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Amor mío, te detesto

Amor mío, te detesto

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Capítulo 1 Una esposa para el lunes

Palabras:2034    |    Actualizado en: 28/10/2022

me

h justo en ese instante y realmente esperaba ser su hombre. ¿Por qué no habría de serlo? Era joven,

grandes del país, mi padre se había negado a contratarme cuando complete el curso de contabilidad y le dije que deseaba más que cualq

do real. Zambullirme en los desafíos que proporcionaban una oficina pública tan grande como la defensorí

o en una de las mejores universidades de derecho, ni t

con la idea de comprometernos, pero la verdad era que en la posición en la que estaba no tenía mucho que

trajes nuevos, corte de cabello impecable. Nos observábamos de tanto en tanto lanzándonos miradas

s que estaban sentados a mi lado comenzaron a mirarme raro. Negué con la c

o que supe que no tenía otra opción que atender

oy muy ocupada, tengo que entregar las no

dre, organizando asambleas

-Estoy esperando para la entrevista en e

prometedor, espero que lo consigas, estoy cansada de estar todo el día de aquí para allá haciendo recados a mi padre. -Hizo una pausa eterna, durante la cual la imaginé mordiéndose el carrillo, debatiéndose entre si decirme o

profun

un porcentaje de sus acciones con de

que me gustaría casarme

ase con su madre e ir al club a diario a pasar las tardes. Por desgracia yo no era ese hombre por el momento, aunque esperaba poder serlo. Ell

bamente an

s un gran detalle que lla

mpleaños de mamá y nos espera a cenar en el club con ellos, a las siete. -Su madre no me gustaba, ni un poco, aunque no dije nada. -Neces

eses para ver si podían encarrilarme, haciéndome entrar en el bufete de dudosa integridad de un amigo, o como alcahuete de algún político.

on locura, estaba cansado de que me obligase a comer con s

ines. -Me advirtió. -Te amo y suerte. Debo irme, por la noche ll

o sin antes colocarlo en silencio, para no te

ió la puerta del despacho del decano y nos mi

ton Global. Ignoré sus murmullos y me acerqué a ella, que me observaba con una sonrisa radiante. -El señor Griffin y el resto de socios decanos lo esperan

la confianza posible. -Es un verdadero gusto conocerte, Cam. ¿Puedo llamarte, Cam, verdad? -Me tomó del hombro y me l

efusivamente de lo que pre

ratarme. Todos parecían estar bastante animados, me ofrecieron café y agua, cosa que hubiese aceptado porq

mesa y apoyó los codos sobre la madera resplandeciente con una sonrisa radiante. Im

a de las hojas impresas donde se reflejaba todo lo que era en letra pulcra, pequeña y doble espaciado. -Aquí dice que jugaste al fútbol, creo que eso explica mucho. ¿Por qué decidiste

des del país. Por lo que no podía dejar pasar ser el Quarebat de mi equipo, el mejor de la escuela y el prospecto para la universidad que se esperaba para mí. Las expectati

us notas eran

que el mejor. -Convi

bilidad tributa

de director de operaciones de Hamilton Global. -Me llevé la mano a la boca para fingir que aquello era confidencial. -Spoiler; no me consider

aquí se hace el verdadero

le mintió. -Sonrío uno de los decanos y

s, se quedaron mirándome expectantes, esperando que hiciese la gran preg

tendría un magnifico sueldo de ser el

rante un largo minuto y f

a rechazado hasta la fecha. -Ellos rieron como si fuese un cascarillo interno que solo yo no conocía. -El segundo año, si todo sale como esperamos,

so

le. -Asinti

. -Mur

, restregarle el Aston Martin a mi herm

miró ser

de base. Nos gustaste desde que vimos tu fotog

ta en investigación. -No l

e eres un hombre que cuenta con un fideicomiso que p

de esos herederos soberbios que matan su t

odos se mostraron divertidos y pensé que l

no que fueron los reyes del baile. Además de eso tienes siempre la misma rutina, día tras día y nunca te sales de ella. -Cuando lo decía de esa forma, se escuchaba terrible, era simple y llanamente un pa

Pregunté

amiliar, no podemos contratarte si no eres parte

posa de aquí al lunes? -Sonr

ez y conviértete en parte del equipo. ¡Qué rayos, puedes proponerle ir a Las Vegas y cerrar el trato! Seguro que lo considera muy romántico y eso te

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Amor mío, te detesto
Amor mío, te detesto
“«Admite que me deseas, que añoras lo bien que te hacia sentir y que nadie va a poder darte lo que yo te di ». «¡No! ¡No te deseo y nunca volveré a confiar en ti! ¡Nunca volveré contigo! Casarme contigo fue mi peor error». Suspiré al sentir que me apretaba contra su pecho duro. « ¿No? Tu cuerpo me dice lo contrario». Sus labios acariciaron suavemente los míos. Treinta días, solo debíamos mantener la farsa por treinta días de aquel matrimonio acordado y luego todo se habría solucionado. Iba a ser muy fácil, solo tenía que pulirme un poco para parecer la esposa de clase perfecta, y el resto sería pan comido. Él iba a obtener el trabajo de sus sueños y yo recuperaría mi dinero. Solo teníamos dos reglas: No consumar. No enamorarnos. Pero a veces las reglas se crean solo para romperlas... Y por muchos planes que realicemos, difícilmente podamos controlar el amor. Cameron Hamilton es un abogado meticuloso con aspiraciones a manejar el legado familiar, un hombre que cree tener todo planeado y bajo absoluto control, mientras que Tessa Joyce es lo que podría llamarse un desastre de cabo a rabo que no para de meterse en problemas. De mundos diferentes y sin nada en común, estaban destinados a nunca conocerse. Sin embargo, una noche de tragos en Las Vegas puede poner el mundo de ambos, patas arriba.”