/0/20999/coverorgin.jpg?v=5e26b77f9e1505408efaa48dfcf180cc&imageMogr2/format/webp)
"¡Nunca siquiera pensé, que un día me separaría de ti, qué alguien con más habilidades, te arrancaría de mi lado sin compasión, y te escaparías a los brazos de otro, ahora estoy preguntándome; ¿Qué voy a hacer, con tu amor? ¡Margarita! ¿Por qué me dejaste solo, mi amor?
¡Dejaste tantos espacios vacíos en mi alma, espacios, que ahora nadie puede llenar, no es justo que apenas empezábamos a vivir nuestra historia y me dejaste colgando en el vacío.
Mi vida hoy no tiene sentido sin ti, me duele tu abandono, mi cabeza da vueltas llena de confusión; busco los motivos de ésta, tu decisión y aun no logro entender!
¿Dónde quedó todo lo bonito de nuestros planes, mi amor? ¿¡Dónde están nuestros sueños, aquel que pintábamos juntos, creando un mundo solo para nosotros!?
¿Por qué tuvo que aparecer ese maldito, y robarme tu amor? ¡Eres mi mundo y ahora todo se desplomó; y yo no sé qué hacer con los pedazos!
¡He tratado de juntarlos! ¡Te lo juro amor! ¡Pero ya nada es igual, ya no encajan en éste gran rompecabezas que es mi vida sin tí! ¡No sé dónde voy a colocarlos! ¡Me siento derrotado con las manos atadas, con una niña pequeña que necesita de su madre!
¡Oh Dios, ayúdame a ordenar este caos que dejó tu abandono! ¿Por qué no te llevaste a Sara? Por lo menos tendría un motivo para verte siempre.
Éstas eran los pensamientos de Tomás Williams, parecía un autómata caminando por toda la casa, su madre estaba con él, le decía palabras de aliento y consuelo, pero él estaba lejos de escuchar o sentir algo más.
Tenía deseos de mandar todo al demonio, pero tenía una hija que no se había llevado cuando decidió escaparse con su amante, su adorada hija.
En su mente, suplicaba una y otra vez, despertar de esta horrorosa pesadilla, su corazón estaba hecho añicos, sentía una opresión entre su pecho y espalda que lo estaba ahogando.
Su mente aún estaba confundida, revisaba a cada instante los acontecimientos, buscando un asidero, algo que le diera una ínfima esperanza de que aquella terrible situación no le estaba sucediendo.
Que pronto terminaría su reunión de trabajo, llegaría a casa y allí estaría ella, con su hermoso rostro esperando por él.
las lágrimas caían hasta el suelo sin parar, formando un pequeño pozo.
Tenía una sensación desgarradora en el estómago, los empleados domésticos que estaban presente, sentían pena al verlo tan derrotado.
Era difícil para amigos y familiares encontrar las palabras que lo sacaran de su limbo personal.
Su madre se acercó y le sugirió que fuese a descansar, pero él seguía allí, aferrado a su dolor, la sensación de tristeza que Tomás sentía, inundaba todo el salón donde se encontraba, estaba sumido en un abismo de melancolía del cuál era difícil de salir.
Un amigo muy cercano se enteró lo que estaba viviendo, llegó hasta la casa lo tomó de un brazo y lo arrastró hasta las afueras del recinto, obligándolo a ver otro paisaje, distraerlo de lo que lo estaba consumiendo por completo.
— ¡Vamos amigo, acompáñame a tomar un café!— dijo un amigo de Tomás.
— ¡No, déjame acá por favor!— pidió con voz suplicante a Roberto.
Este hizo caso omiso y se lo llevó fuera, contra de su propia voluntad, lo llevó hasta un pequeño café y allí pidió un té que tuviera la propiedad de calmar la ansiedad que consumía a su amigo.
Después lo arrastró, medio somnoliento hasta la habitación de su casa, dónde durmió por varias horas; pasaron más de diez horas cuando Tomás despertó, después de dormir, se levantó algo desorientado y buscó a su madre.
De nuevo allí estaba nuevamente su dolor, Margarita se había ido, solo tendría que conformarse con los recuerdos que lo iban a acompañar por el resto de su vida.
Vió a su hija Sara y una rabia sorda subió por su cuerpo, su niña que no tenía la culpa de nada, ella también se quedó sola con él, ahí estaba, sin saber toda la amargura que tenía él, que a pesar de su dolor necesitaba seguir adelante.
En ese momento la niña volteo y lo miró, dirigiéndose hacia donde él estaba.
Tomas apretó los dientes con angustia y desesperación al mismo tiempo, no era justo para los dos que Margarita los hubiera abandonado, solo tenía 6 años.
Ella debió por lo menos llevarse a su pequeña, no abandonarla como si fuera un traste viejo, se suponía que el amor de madre era superior al que tenía por él que era su compañero de vida.
Las lágrimas nuevamente empezaron a brotar sin control y su cuerpo se estremecía por el dolor que estaba experimentando.
Su madre inmediatamente corrió y lo abrazó fuertemente, la niña al mirar a su papá llorando tan desgarradoramente, se quedó quieta, sin saber qué hacer. Tomas dijo susurrando a su madre:
— ¡Por favor, no dejes que mi hija se sienta mal por verme así, llevatela me siento terrible!— exclamó él.
/0/9699/coverorgin.jpg?v=87a30d16c1499edc30d83775d97b7e82&imageMogr2/format/webp)
/0/6699/coverorgin.jpg?v=5db147fea427f6d974c69c60d6ac6d05&imageMogr2/format/webp)
/0/3143/coverorgin.jpg?v=6725988022f9a9aa363ac6e6ad2c120f&imageMogr2/format/webp)
/0/6387/coverorgin.jpg?v=8ab9b08522650361f00dbe1a52113381&imageMogr2/format/webp)
/0/4704/coverorgin.jpg?v=6be600db5b776bafd93b94382ea81372&imageMogr2/format/webp)
/0/9270/coverorgin.jpg?v=f6e29b4c1a7e8ebe4d76e320d5819b63&imageMogr2/format/webp)
/0/5490/coverorgin.jpg?v=40fbae4eca3d7599f4294e6cb2a3e8db&imageMogr2/format/webp)
/0/2152/coverorgin.jpg?v=6380a068c3082f0863ba2c713eed8a1c&imageMogr2/format/webp)
/0/12669/coverorgin.jpg?v=0a19463b491e8c4291d85b57a8ac3889&imageMogr2/format/webp)
/0/443/coverorgin.jpg?v=4b707fb78cfe50bdca058ec3ace73bf0&imageMogr2/format/webp)
/0/398/coverorgin.jpg?v=4085bbb5e9459c5b8c58ddcfaaeeb2ad&imageMogr2/format/webp)
/0/16019/coverorgin.jpg?v=a7725a8a004ab8a341ce9929254b6ebe&imageMogr2/format/webp)
/0/12738/coverorgin.jpg?v=e7c1cfde959152dbc06fc2a2f2b0e6ee&imageMogr2/format/webp)
/0/819/coverorgin.jpg?v=f2cbf2d223602018e55add6a6306b232&imageMogr2/format/webp)
/0/3897/coverorgin.jpg?v=be56a856cdb0d91791832d056452a2af&imageMogr2/format/webp)
/0/288/coverorgin.jpg?v=0435380e617722fd50a91dd1fbe41486&imageMogr2/format/webp)
/0/15225/coverorgin.jpg?v=a886d2bb3dfa49cc7f7143f94f506918&imageMogr2/format/webp)
/0/378/coverorgin.jpg?v=d4ba512d93c86b31e042583a6cacab74&imageMogr2/format/webp)
/0/3121/coverorgin.jpg?v=a1fd0ef438989e3a49e6011b80b67de4&imageMogr2/format/webp)
/0/9444/coverorgin.jpg?v=4f8cbd71e8ac2af6500a74aa9aa24f33&imageMogr2/format/webp)