estalló Gabriel,
ojos bastaron para que Leoni
. Jamás había visto a Ga
amos juntos y por las noches incluso... incluso hacíamos el amor
sido egoístamente feliz en este matrimonio eres tú. Yo no lo he sido desde que apareciste en
lágrimas volvieron a agolparse en sus
ba haber hecho nada que justificara semejante de
. -lo llamó
teléfono de él
l del bolsillo interior de la chaqueta. En la pantal
eli
nica comprendiera por qué Gabriel
amor habí
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