Punto de vista de Yvette:
"Yvette, perra, ¿dónde está mi pulsera? ¿Quién diablos se la llevó?", exigió la voz de una fémina enojada, acompañada de pasos apresurados.
Yo preparaba el desayuno en la cocina, cuando la puerta se abrió de golpe.
"Señora, no he visto su brazalete, porque no he estado en su habitación", dije con normalidad.
"Oh... ¿no lo hiciste? Ayer te dije que la limpiaras. ¡¿No me tomas en serio, o qué?!", soltó, y me abofeteó en la cara, como un castigo por no cumplir sus órdenes.
Levanté la mano para cubrir mi dolorida mejilla, y reprimí el deseo de refutarle... Tuve que recordarme, de nuevo, que ahora era una sirviente. Si quería seguir con vida, tenía que ser sumisa.
¿Esta loba horrorosa pensaba que un simple brazalete podría hacer que los machos de la manada se volvieran locos por ella? Para eso tendría que romperse la cara con un martillo, y luego hacerse a una tremenda cirugía plástica.
"Date prisa y busca mi pulsera", ordenó ella, me agarró del brazo y me arrastró fuera de la cocina. Si no fuese tan delgada, podría haber tenido la suficiente fuerza para contraatacar. Pero no ahora. La mujer me arrastró por los pasillos de la villa de Wade. Los suelos estaban alfombrados y, como era muy cómodo caminar sobre ellos, a veces me gustaba quitarme los zapatos y andar descalza.
De repente, escuché gemidos provenientes del dormitorio principal, lo que quería decir que Wade estaba allí, teniendo sexo con otra loba. Sus jadeos eran lo suficientemente fuertes como para resonar en el suelo y colarse como vibraciones por mis pies, y el aire apestaba a feromonas. Otra voz femenina se unió al barullo, y eso me dijo que había más de una loba en la cama de Wade. Bueno... no era raro en esta casa que diferentes lobas durmieran con él al mismo tiempo; después de todo, él era el Alfa.
"No te fijes en eso, ocúpate de tus cosas. Ve a mi habitación y busca mi brazalete", siseó la loba que sostenía mi brazo, y pude ver el resentimiento en su rostro. En ese momento, me di cuenta de que ella también era una de las parejas sexuales de Wade, y que lo más probable era que él ya no la llamara como antes, por lo que buscaba el brazalete con desespero. ¿Acaso pensaba que un pésimo brazalete podría devolverle el favor de él?
La seguí a uno de los dormitorios, y me detuve en la puerta, al ver lo desordenado que estaba. Se lo habría limpiado ayer, pero tuve que lavar la ropa y cocinar para la manada. No tuve tiempo de limpiar todos los cuartos de esta enorme casa. A veces estaba tentada de envenenarlos a todos, pero, para eso primero debía tener el veneno suficiente que me asegurara acabarlos... y también las agallas para hacer algo así.
"¡Apresúrate!", chilló la exigente loba. Ella también estaba buscando por cada rincón del cuarto.
Revisé la cama y el armario, pero no encontré nada ahí; la pulsera tampoco estaba en la mesita de noche, ni debajo de ella. Fui hacia la mesa, pero tampoco estaba. Al pasar junto a un espejo, vi mi reflejo. Aunque estaba muy flaca para tener diecisiete años, tenía un rostro seductor. De hecho, era una belleza. En ese momento, la loba me sorprendió mientras me miraba, me fulminó con la mirada y gritó: "¡Perra! ¿Acaso tienes tiempo para mirarte en el espejo? ¿A quién diablos planeas seducir?". Me abofeteó con tanta fuerza que caí al suelo y, gracias a un rayo de sol que entraba por la ventana, vi algo brillante debajo del gabinete. Era el maldito brazalete.
Me arrastré hasta el armario, y lo saqué de ahí.
En ese instante, el rostro de la loba se iluminó, y su expresión cambió y se suavizó. "¡Aquí está! Gracias a Dios... Pensé que lo había perdido. Quiero usarlo para la ceremonia de Alfa de Darren", suspiró aliviada.
Sí, en unos días Darren estaría listo para convertirse en el Alfa de la manada. Muchos miembros de la clase alta de diferentes manadas asistirían al evento; esta era una oportunidad para que las lobas se vistieran con ropa elegante.
Obviamente, yo no estaba incluida.
"¿Por qué sigues ahí parada? ¡Vuelve a la cocina!", ordenó la ingrata.
/0/3021/coverorgin.jpg?v=f20ef1e3139867382bd0caec2848d684&imageMogr2/format/webp)
/0/22702/coverorgin.jpg?v=e4babf5bb7e9e556e8073e2c66b09eff&imageMogr2/format/webp)
/0/20917/coverorgin.jpg?v=b6c6b417fd7726397a37792aa5dc6078&imageMogr2/format/webp)
/0/21179/coverorgin.jpg?v=4766ebbf4626a70c5eaeb49d5d99cda9&imageMogr2/format/webp)
/0/12664/coverorgin.jpg?v=25f517bcf1a7934d451423d0fa08350e&imageMogr2/format/webp)
/0/22172/coverorgin.jpg?v=012ce9bb858365841471b0e20b44994a&imageMogr2/format/webp)
/0/21257/coverorgin.jpg?v=0ab773109663feda3c5ee737b02a0418&imageMogr2/format/webp)
/0/6802/coverorgin.jpg?v=f9c5b1b436630069db84356699a50bb9&imageMogr2/format/webp)
/0/23402/coverorgin.jpg?v=25b62b6742806ce341797f80d54f1d9d&imageMogr2/format/webp)
/0/3799/coverorgin.jpg?v=f4f4fa0bdf663940ff41a3a0d8fd2be0&imageMogr2/format/webp)
/0/17299/coverorgin.jpg?v=6cf77be9ef7593a88ecbe36915c3cb0b&imageMogr2/format/webp)
/0/17498/coverorgin.jpg?v=5f86d7c529779ea78d99f73c0dbd9ab4&imageMogr2/format/webp)
/0/22055/coverorgin.jpg?v=86e69c4d8abd18d4c7e893bf63c67758&imageMogr2/format/webp)
/0/21557/coverorgin.jpg?v=5b962a21017528a7891d2bff029c97fe&imageMogr2/format/webp)
/0/19417/coverorgin.jpg?v=f69d0a112c0bb27a95cb67adf658dbd8&imageMogr2/format/webp)
/0/18104/coverorgin.jpg?v=f6580778576ad6a01da24d47296ad4aa&imageMogr2/format/webp)
/0/23044/coverorgin.jpg?v=811eb1a1c12566c9734330334758b8f3&imageMogr2/format/webp)
/0/14188/coverorgin.jpg?v=0b86fe02eaa42ca962fa5d0c9ba7cd75&imageMogr2/format/webp)
/0/12118/coverorgin.jpg?v=cc1b25a3b44de9e14dd06ba6b5741ed9&imageMogr2/format/webp)
/0/19479/coverorgin.jpg?v=6f984eeaeacf730101a0f8b7f5e316dc&imageMogr2/format/webp)