/0/19409/coverorgin.jpg?v=cd4067e10657fb3d12e50316239aeb40&imageMogr2/format/webp)
Puv Trevor
El aire entraba fuerte a través de las ventanas del deportivo rojo que Jeremiah eligió. Habíamos aterrizado hacia unas cuantas horas y aún no me adaptaba al cambio horario, sentía una jaqueca latente en mi cabeza, mi mano derecha viajo para presionar el puente de mi nariz, mientras mantenía mi cabeza apoyada hacia atrás, buscando aliviar aquella sensación.
-Díganme que pronto llegaremos...- mis palabras se arrastraban por el cansancio, deseaba llegar a nuestro hotel para descansar.
Mauro y Jeremiah reían mientras cantaban canciones en la radio, ignorándome totalmente por estar en la parte trasera del auto, gire mis ojos rindiéndome con ellos, examine los asientos del carro, para ser un Audi no estaba mal, no recordaba el modelo, aun que mi padre nos pido ser discretos, mi hermano pensó totalmente lo opuesto, pensaba que llamar la atención nos daría una ventaja.
El auto disminuyo su velocidad y Mauro bajo el volumen de la música.
Las lentejuelas de un vestido corto habían atraído su atención, típico de estos idiotas, una chica rubia junto con sus amigas caminaba por la acera, todas se veían bellísimas. Si no fuera por el cansancio del viaje, yo mismo estaría también ofreciéndoles un aventón gratuito.
Ellas obviamente se rieron de nosotros y se negaron, pero eso no desanimo a Jeremiah que se encontraba en él volante, quien les conto que éramos nuevos en la ciudad, lo cual me hizo reír entre dientes siempre se hacia el listillo con las chicas, monto un teatro increíble sobre "unos pobres italianos perdidos, necesitando guías hermosas".
A pesar de su insistencia ellas no aceptaron ir con nosotros, pero en cambio nos invitaron a una fiesta tres cuadras mas lejos, desde luego los dos idiotas aceptaron.
En otro lugar y tiempo diferente estaría disfrutando la situación, una vez aparcamos me encontré en una mala comedia adolescente, ¿Qué tenían los americanos con hacer todo un cliché?, la casa de dos plantas parecía un desastre con gente vomitando afuera.
Varios de ellos tenían vasos rojos en sus manos mientras socializaban, traquee mi cuello antes de encender un cigarrillo intentado relajarme, las chicas llegaron a nuestro encuentro, se veían muy guapas, olvide sus nombres justo después que los dijeron y asentí sonriendo por cortesía, apague mi cigarro con el pie antes de entrar.
No veníamos por diversión, pero los chicos no pensaban lo mismo.
Una vez en aquel lugar, fue como si una explosión de hormonas llegara a nosotros, el olor de la marihuana era fuerte, en las esquinas se podía ver chicos fumándose líneas de coca y algunas chicas bailando con muy poca ropa.
¿Acaso siempre las fiestas eran así? Tal ves por eso a todos les gusta América.
Las chicas nos guiaron hacia la cocina donde estaban los barriles de cerveza, botellas vacías y vasos con fondos muy sospechosos, en otros tiempos abría amado estas libertades, pero esta era una de esas veces en las que no me podía distraer, aun que esas piernas parecieran kilométricas en aquel vestido brillante.
La rubia me guiño el ojo antes de darme un vaso.
De reojo podía ver a los chicos mirándome ceñudamente, decían que era un imán para las mujeres atractivas, y ¿Qué podía decir? Lo era.
La chica susurro algo en mi oído que no pude escuchar por la música alta, y no supe el momento, pero me encontré atraído por una de sus manos en camino hacia el patio, allí se estaba dando la verdadera fiesta en la piscina, no me preocupaba separarme de los chicos por unos minutos, todos sabíamos cómo comunicarnos en caso de una emergencia.
Los americanos sí que sabían divertirse.
Pero yo no iba a mojarme, al menos no esta noche, negué con la cabeza cuando intento llevarme más cerca del borde, saque la caja de cigarrillos del bolsillo izquierdo de mi camisa manga larga negra, ella asintió, y antes que pudiéramos decir algo unos chicos comenzaron a llamarla, levanto su mano indicándome que la esperara antes de ir con los que supongo eran sus amigos, busque un lugar tranquilo para sentarme, deje mi vaso aún lado.
/0/1930/coverorgin.jpg?v=76cdab230d13d98046cbf59b12fe64a1&imageMogr2/format/webp)
/0/5153/coverorgin.jpg?v=20250116174455&imageMogr2/format/webp)
/0/15581/coverorgin.jpg?v=1b7ccd0b25ef0ed5d63da5f2e11d9afc&imageMogr2/format/webp)
/0/12980/coverorgin.jpg?v=ea6b84bb9da1775b813ebe76a3d87749&imageMogr2/format/webp)
/0/10457/coverorgin.jpg?v=223234b05bd6669b050556ca287a88fb&imageMogr2/format/webp)
/0/16137/coverorgin.jpg?v=4fda298238280541c6a473f853ce8bbc&imageMogr2/format/webp)
/0/20566/coverorgin.jpg?v=0055d2cfcf0a9755e7d2ff54245a6c96&imageMogr2/format/webp)
/0/6628/coverorgin.jpg?v=edf3b6ef6f7e95c5d64b75fa23f2520c&imageMogr2/format/webp)
/0/7117/coverorgin.jpg?v=70cf0d662e0ccc25b6f1a0accf3c42a7&imageMogr2/format/webp)
/0/2776/coverorgin.jpg?v=14a6f16d0e382aaded7af6125aa9056b&imageMogr2/format/webp)
/0/9091/coverorgin.jpg?v=2f421b5c4f24ca148a253e2f54ac74a7&imageMogr2/format/webp)
/0/10925/coverorgin.jpg?v=d4ffb4de0a5f39f5d9253d9e0e28a86a&imageMogr2/format/webp)
/0/15429/coverorgin.jpg?v=36dbf3f3ba16d1996ccc454af3e93640&imageMogr2/format/webp)
/0/11161/coverorgin.jpg?v=950388747af1ed4cf45e507c3f99059c&imageMogr2/format/webp)
/0/9782/coverorgin.jpg?v=2ecdb2ec7986e5bc4e297a8c1c645305&imageMogr2/format/webp)
/0/18831/coverorgin.jpg?v=5cf2d42f45e1b1e01fe96f31edf19d36&imageMogr2/format/webp)
/0/22793/coverorgin.jpg?v=96637decbdd6c544bf7b9a2126cd8634&imageMogr2/format/webp)
/0/5640/coverorgin.jpg?v=bbd0653c0f356b3ccafda19c51183f4e&imageMogr2/format/webp)
/0/14077/coverorgin.jpg?v=882f10018925eabdb93f645d8e1246ac&imageMogr2/format/webp)