/0/19409/coverorgin.jpg?v=cd4067e10657fb3d12e50316239aeb40&imageMogr2/format/webp)
Parte 1...
Era un día precioso.
El sol brillaba con fuerza, el viento soplaba agradablemente meciendo su pelo y la gente, emocionada y sonriente, pasaba junto a ella en la playa.
El problema era ella.
No estaba en condiciones de prestar atención a todo lo que la rodeaba. Y menos aún en la hermosa agua azul del mar que tiene delante. Caminaba mirando al suelo, con la cabeza baja y los labios apretados en una fina línea.
Estaba preocupada.
Muy preocupada.
Había conseguido despistar al guardaespaldas y se había alejado del centro médico por la parte trasera del edificio, cogiendo un taxi en la calle de atrás. Su corazón se aceleró al hacerlo, pero necesitaba estar sola.
Después de sentir náuseas durante tres días seguidos y un ligero mareo por la mañana, decidió que sería bueno ir al médico, pero no quería que Fellipe lo supiera.
Le inventó una mentira y le dijo que saldría de compras y que, si podía, iría al médico para que le recetara otro anticonceptivo.
Utiliza un anticonceptivo inyectable cada tres meses, pero necesita una receta para comprarlo porque es extranjera. Era la excusa ideal para ir al centro médico.
Y ahora tenía los resultados en sus manos.
Estaba embarazada de doce semanas.
Sus manos temblaron ante esta noticia, el papel parecía no ser real, pero ella sabía que lo era. Incluso cuidando de sí misma, había acabado quedándose embarazada y seguramente era algo que no sabía cómo revelar a Fellipe.
No habían hablado de tener hijos, pero tampoco se había planteado, ni de lejos, que fuera algo que él quisiera. Ella misma no tenía ganas de ser madre hasta que no estuviera con su vida organizada y dentro de lo que quería. Preferiblemente con un marido a su lado.
El médico le había dicho que muchas veces, cuando una mujer está muy estresada o tiene alguna enfermedad, puede ocurrir que se corte el efecto del anticonceptivo.
Esto es lo que ella pensaba que había pasado.
Durante un viaje acabó cogiendo una gripe muy fuerte que la dejó en cama durante casi tres semanas. Fueron tantos los medicamentos que utilizó a causa de la fiebre y la garganta muy afectada, que el médico cree que fue un factor que contribuyó a cortar el efecto de la inyección.
Y ahora sería madre.
Su corazón latía con fuerza y sus manos temblaban. Vio un banco más adelante y apuró su paso, sentándose rápidamente. Agitó la pierna con inquietud, preguntándose cómo iba a contarle esto a Fellipe.
/0/7061/coverorgin.jpg?v=12bfeff40b130a30a070d52db2a95719&imageMogr2/format/webp)
/0/1210/coverorgin.jpg?v=91989980b0159aadc63f57c826f8f588&imageMogr2/format/webp)
/0/5455/coverorgin.jpg?v=ea6fe05c6269479f4cb2733a507f051d&imageMogr2/format/webp)
/0/1907/coverorgin.jpg?v=88214d6b45570198e54c4a8206c1938e&imageMogr2/format/webp)
/0/7636/coverorgin.jpg?v=6092867de573e7c71145a7a20055af86&imageMogr2/format/webp)
/0/5446/coverorgin.jpg?v=bd6435ac8a7002480be94e2dad021f76&imageMogr2/format/webp)
/0/20782/coverorgin.jpg?v=50b9a032c4bbfe3badb2260262cf8ee0&imageMogr2/format/webp)
/0/18378/coverorgin.jpg?v=8b465674e0b7f8a7897e53e986afeac7&imageMogr2/format/webp)
/0/9408/coverorgin.jpg?v=1926570bfdd87ca741cf4dbdbf410982&imageMogr2/format/webp)
/0/10384/coverorgin.jpg?v=a7495819043ce61fef607cadd92d17af&imageMogr2/format/webp)
/0/11296/coverorgin.jpg?v=f6252530a7106304482d5d3ee890be95&imageMogr2/format/webp)
/0/7149/coverorgin.jpg?v=8e727785f4860d384e9c048312582867&imageMogr2/format/webp)
/0/17100/coverorgin.jpg?v=d7063d578a74960ddced92d7e3b9f6ac&imageMogr2/format/webp)
/0/358/coverorgin.jpg?v=d536e7462c6dcbc9dd703b43e940ffbd&imageMogr2/format/webp)
/0/8260/coverorgin.jpg?v=286b56a0a6fd2797a1abf78dde0fc409&imageMogr2/format/webp)
/0/3571/coverorgin.jpg?v=dc1b68713e08f17b7a7b370d97907536&imageMogr2/format/webp)
/0/14127/coverorgin.jpg?v=22754e2f0ed0adf4b5e0338d025db35d&imageMogr2/format/webp)
/0/9661/coverorgin.jpg?v=e99ebc3854b1b85b32eb87598d325185&imageMogr2/format/webp)