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Lo olí en ella antes de verlos a los dos juntos.
Sándalo y cedro - el olor de Alexander, ése que antes hacía ronronear a mi loba de gusto.
Ahora, impregnaba la piel de otra mujer, como una marca de propiedad. Tan fuerte que casi lo sentía en la garganta.
Faye. Su novia de la infancia.
Su "amor verdadero", la misma que lo rechazó hace cinco años, que se largó a perseguir sueños grandes en la ciudad, dejando atrás a un hombre y una manada al borde del derrumbe.
Y como Luna... ni siquiera supe cuándo había regresado.
Nadie se dignó a preguntarme si estaba bien - que se joda la ley de la manada.
Y para cuando me enteré, ya estaba en mi sitio, bañándose en la gloria que yo había ganado a punta de sangre.
El salón de baile era puro brillo y éxito.
Los miembros de la manada reían, chocaban copas de champaña, brindando por nuestra subida - del puesto diez al segundo en el ranking continental.
Una victoria por la que yo había sangrado. Por la que había dado todo.
Y mi esposo la celebraba... con su amante entre los brazos.
Estaba clavada en la puerta del salón, aún con el abrigo puesto desde el coche. Los dedos apretaban la bolsa donde traía el vestido de seda blanca que había diseñado para MAÑANA EN LA NOCHE, cada costura con diamantes.
Sí. Mañana.
Todo el mundo me dijo que el banquete era al día siguiente.
Y yo, como idiota, me lo creí.
Si no llego a escuchar a la modista mencionarlo en mi prueba de vestido, ni enterada. Habría sido ajena a la celebración de mi propia manada, mientras otra ocupaba mi lugar.
"¡¿Luna?!" Ruby, mi doncella, soltó con la voz cortante, rompiendo la música.
Todas las cabezas se volvieron hacia mí.
Los murmullos empezaron en seguida:
"¿No dijo el Alfa que estaba enferma la Luna?"
"¿Tú aún te crees eso? No seas ingenuo..."
"Por los dioses... están los dos aquí..."
Cada palabra era una daga directo al pecho.
Pero los verdaderos tontos no eran ellos.
Era yo. La más idiota del salón.
Mi loba, Kara, gruñó en lo profundo.
"Desgárrales la garganta."
Quería hacerlo. Era la guerrera más temida de nuestra manada.
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