icon 0
icon Recargar
rightIcon
icon Historia
rightIcon
icon Salir
rightIcon
icon Instalar APP
rightIcon

Domesticando a León

Capítulo 4 Despedidas dolorosas II

Palabras:1747    |    Actualizado en: 19/05/2022

Hern

estaba preparando para irse a la escuela. Me bañé y cambié lo más rápido que pude. Me puse mi mejor ropa, hoy iría a buscar a Luc

donado, casi nunca dejábamos un trabajo inconcluso por eso mucha gente nos prefería. Por nuestro compromiso. Me posicione frente a la puerta viendo el interior de mi tallercito. Lo iba a extrañar tanto. Ahora sentía como un nudo

i amigo a mi espalda, me da una palmad

al mismo tiempo en mi rostro se forma una

para que le checáramos una falla en la transmisión, doy unos pasos para acerca

e que lo dejaré s

ronto perderá la vista -hablo con pesadez, Samu asiente, lo miro fijamente -¿te

mu me interrumpe,

-omito lo de la herencia y todo lo demás, aún no puedo contarle hasta que no este seguro que es lo que va

mientras yo aprieto

.. ¿dejaras el taller? -pregunta

os unos segundos sin que ningun

, no es fácil dejar para mi nuestro negocio, el que los dos pusimos hace años con tanta ilusión, espero que me com

za y se para frente a mí, sorpresivamente me abraza, tardo en reaccionar, pero después ro

que hacer, aquí estaré esperándote -dice él, no puedo más que sonreí

al vez tengas que con

o que me da más curiosidad, es saber que va a pasar con L

su herm

mos estar en contacto por teléfono, no se... no quiero que lo de nosotros termine tan pronto,

go mira fijamente

puntando con la vista a mi espalda, cierro los ojos an

suro a decir -

rte -sus pupilas se dilatan al mismo tiempo que sus mejillas se sonrojan. Acerco mi rostro al de ella, paso saliva. Con una de mis manos acaricio su mejilla mientras ella se queda inmóvil mirándome fijamente a los oj

nes por las que siempre me llamó la atención, tan correcta tan adorable. Hasta ahora sólo nos habíamos dado unos cuántos besos, siempre la he respetado, pero ahora mi corazón late con fuerza, pidiendo más de ella. Con u

a, Lucía se aparta de mí enseguida y maldigo por dentro, lo asesino con la mirad

e da tanta ternura que su amenaza no suene como tal. Le entrega a su hermano la bolsa

de que salga corriendo disparada

veo a mi amigo, él entiende perfecto la señal

realidad no tenemos tanto trabajo -

ano y la acaric

ar, en el fondo siento como si eso estuviera pasando, pero no quiero dejarla quie

Juan -decido tampoco decirle lo que en realidad pasa por que no se si es muy pronto para hacerlo,

deseo es hacerle daño -¿no quiero que te vayas? ¿Qué pasará con nosotros? -pregunta entrecortando la

s que te quiero, que, aunque tenemos poco de novios estoy enamorado

s, ahora por su mirada

es el taller, ¿dejarás solos a tu fam

a primera pelea que tenemos, n

que queda poco tiempo antes de que pierda la vista por completo -trato de explicarle, pero cr

ta ella es muy querida por aquí, también puedo trabajar más para ayudarte, ¿pero por que te tienes que i

la intención de besarla, pero ella se aparta de manera viole

s palabras, mi espalda se tensa -debí haber tenido un novio de mi edad, alguien que est

do más y más en mi pecho. De pronto s

lotar del coraje, jamás he permitido que alguien quiera pasar encima

on una chica que algún día será abogada, imagínate, que dirá la gente -digo sonriendo amargamente con

os ojos de

o siento, es que no quiero q

duele, aunque parezca que no. Quiere decir algo, p

Obtenga su bonus en la App

Abrir
Domesticando a León
Domesticando a León
“Ximena Carbajal es una socialité mexicana, economista y empresaria, trabaja en la fábrica textil de su padre. Su sueño es convertirse en el máximo ícono de poder femenino en el país para esto planea casarse con el heredero del grupo financiero más importante del continente, pero las cosas no salen como ella planea. Este se arrepiente en el altar. Sintiéndose humillada y derrotada Ximena huye de la ciudad. Pronto se entera que el socio de su padre quién ha fallecido hace poco ha dejado toda su herencia a un chico desconocido cuyo nombre es León Hernández. Pronto León llegará a la empresa como el nuevo dueño. Al no tener estudios, Ximena lo considera poca cosa por lo que en cada oportunidad que tiene aprovecha para molestar a León, todos piensan que ella lo odia, pero lo que no saben que en su interior nace un fuerte deseo de tenerlo. Su orgullo de mujer no la deja aceptar que se ha enamorado de León por que él tampoco le hace la vida color de rosa más bien de cuadritos. Polos opuestos. Como el agua y el aceite.”