/0/21964/coverorgin.jpg?v=f410f315026456fcdf90ca0d37f245c1&imageMogr2/format/webp)
Estaba enamorado ella.
No me quedó duda alguna cuando supe que, sin importar nada más, solo quería que ella se quedase conmigo para que pudiésemos arreglar los problemas, las diferencias que surgieron por mi ambición y mi ceguera. La vi caminar de un lado a otro con nerviosismo, tocándose su hermosa cabellera oscura, larga y sedosa con una ansiedad que no solo la estaba dañando a ella, sino que me estaba dañando a mí. Me estaba demostrando que ella sufría por las muchas posibilidades que se abrían en ese momento para los dos.
No quería que su rostro níveo y perfecto se viese manchando por las dudas.
Así que me acerqué a ella y la tomé de los hombros, lo que hizo que sus preciosos ojos rasgados de color marrón me vieran con miedo, con dolor, con mucho resentimiento. Esa mezcla me estaba destruyendo por dentro, de una manera que no vi venir. Se suponía que ella solo sería un peón en esta guerra, un elemento que me daría lo que necesitaba para poder llevar a cabo mis planes, no que me robaría el corazón, los sentidos y mi cabeza.
—Estaremos bien, pase lo que pase, Amaya —le dije y sus labios finos temblaron en respuesta.
—No te creo, Alessio… Ya no te creo nada.
Eso me dolió y más cuando se zafó de mi agarre y siguió caminando, como si yo estuviese ahí.
—Te lo prometo, preciosa… Haré que todo marche bien. —Insistí y ella me vio con rabia.
—No… Tú solo me usaste, solo fui una transacción más para tu venganza y ahora, si estoy embarazada es por tu culpa, por lo que hiciste… Tengo que vivir este embarazo en medio de un desastre, en medio de estrés, en medio del miedo constante de que al saberse que mi bebé sea un blanco —espetó con lágrimas corriendo por los ojos—. Nada está bien, no quería traer un niño al mundo en estas condiciones, no quería tener un hijo contigo, no quería…
Ella se derrumbó en el piso a llorar, y no pude hacer otra cosa más que acercarme en contra de sus deseos y abrazarla para darle el calor que se merecía, el cobijo que necesitaba estos días.
—Te voy a proteger, los voy a proteger —remarqué con ímpetu.
—Te odio —contestó, pero no se quitó de mis brazos—. Te odio mucho… Esto es tu culpa.
—Lo sé, lo sé.
—Yo no quería casarme, yo no quería esta vida, yo no quería ser usada como un ganado… Yo quería ser feliz, yo solo quería una vida normal y no tener miedo de que a mis hijos jamás les suceda algo…
Escuchar sus más grandes temores me partió el corazón.
Ella no estaba hecha para esta vida, lo supe desde el momento en el que la vi en la biblioteca, pero no puede hacerla a un lado, solo me aferré con fuerza al hecho de dañar a Hiroshi Yagami, solo quería meterme con eso valioso que tenía escondido. No tenía idea de que terminaría amando a su hija con locura y esa era mi más grande perdición. La chica quería vivir feliz, tenía sueños, metas reales por cumplir, un futuro prometedor que le arrebate en un impulso y a ella no le quedó más remedio que adaptarse a mí.
—Siento todo esto, preciosa… Lo siento.
Costó decirle porque mi mente estaba entrenada para no disculparme ante nadie.
/0/10177/coverorgin.jpg?v=6b37f9688614fef509b26fd94eabca9c&imageMogr2/format/webp)
/0/5859/coverorgin.jpg?v=e98508578cf1c4ea4fef23e1b1110590&imageMogr2/format/webp)
/0/11974/coverorgin.jpg?v=0312d72064050fd710f22b08dba2463a&imageMogr2/format/webp)
/0/15807/coverorgin.jpg?v=ebfda950a6cb5fecfc9d7d1d855cf238&imageMogr2/format/webp)
/0/139/coverorgin.jpg?v=232cc3cab169cd07d7200dd0013a1c8a&imageMogr2/format/webp)
/0/17923/coverorgin.jpg?v=28d355949ca27329d8820df992464e97&imageMogr2/format/webp)
/0/4734/coverorgin.jpg?v=f284e90d4f2cb50f3e95be1619a560e0&imageMogr2/format/webp)
/0/17149/coverorgin.jpg?v=51235cff4ec1db28d3fea39f12a1682c&imageMogr2/format/webp)
/0/17913/coverorgin.jpg?v=4ea5dc46a31f08ce160121f7803e3843&imageMogr2/format/webp)
/0/13718/coverorgin.jpg?v=d583771a3284fc7a3a28a054b75092d1&imageMogr2/format/webp)
/0/19015/coverorgin.jpg?v=10065dc86a344ad8f019f2e5c84ae48f&imageMogr2/format/webp)
/0/8212/coverorgin.jpg?v=b614300cbd7636bcae4f95f8e3feebc0&imageMogr2/format/webp)
/0/323/coverorgin.jpg?v=ee092f97ef7a14e904d87b51b01d43c7&imageMogr2/format/webp)
/0/18292/coverorgin.jpg?v=26259abf8dfc96b29fac823e4ecfc13d&imageMogr2/format/webp)
/0/18784/coverorgin.jpg?v=2edc4b7d6adf9b8d0013bd0cec1f0c12&imageMogr2/format/webp)
/0/18104/coverorgin.jpg?v=f6580778576ad6a01da24d47296ad4aa&imageMogr2/format/webp)
/0/21475/coverorgin.jpg?v=9b8bd0e89fce511709fd549c5bc1efa7&imageMogr2/format/webp)
/0/18385/coverorgin.jpg?v=fb733ca211fe35f647531860fcf2ad38&imageMogr2/format/webp)
/0/19899/coverorgin.jpg?v=7a27712a9fc099945d39daf3c8ff6080&imageMogr2/format/webp)
/0/9604/coverorgin.jpg?v=eef6b9033e195e016b00923b6ff81a37&imageMogr2/format/webp)