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En el nombre de Los Hicks

Capítulo 3 El tigre agazapado

Palabras:1763    |    Actualizado en: 28/12/2021

su escritorio, reclinado en el sillón y con las piernas cruzadas sobre el mismo. S

cia él–. Llegas tarde, ¿se te olvidó que esta mañana era la reunión con los accionistas? No me dig

escritorio–. Pido disculpas por la tardanza, pero Norma

ne? Tengo días que no

o y no era nada. Algo relacionad

sorpresa, aplaudió una y vez chasqueó los dedos de la mano derecha–. ¡Ya sé! ¿No será

sabe de sus intentos por tener hijos? ¿Cómo es posible que lo sepa si lo

ue lo delate–. Norma y yo no estamos interesados en estos mome

primo. Necesitas un hereder

os segundos, y luego se dio medi

juntas –le dijo–. Te esperamos. Hay

ntes, luego buscó en una de las gavetas de su escritorio una carpeta y la sacó, revisó los documen

tas, donde cada planta representaba una sección operativa o administrativa de la misma, siendo la últi

onistas para evaluar lo que para él era una leve pero preocupante baja en la cotización de las acciones de la empresa, producto de algunos problemas con una de las concesionarias de la empresa encargadas de extraer el oro en una de las minas de la corporación ubicada en el Estado de Nevada. Esos problemas tenían q

as y rumores había alguien interesado en hacerle daño a la empresa, y ya estaba comenzando a hacer sus propias indagaciones, aunque ya tenía a un po

upó su lugar a la cabeza de la gran mesa en el centro del recinto. Louis conversaba con dos de ellos e

a convocado para aclarar los rumores sobre los proble-mas que at

ciones de la empresa han caído levemente por esa causa, lo que ha despertado cierta preoc

s cotizaciones. Aquí tengo en esta carpeta copias certificadas de todos los permisos de la empresa Maxwell-Raines Incorporated, la cual está al día con los mismos y los cuales yo mismo me encargué de verificar con los entes gubernamentales. Mi secretaria les hará ll

evemente y le miraba a su vez con cara de «me has gana

quiero pensar que tras estar tantos años a la cabeza de esta empresa te comiences a confiar de tal ma

có Nathan–, y cuando tienes tanta como yo

o, primo,

intenciones de Louis de quitarle el liderazgo a su primo en la empresa, pero preferían mantenerse al margen d

poración. No es saludable tratar de confundir a la opinión pública con chismes y comentarios malsanos, tomando un leve descenso en las acciones

do Robert Ickovitch–, creo que todo ha sido aclarado, y espero que en lo sucesivo no se nos haga perder el

trañable amigo del padre de Nathan, sabía las inten

atando de asumir una postura de ataque frente al mismo–, solo e

de su asiento–, y yo, particularmente, no toleraré otro llamado a reunión como este,

euniones, los demás hicieron lo mismo, despidiéndose

eron distinciones entre ellos –dijo Nathan–, y no hubier

r, jugueteando con sus dedos y haciendo c

lmente, sin quitar la vista de los círculos imaginarios que dibujaba en la mesa–, y él se

sta empresa lo que es hoy en día. Es cierto que mi padre, por ser el graduado universitario, siempre estuv

a que de repente se detuvo y levantó

ó, cediéndote el control de todo a ti, que acababas de graduarte de la universidad. Mi padre mur

rdiciara tu talento... Sí, Louis, que no dejara de tenerte a mi lado, como siempre lo he hecho, ¿y ahora me vienes con todo ese cuento de quién fue mejor que quien? ¿De dónde sacas esas ideas? Desde que también te graduaste he procurado ten

sosteniéndole la mirada, se detuvo a su lado, y sin decir n

ara más de todo aquello que le afectaba, y que l

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En el nombre de Los Hicks
En el nombre de Los Hicks
“Nathan Hicks es un joven y poderoso hombre de negocios al frente de una corporación familiar dedicada a la minería del oro y a la joyería; es un multimillonario como pocos: amable, bondadoso y con un gran sentido de humanidad. Todo en su vida es casi perfecto, lo único que les falta a él y a su esposa Norma es tener un hijo, pero lamentablemente y después de intentarlo todo ella no puede concebir, por lo que deberán recurrir a un vientre en alquiler. Maneja el negocio junto a su primo Louis Randall, un egocéntrico, manipulador y peligroso hombre, resentido con su padre por no haberlo dejado a la cabeza de la corporación y quien se mantiene en las sombras agazapado esperando el momento propicio para darle un zarpazo mortal a su primo y quedarse con todo. El cuadro familiar lo completa Rebeca, hermana de Nathan, una mujer caprichosa que disfruta de la vida gastando su dinero en excentricidades, viajes y amantes. Por su parte, Bernard Sullivan es un hombre trabajador, honesto y sencillo; junto a su esposa Margaret luchan para tenerlo todo en la vida, en especial una casa, el cual es el sueño de ambos. Gracias a la referencia de un amigo, Bernard conseguirá trabajo como chofer para Nathan Hicks, e inmediatamente se gana su confianza y estima, hasta el punto de pedirle que le alquile el vientre de su esposa para tener su tan ansiado hijo. Bernard y su esposa Margaret aceptan, mejorando notablemente sus vidas gracias a la generosidad de Nathan y manteniendo todo en el más absoluto secreto para su familia, pero sin sospechar el juego mortal al que entrarán al aceptar la petición del multimillonario. Después de una serie de eventos trágicos, Bernard se verá solo con el hijo de su ex patrón y hará todo lo posible por conseguir justicia, ya sea enfrentándose a un peligroso asesino o conquistando a una caprichosa mujer, en el nombre de Los Hicks. Una historia donde el amor, la codicia, la muerte, la seducción y la venganza se mezclan para llevar al lector al límite de sus emociones. ¿Hasta dónde llegarías por el hijo de otro?”