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Una cita a ciegas para el CEO

Capítulo 4 ¡No pienso casarme contigo!

Palabras:1268    |    Actualizado en: 07/03/2024

evada por Harrison a que le

gó al principio,

o y elegante vestido... Era como retroceder en el t

or un momento los ojos y recordó su camerino, el sonido del piano indicando su ent

sus sueños, la admiración de la gente, la c

ocultar las lágrim

stán esperando para

asustada. Hacía años que nadie la trataba tan bien. Todos fueron amables con ella, incluso

de su amiga, Adeline siempre le insistía para que cambiar

-pronunció co

e tarde y a Rob no le gusta

n era Rob?

do el reloj marcó las

. Antes de sonar el primer tono, Harrison entró de forma apresurada. Extendió

rmosa figura de la mujer en aquel traje entallado dejaba a la vista todo lo que

rison que no deseaba sentir atracción hacia mi futura esposa -gruñó, y el juez que se encontraba

alzó el rostro

y miró a su alrededor, confusa. Harrison s

Señor Foster, gracias, pero para q

do fue a explicárselo, dec

ue se ocupara de la qu

no lo conseguiría si ella cont

ubiera visto en algún lugar antes, era una sensación muy f

sillo y se detuv

lmarla, aunque era algo que n

i el verlo de frente la horrorizara. Temblaba tant

l ramo de flores que Harrison

tro con rudeza y la escuchó exhalar un gemido de terror. Se sentía m

había vis

sa misma frase. El corazón le latía con mucha rapidez y no sabía por qué si esa mujer lo

*

su vida porque aquello solo podía ser

a ese hombre

en una de sus actuaciones. Fue la última que d

itación de hotel donde se estaba hospedando su expareja. Había decidido ace

ohol, había llegado al hotel. Después había llamado a la puerta de l

sus palabras cuando

acababa de pronunciar. La metió en la habitación y

su cama y con el hombre que en ese momento

el miedo de perder a Gael si se lo conf

dijo muchas veces que la probabilidad de que aquella noche hubiera dado frutos era imposible, pero los o

s que los del hombre que s

sus labios temblaron pensando

er que Evelyn e

erto al igual que s

Tú quieres dinero, yo deseo una esposa, es un trato que nos beneficia a ambos. -Él la aferró

n como tú, además, ¡ya estuve casada una vez y no quiero repetir la experiencia! -En un impulso, por los nervio

u matrimonio, ella se preguntó muchas veces qué habría ocurrido si en lug

vida habría

terminó por ser de ella, pero él representaba t

peada y la miró con tanta ira que Eve

ostro antes de que el golpe de su

Cómo te atreves

el nudo que sentía en la ga

... ¡No voy a c

para no tropezar

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Una cita a ciegas para el CEO
Una cita a ciegas para el CEO
“Rob Ellison es considerado uno de los hombres más poderosos del país. Su vida sería un sueño, pero una terrible maldición pesa sobre el apellido familiar. Desesperado por encontrar una esposa que le dé herederos y que no tenga miedo de su maldición, accede a viajar a un pequeño pueblito de Kansas para tener una cita a ciegas con todas las mujeres del lugar. Evelyn dejó atrás todo su mundo el día en que aceptó la propuesta de matrimonio de Gael. Sin pensar en las consecuencias, dejó su país con la idea de vivir su amor soñado. Esos sueños se truncan cuando descubre que su nuevo marido esconde muchos secretos y termina en una relación de abusos y malos tratos. Para salvar su vida, una noche consigue escapar junto a su hijo y logra ser rescatada por la patrulla fronteriza. Tras lo ocurrido, con una nueva identidad y siendo resguardada por protección de testigos, Evelyn comienza una nueva vida en un pequeño pueblito de Kansas, donde la población masculina es casi inexistente y cree que nadie perturbará su paz. Una mujer que oculta su pasado para salvar su vida. Un hombre que no quiere enamorarse por miedo a la maldición que pesa sobre él. A ambos les persigue el mismo destino, pero ninguno será capaz de librarse de las garras del amor. ¿Podrán liberarse de sus propios fantasmas y volver a ser felices?”