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Yo soy tuya y tú eres mío

Capítulo 4 Quédate conmigo

Palabras:1591    |    Actualizado en: 26/12/2023

s dedos de Raegan que se aferraban a su

r qu

me gustan los hospitales", mint

ra su mentira que no podía mirarlo a

gó en voz baja: "Ya tomé una medicina.

ese ángulo, solo podía ver l

mientras mantenía la mirada gacha. Quizás la fiebre la

orazón derretirse c

lta y abrió la puerta del apartamento. L

nerviosa que empezó a sudar, incluso su cabello estaba

des irte". Era obvio q

a Mitchel, ya que toda su vida había

ni un centímetro. Simplemente se quitó la co

e asustada. "¿Qué estás haciendo?", gritó abriend

se con ella si estaba enferma. ¿Acaso su p

helado y la mir

su corazón lat

ba que la

otros que había visto. Es

n ver lo que había

rdiéndose el interior de los labio

no era el momento

. ¿Qué sentido tenía mantener relaciones sexu

era sombría mientras continuaba mir

e la cama y se inclinó para susurrarl

ujuria, contradiciendo l

nrojado antes de sonreír con

ientes. Todo era culpa de Mitchel. Siempre enco

el saliera del baño. Cuando se dio la vue

n considerado? Raegan esta

aba tan pegajosa que quería sumergir

a diera vueltas, por lo que se inclinó hacia a

a tiempo. Luego, la alzó en

atiera con mayor rapidez. Estaba tan ner

tarse en el borde y extendió

idad, tal y como lo hab

piel, por lo que ella se pu

ó incontrolablemente. "Puedo desvestirm

l mientras estudiaba su expresión nervio

e calentaron, podía se

tchel la llevaba a la bañera

l y la bañera, ella no podía

ó en su mente. Luego, respiró profundamente y dijo:

rio, Mitchel alzó las ma

l baño se ce

to en la bañera y salió vestida con una bata. Pa

ndo levantaba la colcha para acostarse en la cama, él l

é quieres dormir con

nvolvía su cabeza, agarró la sec

su reflejo en el espejo. Mitchel también tenía el cabe

gnándose a su nariz, por lo qu

na tortura. Tenía miedo de enamorars

seco, lo miró a través del esp

detrás de ella. Sus cuerpo

eflejo en el espejo. "¿Eso es todo el agradecimient

nes estaba yendo en la dirección equivocada. Con l

que quisiera cada vez que recibía un fa

io estaba po

empañarse y su nariz ponerse rosada. Por

mó de la barbilla. "Nunca mires así a o

cejas con confusión

a hay muchos animales, muchos hombres no

por qué un hombre actuaba im

ciervo ante los faros de un auto. Una campana de alarma

los hombros y la presionó contra e

aron. Raegan pensó que él la besaría. Su corazón latí

, sino que besó su frente, como si

", murmuró pellizc

bastant

dejó a Reagan

tonte

blanco con mole

sin aliento? ¿Cómo podía olvidar tan fáci

l teléfono de Mitchel la

lenciosamente pa

el teléfono y s

charla, colgó y reg

había arropad

estaba a punto de irse, p

yas", dijo antes de que él pud

abrigo, caminó hacia la puerta y se dio

se la puerta que Raegan sacó la

su corazón y pronto sinti

ren era la única muj

bilidad contra esa i

ría algo? Por s

rompió la prueba de emba

de no haberle

icia solo le habría hech

r donde se veía el hermoso cielo nocturno. La luz de la luna acent

uren con una voz débil m

són de seda púrpura, q

mientos y se volvió hacia

molestar", dijo Lauren con culpa. "Jo

como si le estuviera recordando a Mitc

sivamente. "¿Tienes hambre? Puedo pedirl

ella. "¿Dónde estabas

itchel tranquilamente y miró su

asustada,

atrás y emitió un sollozo, ente

conmigo. Solo por

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Yo soy tuya y tú eres mío
Yo soy tuya y tú eres mío
“Sólo había un hombre en el corazón de Raegan: Mitchel. Tras dos años de matrimonio quedó embarazada. Raegan se sintió muy feliz. Pero antes de que ella pudiera darle la noticia, él solicitó el divorcio porque quería casarse con su primer amor. Más tarde, Raegan tuvo un accidente y, tumbada en un charco de su propia sangre, le pidió ayuda a Mitchel. Sin embargo, se fue con su primer amor en brazos. Afortunadamente, Raegan escapó por poco de la muerte y decidió retomar su vida. Años después, se hizo famosa en casi todo el mundo. Después del divorcio, Mitchel se sintió muy incómodo. Por alguna razón, empezó a extrañarla. Le dolió el corazón cuando la vio sonreírle a otro hombre. En la ceremonia de su boda, él irrumpió y se arrodilló. Con los ojos rojos, preguntó: "¿No dijiste que tu amor por mí era inquebrantable? ¿Por qué te casas con otro hombre? ¡Vuelve a mí!".”