Su amor, un tormento
se había convertido en u
ía un vacío, una sensació
ro de Cecilia palidecer de vergüen
nó, pero y
murmuraba y
a que ha estado al lado d
hombre profundamente a
ómo terminó con un hombre tan devo
de Saul, Theo me sacó del lugar y
oso evento, volvimos a nues
en brazos al
de Saul y, una vez más, expresó f
sus brazos, llor
ternura me sostuvo el rostro,
muñeca de porcelana en sus manos,
stas. Theo no era un santo. Quizás..
cintura, nuestras respiraciones se vo
omento, él detuvo s
/0/11387/coverorgin.jpg?v=ffc35d900b6cc1aa5096e5051cafe1ea&imageMogr2/format/webp)
/0/21689/coverorgin.jpg?v=bd6a0a634318a203f31ceaa6de39a8a8&imageMogr2/format/webp)
/0/19107/coverorgin.jpg?v=9bc8eba77866f19d549623ce6bc3d057&imageMogr2/format/webp)
/0/16208/coverorgin.jpg?v=c1be4cb207738d56bb6b2af3932e6c33&imageMogr2/format/webp)
/0/18543/coverorgin.jpg?v=3f926d066a0d6aaa33f8c061382bce94&imageMogr2/format/webp)
/0/21149/coverorgin.jpg?v=bc5b094d580a6fb5c654b955cd5ebe69&imageMogr2/format/webp)