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Peligrosas Mentiras

Capítulo 4 El Nuevo

Palabras:1718    |    Actualizado en: 30/06/2022

a

y negro y los tatuajes en sus brazos resaltaban más el color de sus ojos. Su postura era algo intimidante, y tenía aires de chic

sperando una

ona,

discoteca. Quier

a ocupado. Pidió que no lo

ta de trabajo. Tengo

ra adecuado que yo lo entrevistase, pero no me quedaba otra opción. Así es... quien iba a entrevistarlo era yo, por órdenes de mi jefe, quien aparentemente estaba muy ocupado en su oficina, segura

ntenté recordar su

Stefan -

su nombre.

re me confundía el acento. Sea com

uí -le hice una seña

ño escritorio con sillas para las entrevistas estaba situado en el medio. Un sofá verde viejo, con algunas rajadu

uien hará la entrevis

dejé mis brazos sobre la mesa después de b

solo serv

ito jefe le gusta darnos trabajos que no nos corresponden porque él est

á por hacer entrevi

o que

ió, con esa misma expresión ser

Aquí dice que antes has trabajado como guardia de segur

con la

emos ¿Por qué v

oco personal

gí de h

encargado esta entrevista. No tengo idea de qué preguntarte -admití. A juzgar por el calor que subía a mis mejilla

n seria, me obsequió una lev

de hacer, ¿por qué simplemente no dejamos esta entrevista y tú le dices al jefe que te he

sto, él la quería

de seguridad deshonesto en

te una vez más

una ceja-. No me con

pude evitar preguntarme qué le había pasado. Quizá se metió en una pelea. Stefan

sumisión. Eso me pasaba por s

an la atención? -Su tono era de arro

los

ueran así. Y justo me había to

rog

travesar mis ojos y hacerme sentir incómoda. Me removí en mi asiento-. Entonces... -miró el nombre bordad

de rá

no lo d

os por el reloj caro de su muñe

por cómo lo miras, comienzas a asustar

r, era muy bromista. Y yo que p

lesto, ¿te l

icho? -contraatacó-. Tal vez debería decirle

un poco

Además, ¿en serio? ¿Nuestro jefe? Tú no

cto.

reí

es un idiota. Puedes ser demasiado bueno para el trabaj

fectos dientes. Stefan te

epente. Vaya, también había cambios repentinos de

ta que se hace en

uena pregunta: ¿por qué

a ciudad, y tengo que trabajar. Ne

llamará si te cree

ante, tomando mi mano derech

n esa mirada seria, combinada con una pequ

us ojos y quitar mi mano de debajo d

scu

te, pero te discu

an, porque él fue el único que se interesó en el puesto de guardia de seguridad. En esta discoteca las peleas eran frecuentes, siempre terminaba algo roto, como los vasos, botellas, o la cara de algún borracho y de vez en cuando teníamos que llamar a la policía porque no podíamos poner orden en la discoteca, ni siquiera el propio jefe. Te

eleas. Hice una mueca de disgusto cuando noté la cantidad de nuevos clientes que llegaron a la discoteca mientra

, cuando pasé por al lado de la barra. Sostenía un va

efan, sorprendiéndome. Su tono fue bastante agresivo. El tipo lo miró, al

zando la puerta trasera de la discoteca, por esa en la que salíamos solo los empleados Prácticamente él ya a

llamé, deten

nía una manera peculiar de deci

oteca, eran unos asquerosos y malditos inmorales que no les importaba que cosas así pasaran. Pero Stefan había interv

te, pero me

er que aquí las peleas son muy frecuentes, y por lo general, qui

yentarme? Te adviert

ndote, para que sepas en donde te estás meti

por su pelo oscuro, d

, rodeando un hermoso auto negro, aparentemente caro. ¿En serio él nec

su coche y

acostumbrado a las peleas. ¿Quién está acostumbrado a ellas? Por sus cicat

s ojos me llamaban mucho la atención.

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Peligrosas Mentiras
Peligrosas Mentiras
“Stefan huye de la mafia desde hace más de dos años. Ha recorrido parte del mundo buscando un refugio donde no lo encuentren, pero siempre tiene que estar en constante movimiento. Cuando se muda a Toronto, Canadá, conoce a una linda muchacha que tiene un gran futuro por delante. Pero todo cambia cuando ambos se enamoran. La mafia está dispuesta a arruinar a Stefan y a cualquier persona que él aprecie. Y Cande no será la excepción. ¿Podrá Stefan protegerla?”