/0/23168/coverorgin.jpg?v=aca5dd1133093ed561b85f86da404571&imageMogr2/format/webp)
Era la esposa de un multimillonario, pero mis zapatos tenían agujeros. Mi mensualidad de dos mil pesos, el precio por la deuda de veinte millones de mi familia, se había esfumado en cosas básicas.
Cuando le pedí a mi esposo, Javier, un par nuevo, me dijo que no lo molestara con pequeñeces.
Minutos después, una notificación apareció en mi celular. Acababa de donar mil millones de pesos a un ala del Museo Soumaya que llevaba el nombre de su exnovia.
Luego llegó el mensaje al chat grupal de su círculo de amigos.
—Escuché que Florencia solo recibe dos mil pesos al mes —escribió una de las esposas—. ¡Mi perro come mejor que eso!
Mil millones para otra mujer mientras a mí me comparaban con una mascota. La humillación fue un golpe físico, y me di cuenta de que no solo era tacaño; estaba tratando activamente de romperme.
Pero algo dentro de mí se negó a hacerse añicos.
Revisé mi teléfono hasta que encontré el discreto anuncio que buscaba, un lugar del que susurraban las mujeres desesperadas: «Campos Elíseos».
Esto ya no se trataba de zapatos. Se trataba de libertad.
Presioné el botón de llamar.
Capítulo 1
Punto de vista de Florencia Herrera:
Necesitaba zapatos nuevos. No unos de lujo, solo un par sin agujeros en la suela, algo que no dejara que el frío que se colaba por el pavimento agrietado me helara los huesos. Pero mi mensualidad de dos mil pesos ya se había esfumado, tragada por tampones y el pasaje del Metrobús.
—Javier —dije, mi voz apenas un susurro en el vestíbulo de mármol que hacía eco.
No levantó la vista de su tableta, la pantalla proyectando un pálido resplandor azul sobre su mandíbula perfecta. —¿Qué pasa, Florencia? —Su tono era plano, desinteresado.
—Mis zapatos —empecé, aferrando mi bolso gastado—. Se están deshaciendo. Necesito un par nuevo.
Finalmente levantó la mirada, una ojeada fugaz y despectiva que me erizó la piel. —¿Zapatos? Tienes un clóset entero lleno de calzado de diseñador. —Entrecerró los ojos ligeramente, como si mi petición fuera una molestia.
—Esos son para las apariencias —intenté explicar, con las mejillas ardiendo—. Me lastiman los pies, y algunos son demasiado viejos. Solo necesito un par cómodo para... para caminar.
Una risa suave y burlona se le escapó. —¿Caminar? Florencia, tú no "caminas". A ti te llevan. Si necesitas zapatos nuevos, dile a María que te pida unos. No me molestes con trivialidades. —Hizo un gesto despectivo con la mano, volviendo ya a su dispositivo.
Mi explicación murió en mi garganta. ¿Decirle a María? Su asistente, que rastreaba meticulosamente cada centavo que gastaba, a menudo con una mueca apenas disimulada. La última vez que pedí algo fuera de la mensualidad, me dio un sermón sobre responsabilidad fiscal.
Entonces me di cuenta, una verdad fría y dura que se asentó en lo profundo de mi estómago. Dependía completamente de él. Cada respiro, cada necesidad, cada mísero consuelo estaba atado al capricho de Javier. Mi vida era una jaula de oro, y los barrotes estaban hechos de su dinero.
—Quizás —me aventuré, apretando mi bolso con más fuerza—, podría conseguir un trabajo.
Dejó caer la tableta sobre el suelo pulido con un chasquido agudo. Sus ojos, generalmente tan fríos, ardieron con una furia repentina. —¿Un trabajo? Florencia, ¿estás loca?
/0/21622/coverorgin.jpg?v=5f54e5c6f7124eb37e61e541e7eeb886&imageMogr2/format/webp)
/0/13236/coverorgin.jpg?v=e791f0559b33475005e10825388a568d&imageMogr2/format/webp)
/0/18785/coverorgin.jpg?v=df10287841e7a3b4a8405a670f3d16d2&imageMogr2/format/webp)
/0/19555/coverorgin.jpg?v=d63c6a5495c4ddb6cbfe13d45d0bd68e&imageMogr2/format/webp)
/0/18857/coverorgin.jpg?v=412890df92c1eac383fe484b54a67d93&imageMogr2/format/webp)
/0/14082/coverorgin.jpg?v=980a38ace810ca5956326eb4680ddc7b&imageMogr2/format/webp)
/0/19368/coverorgin.jpg?v=319851aff79b7cb79d9838ca9c471a44&imageMogr2/format/webp)
/0/11476/coverorgin.jpg?v=313f4746f2aae8fe1c76c5144e567b35&imageMogr2/format/webp)
/0/19216/coverorgin.jpg?v=e29906ec87f57de852fe774c9c682c01&imageMogr2/format/webp)
/0/16881/coverorgin.jpg?v=82d13e83ed1dc80d8a4cc8e12afb9128&imageMogr2/format/webp)
/0/2439/coverorgin.jpg?v=33b3eb535992ced34d74a4501ef3162e&imageMogr2/format/webp)
/0/10503/coverorgin.jpg?v=a3ef8f9cf91d0c8c98baf578499dd849&imageMogr2/format/webp)
/0/20757/coverorgin.jpg?v=2420739adcc72e502ea9c372b538fba9&imageMogr2/format/webp)
/0/20493/coverorgin.jpg?v=4d322575e5312798cbf6719673ef33de&imageMogr2/format/webp)
/0/17695/coverorgin.jpg?v=cdbcbc008bef7bac0e9ef5b63f086eca&imageMogr2/format/webp)
/0/300/coverorgin.jpg?v=62d49128423165c54755977510e883e5&imageMogr2/format/webp)
/0/16294/coverorgin.jpg?v=ade34d77678fd02ed746012cbdc425c7&imageMogr2/format/webp)
/0/22726/coverorgin.jpg?v=69fabb7a6129f00311db764be51c68b2&imageMogr2/format/webp)
/0/21342/coverorgin.jpg?v=9e0e6ea5e20f0a6d8d257e55af07631c&imageMogr2/format/webp)
/0/15017/coverorgin.jpg?v=1c7f1422ad4cb3368aa2ba804fa5a50a&imageMogr2/format/webp)