arrogante, pero se obligó a tragarse el enojo porque
rma! Logan Lee suplicaba con desesperación mientras forcejeaba para soltars
ido mientras
itó Samantha con furia, pero Lord Damian la sujetó de la
friantes, pero por supuesto, Samant
. murmuró con
ero no le haga daño a mi hija. ¡Ella no sab
por ella. Tenía miedo de lo
irada mientras él apretaba a
rostro de Damian hizo que a cua
así nada más, por lo que los gu
nrisa enigmática, mientras rozaba con el pulgar el l
ención arrastrarte a esto... Log
ta por haber caído en mano
o de soltar una carc
n, justo cuando Samantha forcejeó más fuerte y,
guardia levantaba a Samantha y se la llevaba. Él,
t
.
abios de Samantha mientras
ntentar sentarse, pero la oscuridad
o que parecía como si la h
logró incorporarse afirmándose
gar con las manos. La habitación era tan oscura que no pod
aría bien o también estaría a
pero justo cuando estaba por acercarse, esta se abr
ntivamente mientras las f
naba absurda, porque claramente ya po
una de las mujeres mientras las tres se acercaban, pero Samanth
no! gritó y salió corriendo hacia la puerta, pero la detuvieron al instant
ia, la agarró del cabello con
s. Se giró con dificultad y le dio una patada en
astras nuevamente al centro del cuarto, pero Samantha
la salida, aferrándose a la esperanza de esca
undos todo su cuerpo quedó débil y sin fuerza. Cayó al suelo con los
efa de las sirvientas. Ta
r, dijo la anciana con frialdad. Las demás asintieron seriamente,
de parálisis momentánea. Ni siquiera podía mover los labios. Solo quedab
le la ropa, pero su cuerpo no reaccionaba. N
eto y comenzaron a lavarla con fuerza. Samantha s
o y la prepararon como si
erfumados por todo el cuerpo y se
so reaccionar. Aprovechó el momento para empujar a una de ellas
fierno conmigo! gritó mientras las apuntaba con el
se hombre la tocara l
e mantener a las mujeres a raya, pero olvidó un
ctrica la dejaron tirada en e
la miraba con una
ivas, dijo, dirigiéndose a las otras,
el piso, la vistieron y
aquillaje sutil, soltaron su cabello, q
ocadora y le aplicaron el toque justo de brillo co
rdenó la anciana. Las otras ni dudaron en arrastra
sistiera aun cuando era evide
ama de la habitación del s
mantha abrió los ojo
e noquean? murmuró para sí mientras mirab
banas eran grises. Todo
e llevaba puesta, casi se atraganta. Era una bata
buscando con qué defenderse en c
mientras caminaba. Sus ojos se detuvie
le decía que lo mejor sería dejarlo as
juguetes sexuales y de tortura. Esposas, grilletes, l
justo en ese momento, la puerta se abrió despac
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