Nancy Rdz
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Libros y Cuentos de Nancy Rdz
Destinos errantes
Romance Emilia Díaz es una joven de 21 años atrapada en una vida que nunca pidió. Sus padres se divorciaron cuando tenía ocho años, y tras años de batallas legales, su madre se casó con un hombre poderoso que, con sus influencias, logró obtener la custodia exclusiva de Emilia, dejando a su padre con el derecho de verla solo una semana al año. Aunque vive en una mansión rodeada de lujos y comodidades, Emilia sufre la soledad y el rechazo en carne propia: su padrastro, un hombre controlador y cruel, no pierde la oportunidad de recordarle que ella es una carga económica. Le recalca constantemente que jamás recibirá un centavo de su herencia, y su madre, sometida por el miedo a perder su posición, se mantiene en silencio, sin defenderla.
Buscando un escape de esta vida vacía, Emilia encuentra un inesperado refugio en Esteban Cazares, un compañero de instituto e hijo de un importante magnate. La relación parece ser lo único que da sentido a sus días, y además, se convierte en una ventaja para su padrastro, quien ve en la unión de ambos una posible alianza estratégica que consolidaría sus ambiciones empresariales. Sin embargo, todo se derrumba cuando Emilia descubre que Esteban la engaña, rompiéndole el corazón. En un acto de rebeldía y en busca de consuelo, Emilia decide vengarse a su manera. Una noche, en un bar, conoce a un misterioso hombre de 27 años que, al igual que ella, parece necesitar escapar de sus propios demonios. Lo que comenzó como una noche de pasión sin ataduras, pronto se transforma en una conexión inesperada... hasta que ambos descubren la cruda verdad: él es Álvaro Duarte, su hermanastro mayor.
Álvaro, quien llevaba casi una década estudiando en el extranjero, ha regresado para involucrarse en la empresa familiar, lo que lo lleva a vivir bajo el mismo techo que Emilia. Ahora, la joven deberá lidiar con la tensión de convivir con alguien que conoce su vulnerabilidad más íntima y que, al mismo tiempo, parece despertar sentimientos nuevos y complejos. Obligada a enfrentar los límites de su propia fortaleza y la presión de una vida que parece cada vez más opresiva, Emilia iniciará un viaje lleno de desafíos, donde descubrirá que el amor, la traición y el deseo pueden entrelazarse de maneras inesperadas, poniendo a prueba cada faceta de su carácter y forjándola en una mujer decidida a no dejarse vencer.
Destinos entrelazados
Romance Christa Bauer es una chica con una belleza poco común entre los habitantes del pueblo de Montenegro, ha vivido toda su vida en los límites del rancho de su padre "Los nogales". Toda su felicidad desde que nació se puede describir como montar a su caballo rayo junto a su padre, pastar el ganado, nadar en la laguna al pie de las montañas y mirar las nubes mientras se recuesta en el césped. Ella no conoce la malicia, su padre es quien se da cuenta de que ella es una niña muy especial, tanto que no se ha dado cuenta de que ahora que es adolescente se ha ganado la envidia de muchas mujeres por su notable belleza. Todo su mundo cambia cuando conoce a un hombre totalmente diferente a los peones que trabajan para su padre, o los chicos pueblerinos que viven cerca del rancho y que solo ve cuando asiste al bachillerato. A pesar de saber que verlo de nuevo es casi imposible, Christa se enamora perdidamente de él, pero la vida le enseña que no todo es felicidad, pues ocurren sucesos en su vida que la van endureciendo, prometiéndose que jamás alguien pasará sobre ella, Christa sigue su vida con el vago recuerdo de aquel día en el que fue feliz, hasta el día que nuevamente se reencuentra con él. Le puede gustar
La Esposa que no Amo: Una madre para mi hijo
Lyn. -¿Aceptas a esta mujer como tu legítima esposa, para amarla y respetarla, en la salud y en la enfermedad, en la riqueza y en la pobreza, hasta que la muerte los separe?
-Sí.
Tras la afirmación, se inclinó hacia ella, su rostro a centímetros del suyo retiró el velo, quedando expuesto el rostro de Chiara. Mientras tocaba suavemente su mejilla, su mirada recorrió su rostro y luego su cuerpo, como si estuviera evaluándola.
Luego, se inclinó aún más, su aliento cálido en su oído.
Ella se puso muy nerviosa, esperando el beso que recibiría de su, ahora, esposo. Pero este parecía antes querer decirle algo.
-Solo para que quede claro-susurró con una voz baja, pero cargada de una frialdad cortante, estremeciendo completamente el cuerpo de Chiara por la sorpresa de esa voz fría-eres completamente insignificante para mí.
Ella cerró los ojos por un momento, asimilando sus palabras. Cuando los abrió de nuevo, las lágrimas salían de sus ojos, buscando algo en el rostro de su esposo, pero solo había una expresión fría y aquella mirada dura que él le daba.
-Yo...-Se había quedado sin hablar, recibiendo aquellas palabras carentes de todo en lugar del beso-. ¿Qué se supone que significa eso? -había hecho todo lo posible porque las palabras salieran claras de su boca.
-Ya estamos casados, eso fue lo que se me pidió. Tú tienes un esposo y yo sigo a cargo de mi empresa. -Las palabras resonaron en la iglesia como un eco de hielo. La novia estaba paralizada por la humillación mientras él se alejaba de ella con determinación. Pero justo cuando parecía que la ceremonia seguiría su curso, la puerta de la iglesia se abrió de golpe cuando Davide solo se había alejado unos metros de la novia.
Mi Jefe, el Padre de mi Bebé
Ink Las rosas son rojas, el tequila pega fuerte y bailé como si la noche me perteneciera.
¿Y ahora? Todo es un maldito desastre.
Emily Hart acaba de conseguir el trabajo de sus sueños, ser la secretaria personal del increíblemente rico y peligrosamente atractivo CEO de Steele Empire. Así que, naturalmente, hizo lo que cualquier chica con una jugosa oferta de trabajo y un vestido espectacular haría: se fue de fiesta, bailó como una auténtica provocadora y se tomó tantos tragos que la realidad empezó a desvanecerse mientras el placer tomaba el control.
Y entonces apareció él.
Dominic Steele.
Un multimillonario. Un jefe despiadado en la sala de juntas. Indomable en la intimidad.
La vio. Sus caderas moviéndose, sus labios curvados en una sonrisa provocadora, su vestido negro pegándose a su cuerpo como una segunda piel. No le preguntó su nombre. Simplemente la tomó.
Una noche. Una noche desenfrenada, sin aliento y llena de deseo. Sin promesas. Sin nombres. Solo pasión, calor y gemidos que resonaron hasta pasada la medianoche.
Hasta que llegó el lunes por la mañana.
Ahora, el hombre que consiguió hacerla suplicar sin necesidad de palabras está de pie detrás de un escritorio de cristal, vestido con un traje perfectamente ajustado...
Y ella es la nueva secretaria que no puede mirarlo a los ojos sin recordar cómo consiguió hacerla gritar.
Ella piensa que es un arrogante de mierda.
Él piensa que ella es la clase de caos más dulce que existe.
Pero cuando un retraso menstrual inesperado entra en escena, ya no se trata solamente de negocios.
Ahora es "Papá, por favor", con una buena dosis de tensión, tentación y problemas de por medio. Divorciada y embarazada de mi ex multimillonario
PageProfit Studio -Gabriel Bryce, ¿cómo puedes ser tan sinvergüenza? -Leonica fulminó con la mirada a su marido y a la mujer que estaba a su lado-. Esta casa me la regaló tu abuela, ¿y aun así tienes el descaro de traer aquí a tu amante? ¿No te avergüenza pensar en lo decepcionada que se sentiría al ver lo que estás haciendo...?
No alcanzó a terminar la frase. Gabriel, fuera de sí, levantó la mano y le propinó una fuerte bofetada en la mejilla izquierda.
Leonica se llevó una mano al rostro. Con los ojos empañados por las lágrimas, miró atónita al hombre con quien se había casado. Él le devolvió una mirada cargada de desprecio.
-No te atrevas a mencionar a mi abuela. ¡No tienes ningún derecho! -escupió Gabriel.
Avanzó hacia ella y le clavó el dedo en el hombro con tanta fuerza que la obligó a retroceder varios pasos.
-Grábatelo bien, Leonica Romero: de no haber sido por el último deseo de mi abuela, habría preferido morir antes que casarme con una mujer como tú.
Leonica Romero lleva años enamorada de Gabriel Bryce, director ejecutivo del Grupo Bryce y uno de los empresarios más poderosos de Noruega. Cuando la abuela de Gabriel, enferma y vieja amiga de la familia Romero, le pide que se case con Leonica, el mayor sueño de esta parece hacerse realidad.
Feliz por haberse casado con el hombre que ama, Leonica renuncia a su puesto en el negocio familiar -el trabajo de sus sueños- y se dedica por completo a su matrimonio. Sin embargo, tres años después, el mismo día del funeral de la abuela de Gabriel, su mundo se viene abajo: él le exige el divorcio. Angelina Fernandez, su exnovia, ha regresado de repente asegurando que nunca dejó de amarlo.
Pero esa no es la única noticia que cambiará la vida de Leonica.
Horas después, despierta en un hospital y descubre algo inesperado: está embarazada de dos meses.
Y Gabriel no tiene la menor idea. Ya no sustituta, la reina regresa.
Judith C-Tagoe Durante cinco años, fui la prometida de Alejandro de la Vega. Durante cinco años, mis hermanos por fin me trataron como a una hermana a la que querían.
Entonces mi gemela, Helena —la que lo dejó plantado en el altar—, regresó con una historia falsa de cáncer. En cinco minutos, él se casó con ella.
Le creyeron cada una de sus mentiras. Cuando intentó envenenarme con una araña violinista, me llamaron dramática.
Cuando me culpó de arruinar su fiesta, mis hermanos me azotaron hasta hacerme sangrar.
Me llamaron una sustituta sin valor, un parche con su cara.
La gota que derramó el vaso fue cuando me ataron a una cuerda y me dejaron colgando de un acantilado para que muriera.
Pero no morí. Volví a subir, fingí mi muerte y desaparecí. Querían un fantasma. Decidí darles uno. La esposa abandonada regresa como heredera multimillonaria
Willow Chase Di a luz a mis gemelos completamente sola en una ruidosa habitación de hospital compartida.
Mientras yo agonizaba por el agotamiento del parto, mi esposo Julian estaba en una fiesta celebrando el éxito de mi hermana adoptiva, Amelia.
Cuando lo llamé temblando para decirle que sus hijos habían nacido, solo escuché risas de fondo antes de que me respondiera con frialdad.
"Estoy ocupado. Mándale los detalles a mi asistente".
Me colgó. Los familiares de las otras pacientes me miraban con lástima y murmuraban a mis espaldas, burlándose de la esposa a la que el gran Julian Sterling iba a dejar en la calle por una actriz.
Para darle su lugar a Amelia, Julian me había obligado a firmar un acuerdo de divorcio que me dejaba sin nada, amenazándome con obligarme a abortar si me negaba.
Incluso mis padres adoptivos me habían dado la espalda para apoyar a su hija biológica.
Me acurruqué en la cama llorando en silencio, sintiendo una humillación y una desesperación asfixiantes.
¿Por qué tenía que sufrir tanto solo por ser adoptada? ¿Cómo podía un padre ser tan cruel y descartar a sus propios hijos como si fueran basura?
Justo cuando creía que mi vida estaba acabada, el jefe de obstetricia vio una peculiar marca de nacimiento en mi muñeca.
Una prueba de ADN de emergencia reveló lo imposible: yo era la hija perdida de la multimillonaria familia Beaumont.
Horas después, mis verdaderos padres y mis tres poderosos hermanos llegaron en un jet privado para protegerme, jurando destruir a quienes me hicieron daño.
Con el imperio Beaumont respaldándome, tomé mi celular y le envié un mensaje a Julian.
"Mañana a las diez en el ayuntamiento. Es hora de firmar el divorcio".