/0/5847/coverorgin.jpg?v=5c9883fd6eb7f848c5d5535528f2a68e&imageMogr2/format/webp)
La esbelta y delgada figura de una encantadora joven se remueve sobre la cama, abre los ojos con el rayo del sol que se cola por la ventana. A continuación estira sus brazos seguido de un bostezo descubre su cuerpo dando un último estirón.
Al levantarse camina hacia el baño y se introduce en la ducha, y después de lavar su cuerpo cepilla sus dientes y para finalizar seca sus cabellos.
¿Quién es ella? Pues Constanza Báez de veinte años; le gusta la lectura y vive encerrada entre los libros, no tiene novio sin embargo sueña con encontrar un hombre guapo e inteligente como los de sus historias románticas, no pide mucho más que un William Levy en su vida.
Después de vestirse acomoda sus lentes para luego recoger el largo cabello y formar una coleta, hecha un último vistazo a su rostro y coloca algo más de labial para quedar aun más hermosa de lo que ya es. No le gusta presumir pero se considera hermosa en todos los aspectos.
Se preguntarán ¿por qué si es hermosa no tiene novio?, fácil de responder; no a querido darse la oportunidad con nadie, porqué nadie ha logrado invadir y hacer vibrar su corazón.
Suspira y sale de la habitación caminando con el móvil en la mano hasta llegar al comedor.
Una vez ahí, saluda a sus padres, quienes se miran de una manera sospechosa, les conoce demasiado como para deducir que ocultan algo y no saben como decirle.
Coloca el móvil a un lado y empieza a mirarles de una manera persuadida.
—Peluchita— Verbaliza su madre y eso le hace enderezarse. Sabe que es el típico apodo que usa cuando va a pedirle algo. Por el otro lado su padre carraspea la garganta y los ojos de Constanza bailan de un lado a otro. Suspira a la espera de quien va a ser el primero en hablar, al notar que ninguno de los dos lo hace empieza ella.
—¿Pasa algo?— Pregunta y ellos se miran entre sí. Seguido asienten por igual.
—¡Si!— Explica su padre carraspeando la garganta por segunda vez.
Conoce a su padre y cuando le da carraspéate es porque algún negocio le tiene nervioso u emocionado.
—¿Que sucede?, ¿Podrían decirme que pasa sin dar tantos rodeos?
—Esta bien cariño, te lo diré yo ¿recuerdas a nuestros amigos del colegio? los cuales se llaman Esperanza e Ignacio— Ladea la cabeza porqué no tiene idea de quienes son. Jamás han visitado su casa ni su familia ha visitado la de ellos. Algunas veces a escuchado a su madre nombrarles pero a ella no le ha interesado. Ignora por completo las amistades de sus padres, prefiere encerrase en su habitación y pasar días entero leyendo.
—Siempre escucho a mamá hablar de ellos, pero más no sé nada, ¿Qué tienen que ver tus amigos con lo que vas a decirme?— Indaga con mucha impaciencia.
—Ellos tienen un hijo— Explica su padre —en nuestra juventud hicimos un mutuo acuerdo; el acuerdo era que cuando nuestros hijos fueran adultos se casarían— Constanza siente la sangre bajar a sus pies —el tema es que, desde el día que naciste quedó estipulado quien sería tu esposo— Aclara su padre y ella se queda en trance.
—¡Espera padre!— Se remueve sobre la misma silla —¿me estás diciendo que yo estoy comprometida con el hijo de tus amigos antes de existir?— El hombre asiente y su madre da pequeños aplausos de lo más feliz, como si fuese un compromiso normal. Su padre suspira y vuelve a carraspear la garganta.
—Cons, cariño, mañana es la fiesta de compromiso, conocerás a tu prometido y se elegirá la fecha de bodas que por supuesto no pasara del mes— Constanza escupe el té que acababa de beber para intentar digerir tan descabellada confesión.
—¿Fiesta de compromiso?, ¿Prometido?, papá yo no tengo pensado casarme
—Debes hacerlo, es tu novio desde antes que nacieras— Explica de una manera tajante.
—Haber, en primer lugar yo no tengo novio, y en segundo lugar no pienso casarme.
—Vas a casarte por qué yo lo dispongo y porque es nuestro sueño desde jóvenes unir a las dos familias. Siempre fuimos los cuatro y juramos que cuando tuviéramos hijos los casaríamos. Y tú no serás la que va arruinar mis planes. El muchacho es cinco años mayor a ti, pero eso no importa.
Constanza suspira para evitar faltarle el respeto a su padre.
—Bien dices papá, son sus sueños no los míos, tengo otros planes en mi vida en los cuales no hay lugar para el hijo de tus amigos, y no pienso casarme con nadie— Gruñe y se propone a salir del comedor.
—Peluchita no puedes retractarte
—¿Retractarme? ¿Cómo puedes decirme eso si yo nunca dije que si?
—Peluchita si no aceptas perderemos toda nuestra fortuna.
—¡qué!— Constanza Ladea la cabeza —¿Firmaron algún papel?— Pregunta y ellos niegan. —Entonces no hay de qué preocuparse, no entiendo porqué dices que perderemos nuestro dinero, además que ese no es mi royo— su mamá suspira uniendo las manos frente a su boca.
Su padre explica.
—Porque dimos una palabra y fue de honor, de no cumplirla nuestra fortuna pasará a sus manos.
—¡Esto es una estupidez!— sintió su rostro encenderse —¿cómo pueden comprometer a una niña que ni si quiera sabían que iban a tener? ¿Que hacían si ambos tenían hombres u mujeres? ¿los casaban?— Suspira tratando de calmarse —Como pueden ustedes dos quererme lanzar a los brazos de un desconocido, ¿Es que acaso no me quieren ni siquiera un poquito?— reprocha saliendo del comedor.
—Debes casarte o perderás todo, incluido los libros que conforman tu biblioteca— Responde su padre rabioso.
Constanza sale de casa con la estupidez del compromiso en mente, piensa que es demasiado tonto y estúpido lo que intentan hacer. Varias lágrimas caen de sus ojos porque no encuentra una lógica a todo esto. Una vez que sale a la calle se encuentra con su amiga.
—Cons— Grita Lourdes desde la distancia, una vez que Constanza llega le mira extrañada, y se angustia cuando la ve llorar.
—¿Qué sucede, Cons?— Indaga con preocupación.
Lourdes es su mejor amiga lo que podría decirse su hermana, aquella hermana que nunca tuvo.
—Mis padres— Solloza y continúa —quieren casarme con un desconocido, dicen que es mi novio desde antes de nacer.
—¡Oh, cariño!, seguro lo dijeron de broma— Lourdes trata de levantarle el ánimo y ella niega.
—Se veían muy serios, hablaron con mucha firmeza.
—¿Por qué hacen esto? Hasta donde les conozco no son así, por dinero no creo que lo hagan ¿O si?— Constanza asiente con la cabeza mientras limpia las mejillas y Lourdes tapa su boca asombrada.
—¡Me es difícil de creerlo! Yo tenía a tus padres en lo más alto del podio, nunca les imaginé gritándote y peor aún, obligándote a casar con alguien.
—Hicieron un juramento cuando eran jóvenes, eran cuatro amigos, mamá, papá y los que dicen serán mis suegros, juraron que cuando tuvieran hijos los casarían para unir sus familias. En caso de no cumplir el trato la familia que incumpla sería despojada de todo lo que habría conseguido en esos años— Explica a su amiga y esta hace cucharita.
—¡oh, Cons! Es más serio de lo que pensé. Pero sigo sin creer que la señora Meredith y tu papá hayan hecho tremenda estupidez, aunque viéndolo de este punto no creo que llegue a suceder algo así, total son amigos, no creo que se lastimen de esa manera, peor aún si no hay nada firmado— Intenta quitarle la preocupación.
—Mi padre puede romper cualquier cosa material, pero una palabra que dio, jamás— Agrega con mucho desánimo.
—¿Qué vamos a hacer Cons? No quiero perderte, eres mi única amiga y casándote me quedaré sola— Lourdes muerde su labio mientras piensa —¿Y si te revelas?
/0/3830/coverorgin.jpg?v=96debab28b0bd5254f9654ed3962ad2e&imageMogr2/format/webp)
/0/5491/coverorgin.jpg?v=949b615949e6f08ba63b66dbc46dd077&imageMogr2/format/webp)
/0/9944/coverorgin.jpg?v=71c8c2fe3cd575c0e92fe45d4d27502e&imageMogr2/format/webp)
/0/18270/coverorgin.jpg?v=03bce60e7ba322a9733da087910f8bac&imageMogr2/format/webp)
/0/5937/coverorgin.jpg?v=8e8578fca4543739f0a4e09b1623e165&imageMogr2/format/webp)
/0/20995/coverorgin.jpg?v=d14626c3aba267a0d6f28c0120e179d5&imageMogr2/format/webp)
/0/19363/coverorgin.jpg?v=44f98147c0b60f7324ee9f00c8d289a6&imageMogr2/format/webp)
/0/18492/coverorgin.jpg?v=cc17ce5c5aa059b7551851a54b656f3f&imageMogr2/format/webp)
/0/6731/coverorgin.jpg?v=2c571ca944aad1365f40bcf7cf9553ef&imageMogr2/format/webp)
/0/13122/coverorgin.jpg?v=7d7cfeaf4426aeec52357e18e3d2e5b9&imageMogr2/format/webp)
/0/6820/coverorgin.jpg?v=1d45a66dd0db92db39eefd27e977d2ba&imageMogr2/format/webp)
/0/16617/coverorgin.jpg?v=b2dd06b9394ff717ee8969abe85b4759&imageMogr2/format/webp)
/0/20600/coverorgin.jpg?v=cbbb276269b27f1243e5794d7cb69039&imageMogr2/format/webp)
/0/18387/coverorgin.jpg?v=c79803c2f7418739832a9d3c5276f847&imageMogr2/format/webp)
/0/22764/coverorgin.jpg?v=4ecb8da206678ae57fe8f7cdda4df015&imageMogr2/format/webp)
/0/17207/coverorgin.jpg?v=e388f6161cfa442dc9a8bcd7c9f7d740&imageMogr2/format/webp)
/0/5530/coverorgin.jpg?v=d062003d25ef12e98ff30fc43eca9508&imageMogr2/format/webp)
/0/21138/coverorgin.jpg?v=56d87f99b0e586c2fa5ae98116904916&imageMogr2/format/webp)
/0/21148/coverorgin.jpg?v=76110e9253dd0f0e6cfbf587dd2876ee&imageMogr2/format/webp)
/0/6489/coverorgin.jpg?v=aed92409063e4aaa9ca1636eaa68d2c2&imageMogr2/format/webp)