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Elegida por el Alfa Bestial

Capítulo 3 Tres

Palabras:1694    |    Actualizado en: 05/11/2026

e encerrarte en una jaula. El vehículo abandonó el maltrecho camino de entrada de la Casa de los Foster.

bía nada que merecie

ta en blanco. No parecían una familia despidiendo a uno de sus miembro

e observó una vez por el retrovisor. Tenía una mir

oras -se lim

ió a abri

pero no bastaba para combatir el frío

a m

nic

que la frontera entre la exageración y la verdad sangrienta se había desdibujado hacía mucho. Sin em

o

er

pare

s familias que les enviaban posibles compañeras.

había termi

reí que ya había tocado fondo. Al parece

al, enormes siluetas de un azul profundo. Silenciosas. Antiguas. Co

cido. Abandonábamos la manada en la que había crecido par

as de mi madre vol

de luchar por

aré», me

velocidad y se detuvo ante d

nte ensangrentada: el símbolo de la Manada Luna de Sangre. L

e parecía di

í. Comprendí por qué mi padre me había vendido con tanta facilidad y por

edad era

uma

quitectura señorial con frías estructuras modernas de vidrio. Enormes braseros ardían incluso a ple

rsas de la Manada Cresta Azul y sus pocas docenas d

una ráfaga de aire helado irrumpió en el interior, c

as por los nervios. En cuanto intenté bajar, casi me fa

rar el equilibrio. El corazón me golpeaba con tanta fuerza que parecía ocuparme todo el

dijo

bajar, como si su única tarea hubiera s

ada. Sin alterar la expresión, me hizo una leve inclinación

ré de mi pequeña maleta, toda mi vida comprimida en algo q

íbulo del edificio principal. El mármol de tonos fríos reflejaba mi sil

ante caro como para hacerme estremecer. Y, aun así, todo res

ces l

sillas de respaldo alto que parecían tro

ntado irradiaba fuerza y autoridad. Su rostro estaba compuesto de án

a, Celeste Voss. Elegante, imponent

omo quien examina mercancía, sino como si d

r -pronunci

ero toda la sala

la Manada Lu

mano. Su voz envolvió la tensión

pasa nada. No tienes

ligando a mis piernas, pesadas como si estuvieran

aterrorizado, esperando el golpe del hacha. Las uñas se me clavar

se en intercambiar ninguna cortesía-. Confío en que ya comprendas el acuerdo

rarse de que cada palabra

hijo a Dominic d

Sabía que aquello llegaría, pero oírlo en vo

te concederá plena libertad personal. Se creará un fideicomiso a tu nombre, cuyos rendimientos bastarán para que puedas manten

ert

ne

inalcanzables colgaban ahora frente a

uella mirada gélida. Bajó apenas la voz, lo que h

do puedas sobre

rev

es

verdad cruda y helada, expuesta por el

igidez, casi

osa podía hacer? ¿Protest

patética. Otra omega a la que cr

había deshecho de mí sin pensarlo dos veces. Era como si me estuviera ahogando

la me destroza

adónde ir. D

, a creer que mi vida estuviera destinad

mo cambio en mi expresión. Después sacó una elegante tarj

de aseo... cualquier cosa que haga que t

aún apretaba. No vi desprecio en sus ojos, solo comprensión, como

e equi

s había ahorrado cada centavo que ganaba. Planeaba un futuro

ellos sacrificios parecían

Sus ojos eran penetrantes, casi capaces

quien logre calmar a la

ijamente,

abía tratado nunca con

me oprimía el pecho. Hice una reverencia edu

eodore mientras

l aire pareció ejerc

omento de que co

volví y fui tras él, dejando atrás el vestíbulo para dirigirme

edecieron. Cada paso me acercaba al hombre cuyo nombre todos pron

la torre de

res se habían la

izá terminaría si

rta de madera. Me dirigió una única mirada, s

o

plé la

lla estaba

de todas l

azón. Tal vez pudiera hac

l

do y empujé

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Elegida por el Alfa Bestial
Elegida por el Alfa Bestial
“-Ahora que has aprendido modales -gruñó, inmovilizándome con su cuerpo-, más te vale recordar cómo recibir a tu amo. -¡Espera! -jadeé, con las piernas temblando. - Para su familia, Lena Foster había sido una deshonra desde el día en que nació. Su padre, un alfa, solo veía en ella la mancha que había dejado su madre omega. Su madrastra la golpeaba, la privaba de comida y la dejaba descalza a la intemperie en las noches de invierno. Hasta Luke, quien había sido su compañero, se había acostado con otra mujer delante de ella. Cuando por fin su familia decidió deshacerse de Lena, su padre la vendió por una fortuna a Dominic Voss, el alfa más temido de la manada Luna de Sangre. Cuenta la leyenda que Dominic carga con una antigua maldición de sangre: si antes de cumplir treinta años no encuentra a una mujer que no tema nada de él y le dé un hijo, se transformará en una bestia sin conciencia, cuyo único impulso será matar. Todas las mujeres que se han acercado a él han terminado muertas o sumidas en la locura. Al cruzar el umbral de la torre, Lena estaba convencida de que sería la próxima en morir. Sin embargo, ante aquel monstruo, sintió por primera vez el estremecimiento de saberse deseada con una intensidad feroz. Puede que ella sea su salvación... o tan solo la mujer a la que él arrastre consigo al infierno.”