Reciprocidad
Si algo despierto queda en tus adentros, Denis, ahora que has llegado a este punto, te preguntarás por qué este giro fatal del destino, esta coz de la brutalidad humana en tu contra. Puede que la respuesta sea sencilla: la justicia puede hacerse venganza y golpearte de revés, si la ignoras demasiado. La venganza, que tiene sus maneras y sus máscaras, que puede venir de Dios, de los jueces o de un prosaico policía rencoroso.
Estarás recordando la primera vez, el génesis de ti mismo: Disfrutabas tranquilamente tu merienda escolar, como niño mojigato y bien criado, cuando otro niño te golpeó por detrás. Una súbita bofetada que resonó en tu oído largo rato. Al volverte, el rostro del otro estaba allí, retándote burlón, alimentando su fama con tu indecisión. Te preguntaste por qué, sin hablar, sin responder. Fue el comienzo de tus grandes interrogantes. Al otro le decían Bicho, no sabes si por lo feo de su talante o por la insistencia en fastidiar a todo el que no le plantaba cara.
Bicho fue una tortura interminable en la escuela primaria hasta el día en que decidiste detenerlo. Tal vez la amenaza de tu madre, que en gloria esté, te empujó el ánimo. Tu madre y sus dichos, su jerga provinciana. «Si me entero que Bicho te vuelve a dar un sopapo y no le rajas la cabeza, voy a ser yo quien te pele, con un cuje guayaba¬¬». Así hablaba, no había manera que dijera paliza o golpiza, todo en ella era darte una pela, una tunda o una pavana. Era un recuerdo grato para ti, siempre lo será…
Ya en sexto grado estaban en el huerto, escardando los brezos y otra vez la pesada mano de Bicho te golpeó con saña. Un ardor de fuego cubrió tu cara y subió por tus adentros. Tomaste una estaca de marabú. Tus brazos se movieron sin que lo quisieras y golpeaste a Bicho justo donde se hacía la raya en el pelo. Luego, estabas fascinado por la manera abrupta en que se quebró su semblante y la mueca de burla mutó en sorpresa, dolor y humillación. Bicho no volvió a molestarte jamás, ni podía, una fisura en el cráneo lo dejó atontado de por vida.
Esa fascinación por humillar a tipos zoquetes iba a acompañar tu azarosa vida. Otros Bichos se cruzarían en tu camino. Te preguntabas por qué. Pero entretanto, volvías a administrar la dosis conveniente. Y te daba placer ver la ruptura, el antes y el después, al partirle la crisma al ofensor, al jodedor. Así te hiciste un criminal, pasivo, medio bueno, medio malo. Tu tiempo en la cárcel afinó ese don de aplicar correctivos y transformar lobos en ovejas. Siempre oculto y sibilino, para no volver tras las rejas. Mas algunos confundieron tu mansedumbre con guanajería. Como aquel inspector, que se encarnó en ti cuando montaste tu negocito particular. Mes tras mes amenazaba multarte por este o aquel papel que no tenías. Todo un año duró ese martirio, en tanto las visitas dejaron de ser mensuales y ya venía el hombre cada quince días, a amenazar, a buscar lo suyo, el soborno habitual. Se había enviciado. Tú te cansaste. Y el desdichado era bebedor: solía apaciguarse cuando le obsequiabas un litro de Havana Club.
Un día mezclaste el ron con alcohol de madera y le diste su regalo. El hombre estuvo en terapia intensiva, a punto de irse, aunque por suerte no murió. Pudiste visitarlo en su cubículo y deleitarte en esa transformación asombrosa, milagrosa. El rostro desencajado, suplicante, temeroso de verte…
/0/1517/coverorgin.jpg?v=19bb757cf0713c9782d5dac75142424a&imageMogr2/format/webp)
/0/39/coverorgin.jpg?v=c2035807f8786f53f398b6a723ada808&imageMogr2/format/webp)
/0/10803/coverorgin.jpg?v=9631c397f17d6c586b57bfc57889ab68&imageMogr2/format/webp)
/0/5885/coverorgin.jpg?v=0d98ae28fcb4c37c154050b590e88a2a&imageMogr2/format/webp)
/0/12288/coverorgin.jpg?v=2d70f9b8089ad8f80d447e51797a67f5&imageMogr2/format/webp)
/0/3469/coverorgin.jpg?v=5a5f9d94541a103678fe3338218bf6be&imageMogr2/format/webp)
/0/19292/coverorgin.jpg?v=c9af9f05671342dcd4b03da58cf93961&imageMogr2/format/webp)
/0/19294/coverorgin.jpg?v=1dec00a1a480a1eeec399d882bee7406&imageMogr2/format/webp)
/0/709/coverorgin.jpg?v=f37efa8091741b270dafc508b01d7fce&imageMogr2/format/webp)
/0/1234/coverorgin.jpg?v=0b7fec0d5e01b19bf49855102bf0edf9&imageMogr2/format/webp)
/0/3025/coverorgin.jpg?v=9a6e554bcaa7a45079ce24a6f2a592d4&imageMogr2/format/webp)
/0/18464/coverorgin.jpg?v=cd896451ffdd384a2190a0dcbb55cc35&imageMogr2/format/webp)
/0/315/coverorgin.jpg?v=457adaac8d99bde42e89a5b7408e6e45&imageMogr2/format/webp)
/0/20972/coverorgin.jpg?v=754b03c3844ad46df0f3b420a58ca9b2&imageMogr2/format/webp)
/0/19283/coverorgin.jpg?v=051126ddbfb6f3541bcd669cfa73e64c&imageMogr2/format/webp)