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Solo un: ¡Sí, acepto!

Capítulo 4 Mi vida sin él.

Palabras:1571    |    Actualizado en: 28/03/2022

: M

ir de hoy. Sin mí. Leo siempre ha sido mujeriego, un picaflor, pero yo tuve claro desde el inicio que el amor que

de siempre. El que se entrega a todas la

l mar azul cerúleo, sin ver realmente. Recordando cada segundo, cada minuto, cada día, en los que fui feliz.

mi corazón. Pero el cuento de hadas, solo alcanzó para que yo entregara mi corazón. Nada de la parte de ser salvada. Absolutamente nada de ser defendi

, como señal del llanto involuntario. Ya no encuentro qué hacer. Estos últimos tres meses han s

realmente duele muchísimo. Una anulación significa que nunca existió, que se borran completamente

a que él viera un poco más allá. Que al menos preguntara. Que confiara

suficiente.

compartido, si a pesar de los obstáculos se mantiene a flote, sí que vale la pena. Por el contrario, si no es corre

cosas, y ahí es

resignada, cuando caigo una vez más en un pozo de depr

.

nta mi madre, cuando me ve

amente con sus pasos seguros, acompañados, como siempre, de sus fieles tacones de aguja. Su pelo castaño claro, lo lleva semi recogido en un moño ap

se. De la familia rica, con casa inmensa,

fecto, ni sus hijos envidiables. Yo, está cl

r con ese aspecto -reclama, m

as tener dudas de que eso mismo,

que no me hace feliz. Me arrastraron hasta aquí y no me quedaron más o

el tono de su voz se ha suavizado-. Tu estad

a sonrisa cínica se

tiempo, ¿verdad? -digo, mientras toco con suavidad mi abultada panza. L

o a la ternura. Camina hacia donde estoy y, cuando está justo en frente mío, levanta una mano y col

¿ahora tengo que agradecerte estar así? -pregunto y señalo mi barriga de cinco meses-. Supongo que todo lo que pasó esa noche

y, n

entenderé. Que solo cuando sea madre comprenderé los sacrificios que has hecho, pero no m

e ante cada una de mis palabras y lágrimas comienzan a correr por

pero no me rindo-. Siempre fui tu muñequita, tu adorno. Cumplía tus requerimientos, tus estrictos requisitos de etiqueta y cultura formal. Era la muestra y prueba fehaciente de que eres capaz de incentivar los valores de la alta

la casa, llegan a mi mente otra vez. El sobre. El

mi carta de condena. Por fin seré libre otra vez, para que

no. Me asusto por unos segundos, por pensar que de la alteración le

ue llevas contigo. Yo... -No puede continuar, porque su llanto re

re y se supone que siempre velará por mi bienestar. Pero son tantas decep

oz ni voto. En esta casa, solo se acatan órdenes -confiesa y su voz es sufrida, pero resignada. Resultado de

o que acabo de reclamarle, sé que es así. Mi p

sin pretextos, sin dudas. Y él, sin conocer mis deseos, me complació. Me pidió ser su esposa y ese día fui la mujer más feliz del mundo. Porque él era mi mund

, pero entiende, no pued

o-. Mi bienestar nunca ha sido su prioridad. Solo sus mill

hayan hecho pensar en provocar un aborto, mis principios me gritaron que no. No puedo quitarle la vida a una pequ

mi vida, aguantaré, soportaré todo. Día y noche. Porq

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Solo un: ¡Sí, acepto!
Solo un: ¡Sí, acepto!
“Trilogía Destinados. Libro II A Leonardo Rowe le han roto el corazón. Después de varios años amando sin límites a la mujer que pensaba era su alma gemela, fue traicionado de la peor forma posible. Ahora se refugia en el sexo y el alcohol, buscando ese momento de nirvana en el que todo se vuelve nada. Sin embargo, cuando la noche acaba y los días pasan, esa piedra continúa molestando en su zapato. Mary Brown era su redención, pero se convirtió en su castigo. Una oportunidad de trabajo lo lleva lejos. Y con ello, la salida que tanto ansiaba. Un encuentro. Un viaje. Una coincidencia. Pero también, el eterno recordatorio de lo que sus ojos no pueden ocultar. Y que otros pueden ver. Jenny Parker puede ser su solución y él, está dispuesto a negar todo aquello que le hace tanto daño; para entregarse de una vez a lo que tanto ansía. Ahora Leo siente que la vida le sonríe, que comienza a ponerlo todo en su lugar. Y por unos años, está convencido de eso. Hasta que todo vuelve a cambiar y el giro, no puede ser más inesperado. Un compromiso que se siente obligado. Una antigua promesa que sale a la luz. Un trámite que no se completó. ¿Será que podrá al fin, pasar página? ¿O existirá algo más fuerte que lo unirá a eso de lo que tanto huye? Cuando en el pasado quedan cuentas pendientes por resolver, el presente mismo se encarga de ponerlo todo en su lugar. Orden de lectura de la trilogía: 1. Solo dos veces al año 2. Solo un: ¡Sí, acepto! 3. Solo un para siempre”