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¡Ayuda, mi esposo magnate se niega a divorciarse!

Capítulo 4 La confrontación

Palabras:1090    |    Actualizado en: 07/03/2025

elco e, instintivamente, se escondió detrás de William, como

mientras miraba a su esposa. Luego, con una voz teñida d

vez que contestaba con voz seca: "Estamos e

a, la examinó de los pies a la cabeza, en busca de

zarse un chequeo prenatal. Como su esposa legal, me sentí obligada a ver eso personalmente". Sus ojos, agudos y brillantes, se clavaron en los de la otra, a la vez que agregaba: "Señorit

William se divorcie de mí. Pero... ¿Por qué no

a él a pedir

rio no habría permanecido a

nía la intención de casarse con William. Incluso su abuelo, Johnny Ca

. De la misma manera, el padre de Renee, quien, a pesar de que se mantenía aleja

ncia considerable como funcionario de alto rango en la escalera política. En aquel

señada como una alianza inquebrantabl

luyentes familias a un tira y afloja público y confuso, con el riesgo de enfrascarse en una disputa que podría repercutir negativamente en sus círculos de élite.

todos sus esfuerzos eran en vano. Pese a haber luchado durante cinco años por ganarse el amor de William, antes de lograr casarse con

s reuniones familiares seguirían proyectando la imagen de una pareja feliz, mientras

su esposo volvía a casa, pasaban noches interminables en la cama y él se negaba a parar hasta que ella casi desfallecía. Le resultaba realmente extraño, pues Wil

salud de la otra; William probablem

a una reina, mientras que a su espo

illiam provocó que una punzada aguda e in

ombre rompió la tensión, pero la ris

enerme?", declaró Renee con evidente desdén. Su desafío flotaba e

Renee recibió una llamada de Ryland, la cual retorció el cuchillo más profundamente. Resultó que William había acompañado a Sylvia al departamento de obstetricia pa

se aferraban a la manga del hombre, como si fuera su salvavidas. Sus ojos, abiertos de pa

n silencio inquietante, con la mirada

no de terror. Apretó su brazo con más fuerza, a la vez que suplicaba dese

el aire tenso. Con un movimiento rápido y brusc

e resonó en el pasillo y dejó una vívida m

ecto", susurró Renee con

silencio opresivo: "¿Hablas en serio? ¿Y yo tengo voz en este as

sencia era imponente y su atuendo, sobrio; no obstante, exudaba una elegancia

amá

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¡Ayuda, mi esposo magnate se niega a divorciarse!
¡Ayuda, mi esposo magnate se niega a divorciarse!
“En opinión de todos, William se había casado con Renee bajo la presión. Ahora que su verdadero amor había vuelto embarazada, no podían esperar a que abandonara a Renee. Sorprendentemente, Renee fue sincera sobre la situación: "Para ser franca, soy yo la que pide el divorcio todos los días. Lo deseo incluso más que cualquiera de ustedes". Pero ellos ignoraron su comentario como un mísero intento de salvar las apariencias. Hasta que William hizo una declaración: "El divorcio está fuera de discusión. Cualquiera que difunda falsos rumores se enfrentará a consecuencias legales". Renee estaba confundida. ¿Qué planeaba hacer ahora este loco?”