/0/5847/coverorgin.jpg?v=5c9883fd6eb7f848c5d5535528f2a68e&imageMogr2/format/webp)
Prólogo
El rugido de los motores siempre había sido su melodía favorita. Para Roma, no había nada más excitante que sentir la vibración de la máquina bajo sus piernas, además del olor a gasolina y el calor de la multitud que la aclamaba como si fuese un mito viviente. Allí, en la oscuridad iluminada por luces de neón y faros clandestinos, ella no era la universitaria ejemplar ni la hija responsable que creí su familia: allí ella era "La reina del asfalto", la mujer que todos querían y temían, la que dejaba atrás a cualquiera en la pista con una sonrisa insolente en los labios.
El corazón le latía con fuerza aquella noche, casi la última antes de volver a la rutina de la universidad. Era una carrera especial, decisiva, de esas que atraían a todos los curiosos y fanáticos de la ciudad. Roma se ajustó el cinturón, luego dejó que su melena azabache cayera por su espalda de manera rebelde, y con eso levantó la barbilla con ese aire desafiante de quién le pertenecía desde que había decidido que nadie la detendría jamás.
Entre el gentío, sin embargo, había un par de ojos que no la admiraban con la misma fiebre que los demás. Magnus. Él no buscaba adrenalina ni placer en ese lugar. Solamente se sentía fuera de sitio, arrastrado por su hermano y su mejor amigo a un mundo que no entendía. Demasiado disciplinado, demasiado correcto para mezclarse con ese caos de humo y música estridente. Sin embargo, cuando la vio caminar entre la multitud, vestida de cuero negro, con la seguridad de quien sabe que manda, algo en él se quebró.
Magnus jamás lo admitiría. Ni siquiera cuando su mejor amigo le susurró con una sonrisa maliciosa:
-Déjame presentarte a La reina del asfalto, dicen que hasta los hombres más duros se arrodillan ante ella, pero no les hace caso - dijo su amigo con entusiasmo y él se negó de inmediato.
- Lo siento, pero ella no es mi tipo - murmuró con frialdad, como si esas palabras pudieran blindarlo de lo que en realidad empezaba a sentir.
/0/21287/coverorgin.jpg?v=3a28f1c18c394cdccd0b1e79ec6204e2&imageMogr2/format/webp)
/0/11988/coverorgin.jpg?v=c2e61d4008a63c61d360df51bd0f7bb2&imageMogr2/format/webp)
/0/2049/coverorgin.jpg?v=9e79c6dca7d0c21f191f897ace34d054&imageMogr2/format/webp)
/0/13821/coverorgin.jpg?v=93756677b32782f5e1f7de0426d0faa9&imageMogr2/format/webp)
/0/12963/coverorgin.jpg?v=7e45f2dc446754e6f7390e88b8fe2a64&imageMogr2/format/webp)
/0/17411/coverorgin.jpg?v=a66fa3cf4b7d873f5eb1bbe55e4df405&imageMogr2/format/webp)
/0/4798/coverorgin.jpg?v=a6e7d71a04a55ec9cea164b08d7028cd&imageMogr2/format/webp)
/0/5778/coverorgin.jpg?v=a6e7d71a04a55ec9cea164b08d7028cd&imageMogr2/format/webp)
/0/8760/coverorgin.jpg?v=f9fd4e17c68e153f63293cf7aae92c0b&imageMogr2/format/webp)
/0/6252/coverorgin.jpg?v=561e9d21b491397cafc05942ebf0e501&imageMogr2/format/webp)
/0/12925/coverorgin.jpg?v=0bfd0a8929b78117df5a96ae367359a2&imageMogr2/format/webp)
/0/3810/coverorgin.jpg?v=68aa34dc4455b4ac3ba162f2bf0e16f3&imageMogr2/format/webp)
/0/12442/coverorgin.jpg?v=faf0fd614c5b350243a54d1cc70c5648&imageMogr2/format/webp)
/0/10878/coverorgin.jpg?v=ee9501ed7abc3a8fb35fa945ff7dbc0e&imageMogr2/format/webp)
/0/12435/coverorgin.jpg?v=3b7db53a1e57f8ccbc1b64ce6eb0800b&imageMogr2/format/webp)
/0/17680/coverorgin.jpg?v=a7b52a077fc0f79bded0cd2e4d3131fb&imageMogr2/format/webp)
/0/3349/coverorgin.jpg?v=d30591e35de261da6099a34203299d5b&imageMogr2/format/webp)
/0/18234/coverorgin.jpg?v=184e657f7f9ce403aeea08da765b0c06&imageMogr2/format/webp)
/0/17842/coverorgin.jpg?v=ce205bff65f5daf6f5d39dec1656e543&imageMogr2/format/webp)
/0/9861/coverorgin.jpg?v=1a74b6b56201d5e3a9753884061571df&imageMogr2/format/webp)