/0/22270/coverorgin.jpg?v=9fe53142134fc72d6f1dfd58a3b79d68&imageMogr2/format/webp)
El silencio en la húmeda habitación es sepulcral, Roberto tiene su mano firme sobre los labios de Alicia, el miedo invadía el cuerpo del joven, pues sabía que si no la protegía sería vendida por su madre al mejor postor. Y él mejor que nadie conocía al mejor postor.
-Mírame bien, vas a correr tan rápido como puedas, tan rápido como tus piernas te lo permitan -los ojos de Alicia estaban llenos de lágrimas, su pecho subía y bajaba con rapidez, pero ella confiaba, confiaba en el hombre que amaba y sabía que la estaba ayudando.
Así que no dudaría en lanzarse de un barranco de ser necesario si él se lo pedía.
-Prométeme que no nos vamos a separar -los ojos de Roberto no mentían nunca, pero está vez tuvo que hacer un esfuerzo sobrehumano para mentirle a Alicia.
-Ali...
-¡Promételo Roberto! -gritó en la palma de la mano de Roberto.
El rubio volvió a tapar la boca de Alicia con fuerza y colocó su frente sobre la de ella, anticipándose a dejarla ir y dejando en él un recuerdo, intentando creer dentro de sí, que sería una historia sin final para ellos dos. Su mano libre rozaba la cintura y la mejilla inundada de lágrimas de la joven castaña.
-Te amo Alicia, te amo más que a nada. Me has hecho muy feliz -las lágrimas de Roberto estaban desbordadas en su rostro.
-No hables como si este fuera nuestro fin, no lo puedo... -la rabia era perceptible en la voz de Alicia.
-No hablo en pasado amor mío, pero sabes que hoy tu madre y sus secuaces nos alcanzaron.
Sin decir nada más, Alicia se liberó del agarre de Roberto y lo abrazó, apoyando su rostro en el cuello a modo de protección, se sentía segura así. De repente recordó algo importante.
-Debes saber que...
Roberto no se contuvo más y la beso, la beso de nuevo y por última vez, algo que no pasó por sus mentes en ese momento.
El sonido brutal de un disparo y una puerta siendo abierta de golpe, interrumpió aquel intenso beso y los sacó de esa nebulosa, los trajo de nuevo a la realidad, a su realidad. Roberto se colocó frente a la chica y la protegió, sin darse cuenta que su mano va directo a su abdomen y ella enseguida se pone rígida, sabe que debe hablar, debe decir las cosas antes de que algo terrible ocurra. Tal vez si su madre sabe la verdad, que en ella se está engendrando un lindo bebé fruto de su amor con Roberto, desista de venderla, pues no valdrá lo mismo.
Ya no es una virgen.
-¡Déjenos en paz!
-A ti te dejo en paz, maldito bastardo. Vengo por la mocosa que está detrás tuyo, es mía.
-Alicia no es de nadie. No voy a dejar que...
Un hombre musculoso y calvo, de aspecto rudo, pero desagradable, levanta la mano empuñando un arma, quita el seguro y apunta en medio del pecho de Roberto. El miedo es casi palpable en el aire y los ojos de la castaña se llenan de lágrimas, intenta zafarse de quién la ha estado protegiendo por varios años, pero su fuerza no es suficiente.
-Cuando cuente tres, vas a correr y recuerda lo que te dije. No te detengas -La voz de Roberto es una verdadera orden.
La cara de terror de Alicia es contagiosa, tiene miedo, lleva una pequeña maleta a cuestas con algo de dinero y algo de comida, sabe que debe decirle a Roberto la verdad, pero el hombre que viene con su madre es más rápido, dando un tiro al aire.
/0/22272/coverorgin.jpg?v=1f415b6dae6f6d924c16a2bcf624a444&imageMogr2/format/webp)
/0/275/coverorgin.jpg?v=77d27454cf4ae34fedb210f242e7de5b&imageMogr2/format/webp)
/0/820/coverorgin.jpg?v=092e75f8ab2ac9d56571085f2f65c1fe&imageMogr2/format/webp)
/0/22102/coverorgin.jpg?v=f920f3764ebd81e6ccaa954948c4aade&imageMogr2/format/webp)
/0/14509/coverorgin.jpg?v=4769d571c3a52dca8a22f1549e58fcba&imageMogr2/format/webp)
/0/19439/coverorgin.jpg?v=8de433bd169b3e539d855b8b284aec22&imageMogr2/format/webp)
/0/357/coverorgin.jpg?v=396f06249118ed06c88b49559f35ad54&imageMogr2/format/webp)
/0/9958/coverorgin.jpg?v=19b6be5fe74be7f7bc0636f3c80659a2&imageMogr2/format/webp)
/0/18410/coverorgin.jpg?v=74345aeef00f1a6ccd10503f06c6a5a9&imageMogr2/format/webp)
/0/18166/coverorgin.jpg?v=11d2827f2736fe86e7d121d122f490b0&imageMogr2/format/webp)
/0/16752/coverorgin.jpg?v=6fd60dcc0f6469bdc868a4214607decc&imageMogr2/format/webp)
/0/16164/coverorgin.jpg?v=2860c8d9a0f787910fb5057c7ac67f89&imageMogr2/format/webp)
/0/14305/coverorgin.jpg?v=81f9777fd5de94dc78991570dbefdc08&imageMogr2/format/webp)
/0/14365/coverorgin.jpg?v=907d02e0a2e57aa1756ea676fb818037&imageMogr2/format/webp)
/0/10190/coverorgin.jpg?v=f10b98b899a97c2530378d45c94c824f&imageMogr2/format/webp)
/0/17475/coverorgin.jpg?v=c1bf7052d8bd56e09ee68872415c5d94&imageMogr2/format/webp)
/0/16103/coverorgin.jpg?v=3d8fc65aa0eaebc5d0246820d355554c&imageMogr2/format/webp)
/0/14785/coverorgin.jpg?v=74628acf72cdb5c9689681f9b0faa5e1&imageMogr2/format/webp)
/0/15017/coverorgin.jpg?v=1c7f1422ad4cb3368aa2ba804fa5a50a&imageMogr2/format/webp)
/0/18730/coverorgin.jpg?v=e802014cfbbac47b7a813f12bbc535ee&imageMogr2/format/webp)