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La sonrisa sumisa: la jauría de Alaior

Capítulo 2 Tramando una perdición

Palabras:1841    |    Actualizado en: 29/11/2021

z, igual que ella misma. Habiéndose jurado corregir el error que perjudicaba a su vástago, que por su destacable constitución y carácter competitivo s

u preocupación. Ese maldito Wando, y su compañera Alaxa de la lobera

ho trampas, madre?

te rodean. Pero no te preocupes, para eso estoy yo, para velar por tu bienestar,

o, madre. ¿Qué vamos

cusaré a esos dos tramposos para q

? -preguntó Eron, recuperando

stro lado, no hará falta tener evidencias de sus tejemanejes. Es de lógica pensar que han plani

a sido muy intuitiva, alcanzando a ser la jefa de la lobera cuando vio la ocasión propicia. Confiaba ciegamente en su criterio

hago, mien

tomar una infusión con unos de su lobera y l

ntó Eron molesto, sintie

mpinchados. Es mucha casualidad que dos de la misma lobera ganen los primeros puestos de las pruebas de madurez. Ahor

ado la prueba de madurez, y en su inexperiencia resultaba demasiado impulsivo e iracundo. No tentando a la suert

abía más tranquilidad que cuando se retiraron, la gente llevaba todo el día festejando la acogida de los nuevos cazadores de la jauría, y ahora estaban preparándose para una cena más tranquila, pero no menos alegre. Cerrando la tela que hacía de puerta en la entrada, se dirigió hacia el lugar acondicionado para el aseo junto al río. Este, para dar m

más descendencia entre la jauría, una hija casi de la misma edad que Eron, de una lobera diferente. No era extraño entre los licántropos, siempre que fuese consentido y de mutuo acuerdo, tener desc

a-. ¿Es por Eron? -adivinó. Era un hombre al que no se le escapaba nad

as de reunión en el valle, tal vez habría que hacer una incursión para proveerse de nuevas remesas, pensó. Bajo la atenta mirada de Hamer, admirando

e unos labios carnosos y bien proporcionados, le aportaban exotismo, enmarcado el conjunto en una cara

o del líder. Era su forma de demostrar su supremacía sobre cualquier otra compañera que

ca a quien le permitía hacer eso, y solo cuando

ece que la edad te hace ser más impulsiva, en contra de lo que nos pasa al rest

ro momento, ahora vengo por asuntos más importantes. -Kristey echó el cuerpo hacia delante para dar más peso a sus argumentos-. A tu hij

el rito de iniciación, pero debemos plegarnos a

que debiera haber ganado tu primogénito? Además, es infrecuente que dos de la

tey, ¿pero tienes pruebas

perderá la posición necesaria para aspirar a tu cargo cuando sea el momento? ¿Y no ves también que la lobera de Bredo gana categoría, haciendo peligrar el equilibrio de l

había tenido ocasión de ordenar todos los datos para vislumbrar la urgencia de la situación. Miró a la mujer mientras bebía un largo trago de

bien pensado, Kristey. ¿Qué sug

duda, la posibilidad de perder el liderazgo de la jauría era una fuerte motivación. Si no era cap

, la joven cazadora se sintió afortunada al poder estar en plena intimidad por primera vez desde que la lobera había acampado en el valle de

las lobatas y cazadoras, algunas de estas ya no tan jóvenes. Sus celos estaban especialmente enfocados en la última que se presentó, Minthu. La con

renda superior de su vestimenta, escuchó unos ruidos

evo sonido. Sintió que el lugar se encontraba demasiado silencioso, pensando que estando ella ahí, ningún animal habría osado

ahí? -pregun

ndividual en el que estaba, afinó el oído de nuevo, pudiendo escuchar un roce en el compartimento junto al suyo.

uria que sentía, extendiendo sus garras asesinas y enseñando una dentadura igualmente temible. Se le erizó el pelo del lomo, dispuesta a enfrentar cualquier intromisión indebida o un pel

Ero

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La sonrisa sumisa: la jauría de Alaior
La sonrisa sumisa: la jauría de Alaior
“Todas las loberas de la jauría se han reunido, como cada año, en Alaior. Tras celebrar los juegos de madurez de los lobatos aspirantes, contra todo pronóstico salen vencedores Wando y Alaxa de la lobera de Bredo. Kristey, jefa de su lobera, no está conforme con el resultado, pues de esa forma arrebatan la posibilidad de un futuro liderato de su hijo Eron, cuyo padre es el líder de la jauría de Alaior. Viendo peligrar el futuro de su familia, Kristey conspira contra los dos jóvenes ganadores, Wando y Alaxa, a los que desea ver muertos para que no se interpongan en el camino ascendente de su primogénito. Toni Sicilia, autor de otras tres novelas de reciente publicación en editoriales como Círculo Rojo o Célebre Editorial, comienza una etapa con las nuevas tendencias tecnológicas en Mano Book.”
1 Capítulo 1 Vencedores2 Capítulo 2 Tramando una perdición3 Capítulo 3 Ataque a traición4 Capítulo 4 ¡Acusados!5 Capítulo 5 El juicio de los inocentes6 Capítulo 6 La caída de la luna7 Capítulo 7 Adiós a la lobera8 Capítulo 8 Colmillos largos9 Capítulo 9 La noche teñida de rojo10 Capítulo 10 Ojos en la oscuridad11 Capítulo 11 Tregua12 Capítulo 12 La jauría del valle13 Capítulo 13 Encuentro de aliados14 Capítulo 14 Un oso en la mañana15 Capítulo 15 La felonía de Frankis16 Capítulo 16 ¿Dónde está Alaxa 17 Capítulo 17 Cautiva18 Capítulo 18 El despertar de Sanko19 Capítulo 19 Lucha en el bosque20 Capítulo 20 Confianza fraternal21 Capítulo 21 Mentes perversas22 Capítulo 22 Amistades sospechosas23 Capítulo 23 Mentiras y emboscadas24 Capítulo 24 Precaria situación25 Capítulo 25 Frankis, el traidor26 Capítulo 26 El crimen de Hamer27 Capítulo 27 Tensión entre los jefes28 Capítulo 28 Reencuentros en Alaior29 Capítulo 29 Locura en el valle30 Capítulo 30 Pactos de conveniencia