Qian Mo Mo
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Libros y Cuentos de Qian Mo Mo
La Heredera Oculta: Venganza De La Camarera
Mafia Llevaba un año disfrazada de camarera en el club de mi prometido, Connor. Él creía que yo era una chica humilde que necesitaba el trabajo, pero en realidad soy la única hija de David Shaw, el *Capo dei Capi* de la Costa Este. Mi misión era simple: comprobar si Connor merecía gobernar la ciudad a mi lado.
La respuesta llegó de la forma más brutal cuando su amante, Jaden, me arrojó una taza de café hirviendo sobre la mano solo por capricho.
El líquido abrasador me quemó la piel al instante, levantando ampollas dolorosas. Connor vio todo a través de una videollamada. Vio mi carne quemada y el dolor en mis ojos. Pero sus inversores estaban mirando, y él tuvo miedo de parecer débil si no defendía a su amante.
"Blake, no tengo tiempo para esto", me gritó por el altavoz, con la voz llena de pánico.
"Ponte de rodillas y discúlpate con Jaden ahora mismo. Haz lo que te digo".
En ese momento, el amor murió y la sangre del Viejo Mundo despertó en mis venas. Connor acababa de ordenar a la realeza de la mafia que se arrodillara ante una civil cualquiera. No solo me había traicionado; había firmado su propia sentencia de muerte sin saberlo.
Me sequé la mano sana en el delantal y le arrebaté el teléfono a su amante. Miré a Connor a los ojos a través de la pantalla una última vez antes de colgarle.
Me giré hacia el jefe de cocina, un antiguo sicario leal a mi padre que observaba en silencio.
"Austin", dije con voz letal, dejando caer mi máscara de camarera sumisa.
"Cierra las puertas. Hoy vamos a quemar su imperio". La Nuera Aprovechada
Romance El dulce aroma a canela y piloncillo flotaba en mi cocina, una melodía reconfortante que marcaba medio siglo con mi amado Pedro.
Solo dos días nos separaban de nuestras bodas de oro, cincuenta años de vida compartida, de sacrificios por nuestro único hijo, Juan.
La mañana transcurría con la paz de siempre, hasta que una llamada de Juanito rompió la calma, anunciando un regalo de aniversario inesperado.
Una caja de mariscos frescos de Ensenada, un verdadero festín, enviado por él.
Mi corazón se llenó de ternura al pensar en su detalle, a pesar de que "esa mujer" de Elena siempre parecía manejarlo a su antojo.
Pero la alegría duró poco, justo hasta que Elena me llamó.
"Van a ser siete mil quinientos pesos", soltó sin rodeos, cada palabra un puñal.
Me dijo que el "regalo" era para la educación de la niña, una trampa vil, un chantaje que nos cobraba a un precio exorbitante.
La humillación me invadió, un golpe bajo que me dejó sin aire.
¿Cómo era posible que una nuera pudiera ser tan cínica, tan descarada?
"No hables de la niña en tus porquerías", le grité, "¡Hemos apoyado a nuestra nieta y a nuestro hijo siempre!".
La rabia se apoderó de mí, una furia helada que nunca había sentido.
En un instante, la alegría de cincuenta años se esfumó, reemplazada por el amargo sabor de la traición.
El dolor en mi pecho se hizo insoportable, todo se volvió negro.
Desperté en el hospital, con Pedro a mi lado y una nueva determinación.
"¡Fuera de mi cuarto!", ordené, mi voz débil pero inquebrantable, "¡No te quiero volver a ver en mi vida, Elena!".
Esto no podía quedarse así; era hora de que esa víbora pagara por su veneno.
Había subestimado a esta abuela, y ahora, iban a conocer su verdadero carácter.
La batalla apenas comenzaba. En El Incendio Que Me abandonaste
Romance El olor a quemado y el humo denso me despertaron.
Estaba en mi silla de ruedas, atrapada en la sala de rehabilitación de la mina que ardía a mi alrededor.
Las llamas danzaban fuera de la ventana, pintando el cielo de un rojo infernal.
Marqué el número de mi prometido, Ricardo, el hombre al que salvé de un derrumbe sacrificando mis piernas, el hombre que juró cuidarme por siempre mientras yo luchaba contra la paraplejia.
Su voz al otro lado sonó irritada, no preocupada.
"¿Sofía? ¿Ahora finges un incendio para llamar la atención? ¿No te basta con fingir que no puedes caminar?"
La voz melosa de Catalina, la hija del dueño de la mina y su amante, se coló por el auricular.
"Ricardo, mi amor, ¿quién es? ¿Es esa loca otra vez? Déjala, vámonos de aquí."
Me quedé helada.
Los vi a través del cristal: su silueta masculina protegiendo a la femenina, corriendo lejos del fuego, lejos de mí.
Me había abandonado.
Las llamas me alcanzaron, envolviendo mi silla y mis piernas inútiles.
El dolor fue total, un grito silencioso que se ahogó en mi garganta quemada.
Moriría aquí, sola y traicionada, mientras ellos se escapaban.
Pero mi alma se negó a disolverse.
Floté sobre mi propio cuerpo calcinado, observando cómo mi muerte se convertía en un peldaño más en la ambición de Ricardo y Catalina.
Vería cómo mis "amados" pagarían por esta traición.
La verdad es más poderosa que cualquier fuego, y yo estaba dispuesta a ser su chispa. Sangre Curativa: Un Amor Mortal
Fantasía El olor a desinfectante y muerte llenaba mis pulmones, un escalofriante recordatorio de mi vida anterior que se negaba a desvanecerse.
Sentí el frío de la camilla metálica contra mi piel, el mismo frío que sentí mientras mi propia sangre, la sangre que podía curar, se escapaba de mis venas abiertas.
Fue un sacrificio inútil, un acto de crueldad orquestado por el hombre al que había salvado: Ricardo de la Vega.
Lo curé de una parálisis que lo había confinado a una silla de ruedas.
La familia de la Vega, en su desesperación, había prometido públicamente que quien sanara a su heredero se convertiría en la matriarca de la familia.
Así que, cuando logré que Ricardo volviera a caminar, me vi forzada a casarme con él, un hombre al que no amaba y que me despreciaba en secreto.
Él amaba a otra, a Camila Torres, su novia de toda la vida.
Ella, supuestamente, había escalado el Popocatépetl para buscar una hierba legendaria para él, una prueba de amor que terminó en tragedia.
La noticia de nuestro matrimonio forzado la distrajo, cayó por un barranco y su cuerpo desapareció en la nieve.
Un año después, encontraron su cuerpo congelado, perfecto y sin vida.
Ricardo, loco de dolor y resentimiento, me arrastró hasta ella, me puso un cuchillo en la mano y me ordenó que me cortara las venas, que la reviviera con mi sangre milagrosa.
Morí desangrada, viendo cómo mi vida se derramaba sobre el cadáver de mi rival, sin que ella diera la más mínima señal de vida.
Pero entonces, abrí los ojos.
No estaba en una morgue fría, sino en mi humilde casa en las afueras de la Ciudad de México.
Miré el calendario, la fecha me heló la sangre y luego me llenó de una euforia salvaje: era el día exacto en que la familia de la Vega vino a buscarme por primera vez.
Había vuelto.
Esta vez, las cosas serían diferentes. Venganza de La Heredera Locura
Moderno La noche de la gala de la vendimia, estaba a un paso de cumplir mi sueño.
Mañana, como directora general, tomaría las riendas de Viñedos Valbuena.
Mi hermano Javier levantó su copa, brindando por "la futura reina".
Pero el vaso de agua que mi asistente y amiga Elena me ofreció tenía un sabor extraño, amargo, y pronto mi mundo giró.
Lo último que recordaba eran fragmentos borrosos de un hotel, flashes de cámara, manos desconocidas, y una oscuridad total.
Desperté en mi coche, sin control, precipitándome por un barranco, con mis manos destrozadas entre el volante y el salpicadero.
Había sido una trampa.
Mi propio hermano y su prometida Lucía me humillaron públicamente, inventando una historia de "inestabilidad" para robar mi herencia.
Me encerraron, dejando que mis manos, la base de mi don, sanaran horriblemente, arruinando mi carrera para siempre.
Mi padre me veía con una decepción que me partía el alma, creyendo cada mentira que Javier contaba.
En la prensa, Javier anunció su ascenso y su compromiso con Lucía, usando mi "trágico accidente" como excusa.
¿Cómo mis seres queridos pudieron traicionarme y destruirme de una forma tan cruel?
El dolor físico era nada comparado con el frío y ardiente deseo de justicia que nació en mi corazón.
Esa misma noche, sembré la semilla de la duda en el corazón de mi cómplice.
Fingiría mi propia muerte.
Desde las sombras, desenterraría la verdad que revelaría el verdadero rostro de mi hermano y acabaría con su imperio. Le puede gustar
LA PERVERA DEL CEO Mi venganza
LILIANA SANTOS Kassien Volquéz a buscado a su novia Bianca, que desapareció de su vida sin dar ningún tipo de explicación, nunca pudo hayarla por más que lo intentara. Sin resignarse a perderla, la sigue buscando en los lugares más improbables posibles.
Recibe la invitación a la boda de su hermano menor y para alejarse un poco del dolor, decide asistir.
Estando allí, descubre que la mujer que se casará con su hermano y la que ha buscado por un año, es precisamente la mujer que ama.
Enloquecido por esta atrocidad, la enfrenta.
-Bia, Bia, Bia, un año buscándote y mira dónde te vengo a encontrar, a tres semanas de tu boda con mi hermano. ¿Qué se supone que haces Listen?.
-No me digas así, y es obvio que me voy a casar, ¿Qué parte de eso no entiendes?.
Él sumamente enojado lleno de una cólera que le corroe cada parte de sus entrañas, le grita que ella no se va a casar, mucho menos con su hermano.
-¡Sí crees que este matrimonio se va a realizar estás muy equivocada, este es otro de tus juegos perversos y no me quedaré de brazos cruzados observando está mierda!. ¡Tú, vienes conmigo, ahora!..
Rechazada por el hijo, elegí al Don
Gu Jian El día de mi boda, me puse un vestido que se sentía como una mortaja para ser vendida al Chicago Outfit y así sellar un pacto de paz.
Pero sola frente al altar, rodeada de los depredadores más peligrosos de la ciudad, descubrí que mi prometido me había abandonado. Alex Moreno, el heredero mimado, se había fugado con una cantante de cabaret.
Los susurros venenosos llenaron la catedral al instante. Me convertí en mercancía dañada antes de que me pusieran el anillo. La familia Moreno esperaba que yo tragara mi orgullo, ofreciéndome como premio consuelo a uno de los primos de Alex. Mis opciones eran casarme con un bruto violento que me odiaba, o con un cobarde que dejaría que los lobos nos comieran vivos.
Si aceptaba cualquiera de los dos destinos, estaba muerta. Sería la novia desechada, una víctima patética atrapada en una jaula de abusos por el resto de mi vida.
La humillación se incineró en mis venas, dejando solo una rabia pura y cristalizada. ¿Por qué tenía que pagar yo por la cobardía de un niño que huía de sus obligaciones?
No iba a ser el hazmerreír de la mafia. Me arranqué el delicado velo frente a todos y exigí que la alianza se cumpliera al pie de la letra. Y ya que el hijo me había deshonrado, apunté directamente al hombre más temido de la sala: Damien Moreno, el mismísimo Don Oscuro y padre de mi ex prometido.
"Lo elijo a él". LA ENFERMERA DEL MAFIOSO
Camila Ceballos Angelo De Santi nació para mandar.
Durante años fue el heredero perfecto de un imperio criminal europeo: inteligente, despiadado, respetado y temido incluso por sus propios aliados. Nada escapaba a su control. Ni las calles, ni los negocios, ni los hombres que lo seguían.
Una emboscada organizada por una traición interna -alguien de su propio círculo- terminó en un tiroteo brutal.
Angelo sobrevivió, pero una bala le destrozó la columna. El diagnóstico fue claro: no volvería a caminar.
Para un hombre que había construido su poder sobre el miedo y la presencia, la silla de ruedas parecía una sentencia.
Pero Angelo no cayó.
Se volvió peor.
Desde la cama del hospital y luego desde su mansión, aprendió a gobernar sin moverse. Eliminó a los traidores con una frialdad quirúrgica, consolidó su poder con una violencia más calculada, más cruel. Ya no necesitaba alzar la voz ni empuñar un arma para intimidar: una orden suya bastaba.
El accidente no lo hizo débil.
Lo volvió implacable.
Convencido de que el amor es una debilidad y de que nadie se queda sin querer algo a cambio, Angelo cerró cualquier resquicio emocional. Su mundo se redujo al control absoluto... y a una soledad que nunca admitiría.
Cassandra Morales no pertenece a ese mundo.
Es enfermera por vocación y por necesidad. Viene de una familia humilde, de campo, marcada por los problemas económicos. Sostiene a su madre, a su abuela y, sobre todo, a su hermana menor, diagnosticada con leucemia. Cassandra trabaja turnos interminables, duerme poco y no se permite.
Cuando una agencia privada le ofrece un contrato excepcionalmente bien pagado para cuidar a un paciente con necesidades especiales -un hombre poderoso, peligroso, aislado en una mansión- Cassandra duda.
Pero las facturas, los tratamientos médicos y el miedo a perder a su hermana pesan más.
Ámame cruel esposo Mafioso
Eclipse soleil
Las mujeres anhelan un esposo como Ares King. Claramente, el hombre estaba locamente enamorado de su esposa, pues solo una persona locamente enamorada se casaría con una mujer lisiada. ¿Pero era esto cierto? Charlotte lo amaba con todo su corazón, pero él estaba enamorado de otra. A pesar de eso, ella esperaba que algún día él la mirara. Que algún día tomaría su nombre estando dentro de ella y que algún día correspondería a su amor. Pero lo que ella recibió a cambio fue desamor y su ignorancia, porque, primero, ella estaba lisiada y, segundo, su corazón ya estaba tomado. Pero ¿qué pasaría si un día ella rechazara su contacto y exigiera el divorcio?
-Prometo que seré fiel, amor... Sólo dame una oportunidad... una oportunidad es todo lo que pido... -sus labios partidos dibujaron amor sobre su piel ligeramente húmeda.
-No me toques. ¿Y no leíste los papeles? Hemos terminado. Quiero el divorcio -le recordó con voz fría.
Él la salvó, yo perdí a nuestro hijo
Xunian Jingshi Durante tres años, llevé un registro secreto de los pecados de mi esposo.
Un sistema de puntos para decidir exactamente cuándo dejaría a Damián Garza, el despiadado Segundo al Mando del Consorcio de Monterrey.
Creí que la gota que derramaría el vaso sería que olvidara nuestra cena de aniversario para consolar a su "amiga de la infancia", Adriana.
Estaba equivocada.
El verdadero punto de quiebre llegó cuando el techo del restaurante se derrumbó.
En esa fracción de segundo, Damián no me miró. Se lanzó a su derecha, protegiendo a Adriana con su cuerpo, dejándome a mí para ser aplastada bajo un candelabro de cristal de media tonelada.
Desperté en una habitación de hospital estéril con una pierna destrozada y un vientre vacío.
El doctor, pálido y tembloroso, me dijo que mi feto de ocho semanas no había sobrevivido al trauma y la pérdida de sangre.
—Tratamos de conseguir las reservas de O negativo —tartamudeó, negándose a mirarme a los ojos—. Pero el Dr. Garza nos ordenó retenerlas. Dijo que la señorita Villarreal podría entrar en shock por sus heridas.
—¿Qué heridas? —susurré.
—Una cortada en el dedo —admitió el doctor—. Y ansiedad.
Dejó que nuestro hijo no nacido muriera para guardar las reservas de sangre para el rasguño insignificante de su amante.
Damián finalmente entró en mi habitación horas después, oliendo al perfume de Adriana, esperando que yo fuera la esposa obediente y silenciosa que entendía su "deber".
En lugar de eso, tomé mi pluma y escribí la última entrada en mi libreta de cuero negro.
*Menos cinco puntos. Mató a nuestro hijo.*
*Puntuación Total: Cero.*
No grité. No lloré.
Simplemente firmé los papeles del divorcio, llamé a mi equipo de extracción y desaparecí en la lluvia antes de que él pudiera darse la vuelta. Punto Cero: Mi Huida del Don de la Mafia
Jiangmu Durante tres años, fui la esposa de Don Dante Garza. Pero nuestro matrimonio era una transacción, y mi corazón fue el precio. Llevaba una libreta, restando puntos cada vez que él la elegía a ella —su primer amor, Isabela— por encima de mí. Cuando la cuenta llegara a cero, yo sería libre.
Después de que me abandonó en una carretera para correr al lado de Isabela, un coche me atropelló. Desperté en urgencias, sangrando, solo para escuchar a una enfermera gritar que tenía dos meses de embarazo. Una pequeña e imposible esperanza se encendió en mi pecho.
Pero mientras los doctores luchaban por salvarme, pusieron a mi esposo en el altavoz. Su voz era fría y absoluta.
—La condición de Isabela es crítica —ordenó—. No se tocará ni una sola gota de la sangre de reserva hasta que ella esté a salvo. No me importa quién más la necesite.
Perdí al bebé. Nuestro hijo, sacrificado por su propio padre. Más tarde supe que Isabela solo había sufrido un rasguño sin importancia. La sangre era solo una “medida de precaución”.
La pequeña llama de esperanza se extinguió, y algo dentro de mí se rompió, de forma limpia y definitiva. La deuda estaba saldada.
Sola en el silencio, hice la última anotación en mi libreta, llevando la cuenta a cero. Firmé los papeles de divorcio que ya tenía preparados, los dejé sobre su escritorio y salí de su vida para siempre. Reclamada Por El Don De La Mafia
MYSTIKAL LONER Rose era tan ingenua que no sabía que Jonah, su ex prometido, la estaba engañando incluso antes del día de su boda. La noche anterior a la boda, lo sorprendió siéndole infiel con la última persona con la que jamás esperaría verlo, Rebecca.
Por rabia y despecho, los maldijo y se fue, luego salió a emborracharse y terminó besándose con un jefe mafioso, quien, sin que ella lo supiera, era el hermanastro de su prometido y su jefe.
El día de la boda, irrumpió y la canceló, enfrentando a Jonah. Después de la humillación, Jonah juró hacer su vida miserable. Intentó conseguir un trabajo, pero era casi imposible debido a la influencia que Jonah tenía.
Entonces acudió al mayor jefe mafioso que su amiga Lucy le recomendó. Cuando fue a pedirle ayuda, el don resultó ser el misterioso hombre que había estado mostrando interés en ella, pero a quien ella había estado rechazando. Sin que ella lo supiera, era el jefe y hermanastro de su ex prometido.
Ella le pidió ayuda, y él se la ofreció, por supuesto, pero con una condición: que ella fuera su amante.
La Joya Descartada: Brillando en los Brazos del Despiadado Don
Yin Luo Durante cuatro años, recorrí con mis dedos la cicatriz de bala en el pecho de Dante, creyendo que era la prueba de que él sangraría por mantenerme a salvo.
En nuestro aniversario, me dijo que me vistiera de blanco porque "esta noche lo cambia todo". Entré a la gala pensando que me daría un anillo.
En lugar de eso, me quedé paralizada en el centro del salón, ahogándome en seda, viéndolo deslizar el zafiro de su madre en el dedo de otra mujer.
Karina Garza. La hija de una familia rival.
Cuando le supliqué con la mirada que me reclamara como suya, que me salvara de la humillación pública, no titubeó. Simplemente se inclinó hacia su lugarteniente, y su voz retumbó, amplificada por el silencio.
—Karina es poder. Alma es placer. No confundas los activos.
Mi corazón no solo se rompió; se hizo cenizas. Él esperaba que me quedara como su amante, amenazando con profanar la tumba de mi madre si me negaba a ser su mascota obediente.
Pensó que estaba atrapada. Pensó que no tenía a dónde ir por las enormes deudas de juego de mi padre.
Se equivocaba.
Con manos temblorosas, saqué mi teléfono y escribí el único nombre que se suponía que nunca debía usar.
León Montero. El Don. El monstruo que atormentaba a Dante.
*Invoco el Pacto de Sangre. La deuda de mi padre. Estoy lista para pagarla.*
Su respuesta llegó tres segundos después, vibrando contra mi palma como una advertencia.
*El precio es el matrimonio. Me perteneces. ¿Sí o No?*
Levanté la vista hacia Dante, que reía con su nueva prometida, creyendo que era su dueño.
Bajé la mirada y escribí dos letras.
*Sí.* Mi Corazón Frío: Rechazando al Jefe de la Mafia
Hu Minxue Mi esposo, el Consejero más temido del Cártel, se levantó y abrochó el saco de su traje.
Acababa de convencer a un jurado de que Sofía Montenegro era inocente.
Pero ambos sabíamos la verdad: Sofía había envenenado a mi madre por un negroni derramado en su vestido Valentino.
En lugar de consolarme, Dante me miró con unos ojos fríos, sin alma.
"Si haces una escena", susurró, apretando mi brazo hasta dejarme un moretón, "te voy a enterrar tan profundo en un psiquiátrico que ni Dios te va a encontrar".
Para proteger la alianza de La Familia, sacrificó a su esposa.
Cuando intenté defenderme, me drogó en una gala.
Dejó que un investigador privado me tomara fotos, desnuda e inconsciente, solo para tener con qué chantajearme y mantenerme en silencio.
Paseó a Sofía por nuestro penthouse, dejándola usar el rebozo de mi difunta madre mientras a mí me desterraba al cuarto de servicio.
Pensó que me había quebrado.
Pensó que yo era solo la hija de una enfermera a la que podía controlar.
Pero cometió un error fatal.
No leyó los "formularios de internamiento" que le di a firmar.
Eran los papeles del divorcio, transfiriendo todos sus bienes a mi nombre.
Y la noche de la fiesta en el yate, mientras él brindaba por su victoria con la asesina de mi madre, dejé mi anillo de bodas en la cubierta.
No salté para morir.
Salté para renacer.
Y cuando volví a la superficie, me aseguré de que Dante de la Vega ardiera por cada uno de sus pecados.