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La hija ilegítima del mafioso.

Capítulo 2 Capitulo 2.

Palabras:3146    |    Actualizado en: 18/01/2024

zón todo el tiempo. También tenia insomnio, al punto de llevar varios días sin poder dormir, me sentía tan mal que en plena

descoloco a mi mamá y su mirada hacia mi me dio miedo, que por primera vez en años sentí el terror puro recorriéndome las venas nuevamente.

fácil, gente estúpida- comenté

. Si te las

importe. Solo son un montón de ricos estúpidos que

ste esa v

o y darles una buena vida a ustedes, aunque si le d

uantar a ricos estúpidos- mentí mi

estúpidos no hubieras

llevo a donde e

llevo a donde estas

tomar una foto para publicarlas en mis redes

de sarcasmo de la

de bombones que me regalaron para tomarles una buena foto

ara molestarme estas ultimas semanas, lo cual me pus

yudara a mi mamá con todo lo que pudiera con respecto al cuidado de mi papá. Me quede en casa de mis padres por un tiempo más ayudando a mi

iba todo sentí una pequeña descarga eléctrica recorriéndome el cuerpo haciendo que ca

a mi casa y que esta no era mi cama. Al pararme sentí como me temblaban las piernas así que tuve que volver a sentarme, la habitación en si era enorme, con su propia sala de estar

demás cosas estaban en una pequeña mesa al costado de la cama

sofá individual viendo seriamente al chico que le estaba gritando al hombre frente a el, reco

shb

l mundo se le había ocurrido pedir ostras y pasta, también me habían para llama

bert uno de los meseros- Y te aviso es

del tipo que manosea o de

aseguro antes de fingir una s

Zeus o voy a m

le y camine detrás de Robert para que de guie hasta la mesa en cuestión. Cuando llegue un tipo de no más de v

esos>, pensé an

tenia algunos tatuajes en su brazo izquierdo, el pelo en forma de libro pero de manera sexi y alguno

smente aunque hubiera prefer

comento viéndome de arriba a abajo-

o con la tenaza del cangre

gunte sin apartar m

en casi todas las mesas alre

caderas probablemente te cogería

e pregunt

in contar con que Elliot Ellis estaba sentado comiendo a un par de mesas co

o mientras movía las tenazas de un lado a otro con su cuchillo- ¿Qué?, ¿N

esas obscenidades estuvieron de más. En este restaurante no se permite acos

ordita, lo dije como un cumplido- sonrió

solo conmigo sino con todos en este re

la vine, a no ser que

al hacerlo se levanto de su asiento y tomo

deja hablando

esistí más y le di un cachetazo con los dedos abiertos para que lo sient

nojado dando un paso hacia mi pero me adelant

este establecimiento, eres un mal aprendido y vulgar mocoso que no tiene idea en donde esta para

viniera por el y así lo hicieron. Al lle

e crees que eres,

speto a mi y a mis comensales. Sáquenlo de

astras y la mujer que venia con el no sabia q

el mal momento que ese tipo te

mucho diner

como dije, invita

citarme por el manejo de la situación otro me llamaron para preguntarme si estaba bien. Incluso Marie se acerco a mi para preguntarme si

l Flas

dirigí hacia la puerta, la

taba>, pensé r

s hombres sobre mi, me pare adelante de

esta l

s hasta qu

ue hablar contig

sentido, el media uno noventa y uno según el internet y yo apenas llegaba como al metro sesenta y tant

le ordene dando un

s- explico lo más calmado posible y

rtido?- le pregu

abso

la cabeza con un cenicero. Me di la vuelta y comencé a revisar por todos lado

la mierda misma> pensé peg

nia la lleve- se b

a vez por todas?- le pregunte acercándome a el de nuevo- P

orir, eso t

ti y a tus estúpidos hijos todos los putos días d

ote que se estaba e

uerta- gruñí- Ábrel

ver que l

s se convirtieron en puñetazos. El por su parte trato de pararme tomándome de las muñecas pero seguí intentando golpear

s para secuestrarme así?. ¡Maldito infeliz!, ¡Suéltame!- le grite una y ot

o pero esta vez me paro con u

tu mesa cada noche, yo era quien pagaba tus estudios, yo fui quien sostuvo a tu fa

usto de verme llorar, podía sentir c

n setenta años seguía trabajando en un almacén que por suerte nos regalaba cosas de vez en cuando. Tu jamás me diste nada, estudie en una escuela publica hasta que entre como aprendiz en un resto bar en donde me pagaban el mínimo y debía quedarme hasta las dos o tres de la mañana y después debía regresarme a mi casa sola caminando porque no podía permitirme el pasaje del micro. ¿Crees que enviarme una asquerosa torta en mi cumpleaños iba a cambiar algo?, ¿Sabes que hacia con esa torta?. La dividía y la repartía a mis vecinos para agradecerles el que nos ayudaran cada vez que nos cortaban la luz o e

e un cheque por doscientos mil dólare

diciendo que jamás vería un solo centavo de tu parte?. Deberías hablar con el antes de decir e

ito enojado

s escuche la puerta

s que era de mi esposa?- pregunto se

se

e informaste?- in

y la quemo frente a mi, amenazo con despedirme y en ese entonces mi h

ta?- le pregunto a

tavo que les perteneciera a su hijos. Haría su vida miserable si se at

e yo pudiera estudiar y así tener una oportunidad de ser quien soy hoy en dí

ntana del balcón y al salir mire hacia abajo para ver que tan alto estaba. Estaba alto pero no tanto así que me

detenimiento y comencé a escuchar ruidos de autos no muy lejos por lo que comencé a correr hacia el sonido. Al llegar me di cuenta d

cuando se fue salí despacio de donde estaba y tome mi teléfono para pedir un taxi. Mientras caminaba me di cuenta de que un auto me seguía así que acelere el

te un buen

o a la mierda?- le pregunt

go, después de todo

ére

le pregunto poni

ére

aro. Enten

érete a cógeme hay u

ambas produ

ierto

emos coger, no

sar un consol

n si quieres, soy muy abi

bas ser más educa

Nos estamos alejand

roblema

tus padres antes de que el señor Elli

me quede estát

tamento para encontrarse con tus pa

e sea cierto o te juro que

asa que yo, tu va

que voy a dar maldito idiota- m

entrabamos al auto. Necesitaba autoc

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La hija ilegítima del mafioso.
La hija ilegítima del mafioso.
“Me pase cinco años teniendo la misma rutina, me levantaba, me bañaba, me cambiaba, iba al trabajo y gastaba todas mis energías para cocinarle a las personas mas ricas y falsas de mundo para despues volver a casa, comprarme una hamburguesa como todas las noches y ahogarme en alcohol y depresión hasta que quedar inconsciente hasta el otro día y entonces volvía a repetir esa acción todos los días sin excepciones, al menos hasta que mi desaparecido padre me secuestro para hacer que me casara con el hijo de su socio o eso creía yo. Después de eso toda en mi vida cambio de una manera no muy grata, al menos hasta que llego él a dar vuelta mi traumática existencia.”