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La guardaespaldas del Mafioso

Capítulo 3 Nos volveremos a ver

Palabras:1553    |    Actualizado en: 24/10/2024

e certera en el pecho del homb

eno como un muñeco de trapo cont

e que la apuntaba con el arma y con otra pata

omenzó a arremeter contra la castaña intentando golpear el rostro de su enemiga, pero Clara fue más rápida, gracias

e una película de acción con la mujer como protagonista, como

duro y sin asco a dos hombres que se habían pre

s de su atlético cuerpo le propinó una fuerte patada en la cabeza, haciendo

dor de su frente y sus cabellos pegados a

na de esas ocasiones, porque ese hombre misterioso que había arruinado su descanso

ue había caído en la pila de bolsas cuando e

darse cuenta de que aún tenía el arma qu

gritó el j

iosa chica de la cintura alejá

án se abalanzó hacia el hombre forcejeando con este ha

a que le había quitado ju

implemente no podía ver el fusilamiento de ese hombre, solo le haría r

ojos, viendo que el joven azabache guardaba el arma en su bolsi

rde- le gruñó

n de traje negro subir y bajar

o invertido y ese pantalón... que apretaba perfectamente sus glúteos redon

¡Ese hombre es un maleante de la clase q

tás

n sí. Cuando se quiso dar cuenta, el joven estaba parado delant

mano del hombre de su camino, l

- sentenció

el hombre poniendo

ondido ido por aq

sus enemigos se e

mado el joven mafioso-

ufó fru

deshacerse de

o jaló a través de la

y blanquecinos de ese demonio, era que todo su cuerpo gritara enloquecido, sinti

rápidamente del agarre como si l

que los mafiosos italianos seguían de

Iván, acomodando su camisa revuelta

rvó con una c

vas?- sentenció cr

o sin entender qué qu

reció con la palma abiert

varte el trasero ni

o? ¡Cómo s

00 dólares- exclamó

o con las siglas "IW" gra

los mereces- exclamó co

ió una mirada furiosa. Ella no pensaba a

mafioso en todas sus letras, no había que ser muy listo par

os de su tipo, ya tenía suficiente con los qu

más ni menos- sentenci

reer lo terca q

ero gratis? ¡

que sobraban y colocando los 500 dólares en

te el descarado atrevimiento de ese idiota al rozar con

illó quitando los bill

! Que ese hombre peligroso fu

el rostro del hombre, pero el mafioso fue m

so- No me digas que un simple roce te avergüenza. Segu

tus comentarios, niño rico- exclam

sonreír ampliament

in temer por su vida, todos le tenían miedo, e

ro como una piedra. Esa joven era diferente, podía ve

abilidades de samurái le llamó la atenc

- exclamó utilizando su voz coqueta q

nsual e hipnotizante, aún mantenía su ceño fr

no sabe

su mirada color miel no temblara ante los ojos negros

e verdadero, pero tampoco podía negárselo, lo

ubear, utilizando su nom

la c

ber tanto de mí? Seguramente

a Ga

ano de la joven que se sintió tiesa bajo su aga

umedad de esos finos labios contra su piel, tragó saliva

que tengo trabajo que hacer- exclamó empujándol

vuelta para quedarse con la última palabra, la puerta ya

divertido por la actit

ecieron sus refuerzos, ro

de ellos, revisando que el hijo de su jefe

a sonrisa divertida y hasta lasciva mostrando sus dientes brillantes y

he senti

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La guardaespaldas del Mafioso
La guardaespaldas del Mafioso
“Un cuerpo fornido y mucho más grande que el de Clara la chocó de lleno, haciéndola tropezar, especialmente porque los tacos aguja plateados que su jefe le había dado no ayudaban mucho. Ambos cayeron al suelo, ella de espaldas al frío y sucio piso, y el misterioso sujeto encima de ella, con cada brazo a los costados de su rostro, sosteniéndose para no aplastar con todo su peso a la joven que había salido de la nada y le había arruinado su huida. Todo pasó muy rápido, Clara abrió grandes sus ojos color miel al ver que su nariz respingada y pequeña rozaba muy de cerca la nariz recta del hombre que tenía delante. Clara no recordaba la última vez que había estado tan cerca de un hombre. En realidad, nunca lo había estado. Quiso protestar, pero el hombre fue más rápido y le ordenó, con una voz ronca pero sensual: -Ayúdame a esconderme.-”