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Si el destino me toma el pelo

Capítulo 7 No quiero ser la señora Huo

Palabras:1808    |    Actualizado en: 12/08/2022

ue muchacha tan ignorante! ¡Sabes qué! ¡Todo el

mientras ésta suspirando fuertemente

on varias veces...', Karen levantó su cabeza para mirar a Debbie, mientras movía l

sde pinturas antiguas, artefactos preciosos hasta muebles de vanguardia. '¿No significa que legalmen

ar reírse a

fuera una loca. La multitud coincidió en

zón por la cual Debbie

queza que representaba la Plaza Internacional Shining podría realmente causar que algun

se vio con la necesidad de hacer algo al respecto, por lo que se agachó, y reco

inmediatamente gritó molesta, "¡Epa! ¡Jeremías! ¿Qué demonios estás haciendo?". Ignorando los reclamos de Debbie, Jeremías seguía cargándola. "¡Bájame! ¡No puedo dejar que él me ofenda

r al Departamento de Asuntos Civiles ya, para hacerlo de inmediato! ¡Díselo!'. Con una sonrisa descara

riendo a Carlos, Karen se disculpó humildemente: "Lo sentimos mucho, discúlpenos, Sr. Hilton.

ieron lo mismo, cosa que provocó que Debbie se enfureciera. "La

fa a un hospital psiquiátrico...", jadeó Jeremías. Estaba agotado, ya que había cargado a Debbie para evitar que ella hiciera algo que pudo haberles causado más inconvenientes. "Deberíamos... tratar de contactar al Director de ese hospital...", continuó Jeremías mientras recuperaba el aliento, "... y

lió del auto y agarró al agotado Jeremías por el cuello. Después levantó la ma

Retirando la mano de Karen, Debbie también soltó a Jeremías. Karen continuó, "Sabes con quién estabas hablando, ¿verdad? Ese era el Sr. Hilton, ¡por el amor de Dios!". Justo después de q

ó la frente con rabia. "Me voy a casa.

no había cambiado en absoluto ni se dejaba influir frustraba a Dixon. Aún después de tantos años, ella todavía despreciaba estudiar. Le

". No había vergüenza o remordimiento en su tono. "Oye, Je...", pero negó con la cabeza antes de co

n y le dijo: "¡Oye, Karen! Necesito

bie pero, antes de entregárselas, se preocupó cuando mi

', pensó Debbie. 'Si les digo eso, lo más probable es que estarán más

é demasiado la cabeza. Además, no te preocupes, el Sr. Hilton no causará problemas". Todo lo que Debbi

edactó un mensaje de texto. "Carlos, ¡quiero divor

cambiar un poco el contenido'. Respirando profundamente, Debbie comenzó a redactar otro mensaje. "Señor Hilton, por favor no moleste a mis amigos. Me disculpo por l

Además, yo soy la que estoy enojada con él'. Revisando su teléfono de nuevo, tenía un conflicto so

eguntó ella. Como Emmett era el asistente de Carlos, él debería saber

llevaba a Olga a casa como su jefe le había ordenado. De mod

ett. Soy

staba en el asiento del pasajero. Se aclaró

ludo de Emmett llamó

lton más, así que me gustaría que dejar

orcio aún no se ha realizado, de acuerdo con el protoco

"Bien. Pero, oye, ¿puedo preguntarte algo? El Sr. Hilton no está irritado con mis

ondió: "No. El Sr. Hilton solo me pidió que llevara a

alguien, inmediatamente le diría a Emmett que se deshiciera de e

Debbie es atractiva? ¿Se

ujeres lucir bien delante del Sr. Hilton, incluso con maquillaje; y sin embargo, Debbie era

bbie suspiró profundamente. "¿Podrías

Debbie decidió ir a buscar a Carlos por su cuen

por ti que Carlos te involucrara en nuestro problema". Debbie le avisó de antemano, "¿de acuerdo?". Ese hombre parecía mezquino. ¿Cuánto toleraría Carlos si había

. Pero Debbie esperaba que Emmett

nzó Debbie, "un día, tendré que mencionarle al Sr.

Hilton

. "Te invitaré a cenar la próxima vez, ¿de acuerdo?". Si

ha lo amenazara, suspirando, Emme

duda alguna, el tipo que le gustaría a mi jefe tan distante'. Para asegurarse de que su jef

ento. Cuando terminó de hablar, Olga inmediatamente le preguntó, "¿Emmett, era la Sra. Hilton?", preguntó, intentando disimular su curiosidad mientras fingía un tono de ignor

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Si el destino me toma el pelo
Si el destino me toma el pelo
“Amar y ser amada es lo que toda mujer sueña. Sin embargo, lo único lo que Debbie pide es el divorcio. Levaba tres años casada con un Carlos, un joven multimillonario a quien ni siquiera ha visto la cara. Cuando por fin decide poner fin su irónico matrimonio e ir en busca de la felicidad verdadera, aparece su marido y le pide que lo intentaran otra más. A partir de entonces, Carlos se siente increíblemente atraído por el espíritu libre y salvaje de Debbie, la empieza a valorar y mimar. Poco a poco, lo que hay entre ellos se irá convirtiéndose en una atracción irrefrenable. Respira Conmigo es una extraordinaria historia de amor donde descubrirás que, a veces, el amor no está muy lejos de cada uno de nosotros.”