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Apenas eran las 2 de la tarde, repetía ella en su mente, faltaban aún 5 horas para que su vuelo llegara a la ciudad, había esperado meses para hacer ese viaje y ahora, cuando más cerca estaba, más se arrepentía de haber ido, pero ya no podía retrasarlo más; cada vez que veía el reloj era como si el tiempo hubiera decidido transcurrir tan lentamente que parecía que se había detenido, volvió a ver su reloj y apenas eran las 2:02 eso era increíble, apenas habían pasado 2 minutos desde la última vez que lo había visto.
Necesitaba distraerse, llevaba su computadora consigo por lo que se levantó para sacarla del compartimento de equipaje arriba de su asiento, precisamente por esto le gustaba sentarse en el asiento que da al pasillo, por la libertad que le brindaba, si quería pararse o caminar o simplemente para ir al baño, no tenía que pedirle permiso a nadie. En cuanto se puso de pie, abrió el compartimento para sacar el maletín con la computadora, el avión comenzó a cimbrarse y moverse violentamente, las maletas y su maletín iban a caer encima de ella, las vio venir pero no había espacio para evitarlas, en eso sintió como unos brazos la jalaban, ambos casi se caen en el pasillo, las maletas alcanzaron a golpearlos un poco pero no a hacerles daño, la zona de turbulencia había terminado, o al menos eso dijo el capitán, aunque ella no recordaba que hubiera avisado que iban a entrar a una zona de turbulencia, en cuanto pudo se puso de pie, el caballero que la había salvado era un hombre corpulento de avanzada edad, estando ella ya de pie, lo ayudó a pararse mientras le daba las gracias, el caballero le sonrió y le dijo que era un placer salvar a una jovencita tan bonita como ella.
Ambos iban sentados en la misma fila y en el asiento que da al pasillo por lo que siguieron platicando, él se presentó, le dijo que era el Coronel Arturo de la Garza, Coronel de las fuerzas aéreas, ella le dijo que era Josie, alumna de la universidad, la plática fue tan amena que a partir de ahí a Josie se le hizo que el tiempo pasaba más rápidamente, de hecho lo platicó con el Coronel y éste le explicó que el tiempo era tan relativo como cada uno lo perciba, por ejemplo, él le dijo que tenía casi 75 años y que el tiempo cada vez pasaba más rápidamente, el tiempo nunca es suficiente cuando te diviertes, le dijo el Coronel a Josie mientras le giñaba el ojo y agregó, tengo tantas cosas que hacer que no creo que me alcance el poco o mucho tiempo que me queda de vida. El Coronel y Josie siguieron platicando hasta que el avión aterrizó, incluso esperaron a que los pasajeros bajaran, cuando ya no había a nadie más que esperar, ambos se pusieron de pie, tomaron sus pertenencias y salieron del avión, cuando entraron al aeropuerto, ambos intercambiaron teléfonos, Josie sonrió al pensar que si él hubiera sido más joven, quizás hubiera sido el inicio de una historia de amor, de esas que solamente pasan en las películas, ambos quedaron en comunicarse al día siguiente, el Coronel la había invitado a una exposición de arte que iba a llevar a cabo uno de sus nietos. Mientras Josie iba por su equipaje, notó que el Coronel viajaba ligero, siempre le había llamado la atención la gente práctica, esa que sabe viajar y no carga con tantas cosas que al final ni se usan. Cuando vio su equipaje, lo jaló para sacarlo de la banda transportadora, definitivamente ella no viajaba ligero, pensó mientras buscaba con la mirada al Coronel para despedirse, ambos cruzaron miradas y ella extendió la mano para moverla de lado a lado como señal para decir adiós, el Coronel sonrió e hizo lo mismo.
Ya con el equipaje en mano, salió para buscar un taxi que la llevara al hotel, aún era temprano lo que le daba tiempo de dejar las cosas en el hotel y salir inmediatamente ubicar la oficina donde tenía la reunión al día siguiente, estaba tan nerviosa que no quería llegar tarde.
Mientras esperaba para hacer el “check-in” en el hotel, le llamó la atención que todo el personal estaba nervioso, así que le preguntó a uno de los recepcionistas si estaba pasando algo, él le dijo que no exactamente sino que uno de los dueños de la cadena de hoteles se iba a hospedar ese día así que todo el personal estaba en alerta, Josie sonrió y le preguntó:
‘¿Y ya saben quién es o cómo es esa persona?’
‘No, solamente se nos dijo que era alguien muy importante y no nos dieron más información’
‘Bueno, esperemos que les vaya bien’ – le dijo Josie sin dejar de sonreír
Cuando le tocó su turno, la atendió el mismo recepcionista con el que estaba platicando anteriormente, lo cual hizo que Josie volviera a sonreír, cuando el muchacho le preguntó el número de reservación Josie con una sonrisa se lo proporcionó junto con su nombre, el empleado al escucharlo, la volteó a ver y le dijo:
‘¿Usted es Josie Limantour?, perdón, la señorita Josie Limantour, heredera del Grupo Empresarial Limantour?’
‘Sí, soy yo, de hecho creo que soy yo la persona que estaban esperando’ – le dijo Josie sonriendo al ver su cara de asombro
‘Nadie nos dijo que era usted la que iba a venir, y menos que es tan joven’ – dijo el recepcionista
‘No se preocupe, casi nadie sabía que iba a venir, de hecho había retrasado mi visita porque quería seguir en el anonimato pero creo que a partir de mañana ya no se va a poder’ – le dijo Josie
‘Esperamos que su estancia en el hotel sea placentera, ¿quiere la suite presidencial como su primo cuando viene?’
‘No, gracias, deme una habitación normal, yo prefiero que esa habitación la use alguno de nuestros huéspedes, además yo no necesito tanto’ – le contestó Josie
‘Perfecto, su habitación es la 2003, un botones le llevará su equipaje, ¿desea algo más?’ – le dijo el recepcionista
‘Si, por favor, necesito un taxi’ – le dijo Josie
‘¿No le asignaron chofer? A su primo siempre le asignan un chofer’ – le dijo el recepcionista al mismo tiempo que recibía una mirada como llamada de atención de otra de las personas de recepción.
Josie hizo como que no se había dado cuenta de ello, pero decidió investigar más sobre su primo, al parecer, visitaba mucho ese hotel, su primo era hijo de un hermano de su padre, el hermano con el que su padre se había peleado hace ya muchos años y por el que la familia se había dividido. Jamás contó su padre el motivo de esa disputa por lo que supuso que debería ser algo muy grave, desgraciadamente su padre y su madre habían fallecido hacía algunos meses y esa versión ya no habría forma de saberla, debió haberle insistido a su padre que se la contara, intuía que su primo y quizás la familia de él le iban a causar muchos dolores de cabeza.
El teléfono de la habitación sonó para avisarle que el taxi que había pedido la estaba esperando, Josie dio las gracias y salió del cuarto. Cuando se subió al taxi, le proporcionó al taxista la dirección de la sede del Grupo Limantour en ese país, Josie solamente quería ver el edificio, no iba a entrar esta vez para no causar revuelo, sabía que la seguridad era muy rigurosa y que le iban a pedir alguna identificación, no quería que nadie se diera cuenta de lo nerviosa que estaba. Al llegar al edificio, Josie se asombró, ¿en realidad su familia era tan rica? Ella sabía que era muy afortunada al haber nacido en una familia acomodada pero nunca le interesó saber más, ahora debía comenzar a poner atención, al día siguiente cumpliría 21 años y le iban a entregar las riendas del Grupo.
Ya cuando se sintió tranquila, que pudo medir mejor la distancia y la dimensión de lo que vería al día siguiente, decidió relajarse, le pidió al taxista que la llevara al Centro Comercial más cercano, este fue el Centro Comercial propiedad del Grupo Limantour, por lo que Josie volvió a ponerse nerviosa.
Al bajar del taxi, fue directamente a una de las tiendas de zapatos que más le gustaba, sin dudarlo entró y se compró un par de zapatos negros con suela roja que combinarían a la perfección con el atuendo que usaría al día siguiente, su madre siempre le había dicho que el vestido hace la ocasión y no al revés, por lo que ella se había esmerado en escoger la ropa que se iba a poner cuando cumpliera 21 años, sin embargo, no podría usarlo, ese era un vestido de fiesta ya que se había organizado un gran evento, pero, sus padres habían fallecido y los abogados estaban como locos buscándola, ella no había querido atender a nadie pero sabía que en cierto momento tendría que hacerlo, así que después de reunirse con el abogado principal, se puso en marcha la sucesión, como hija única era la que heredaba todo, es decir, más del 51% de la tenencia accionaria del Grupo y una cuantiosa fortuna adicional, así como la herencia que le habían dejado sus abuelos la cual se le entregaría cuando cumpliera 21 años, ella sabía que pasaría a ser una de las personas más jóvenes en poder de una fortuna, no se sentía preparada para ello, por lo que inicialmente decidió confiar en los abogados de sus padres.
Mientras caminaba por el Centro Comercial, recibió un mensaje de texto del Coronel, quien le recordaba la de la exposición, en el mensaje agregaba la ubicación, la hora y un enlace electrónico donde se hablaba de la obra del nieto del Coronel, Josie inmediatamente lo abrió, quería saber cómo era el nieto del Coronel peros solamente había un muestrario de las obras y una pequeña biografía, pero nada de foto, decidió “googlearlo” y ver si encontraba algo en las redes sociales, en cuanto puso el nombre, vio como aparecían varios enlaces, pero, nada de fotografías, se le comenzó a hacer algo extraño, lo cual despertó su curiosidad, ahora, definitivamente iría al evento.
Le escribió al Coronel confirmando su asistencia y le agradeció haberla invitado, el Coronel le mandó un breve mensaje en el que decía:
‘Mi agradecimiento es hacia ti, nos vemos’
El Coronel quizás esté ocupado, pensó Josie para justificar lo breve del mensaje, cuando reparó en la hora, se dio cuenta de que apenas tenía tiempo para arreglarse e ir a la exposición, llegando al hotel pidió un taxi a las 7 PM, apenas le quedaba una hora para arreglarse. No era la primera vez que la invitaban a un evento como ese, pero sí era la primera vez que tenía tanta curiosidad al respecto.
En cuanto llegó a la galería, le mandó un texto al Coronel para avisarle que ya había llegado, al poco rato, el Coronel le dio la bienvenida y le dio un recorrido por la galería y la obra de su nieto, a Josie le pareció que era un pintor y escultor con mucho talento, de hecho, pensó en comprar alguna de sus obras, ahora que iba a tener oficina la iba a decorar a su gusto y no como las frías oficinas del Corporativo.
En cuanto entraron a uno de los salones, Josie vio a su primo, ¿qué hacía él ahí? Se preguntó, iba a sacarle la vuelta cuando él la reconoció, ahora ella tendría que ir a saludarlo.
Acercándose a él, le dijo al Coronel que si le permitía unos momentos, que iría a saludar a alguien conocido, el Coronel le dio su espacio y le dijo, señalando una gran escultura, que la esperaría frente a ella.
Cuando Josie estaba frente a su primo, este no esperó a que ella dijera algo y le dijo:
‘Así que, estás aquí primita’
‘Sí, y decidida a tomar lo que es mío’ – dijo ella
‘Pues habrá que ver a que te refieres con eso’ – le dijo su primo Scott
Ella visiblemente molesta le dijo:
‘Lo que es mío según la ley, primito’
‘Bienvenida prima, ahora que dejaste de ser la niña consentida de papá, a ver si puedes hacerte cargo’
‘Ya verás cómo puedo con eso y más, al menos yo no ando alardeando como tú llegando a la habitación más cara del hotel’ – le dijo ella no pudiendo evitar revelar la información que le había proporcionado uno de los recepcionistas del hotel.
Scott no hizo caso de la acusación de Josie, cambiando el curso de la conversación le preguntó:
‘Y qué haces aquí en la galería, esta exposición es solamente por invitación’
‘Me invitó un amigo’ – le dijo ella
‘¿Y se puede saber quién es ese disque amigo? No andarás en malos pasos como los de tu…’
Josie no lo dejó terminar la frase, se acercó tanto a él que Scott tuvo que retroceder un poco, no esperaba esa reacción de la dulce Josie
Al momento que ella se le acercó, alzó el puño a la altura de la cara de su primo y le dijo:
‘Si te atreves a terminar esa frase, no me importará donde estoy y te romperé la boca como lo hice el año pasado’
Scott recordó esa vez, ella estaba tan enojada que le dio un puñetazo que casi le rompe un diente.
La situación estaba por ponerse complicada cuando el Coronel se acercó a Josie y le dijo:
‘¿Pasa algo pequeña?’
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