icon 0
icon Recargar
rightIcon
icon Historia
rightIcon
icon Salir
rightIcon
icon Instalar APP
rightIcon

A algunas personas les gusta el drama

Capítulo 1 

Palabras:558    |    Actualizado en: 20/06/2025

ra e inútil, sobre el

cuerpo yac

ños, sacudía con desespera

ierta! ¡Papá

ro ya maquillado para la gala benéfica

hermosa, pero ahora su b

ureza, sus palabras c

s dramas para llamar la

éndola de que mis crisis cardíacas eran una

que ella había a

us mejillas, intentó detenerla cu

su vesti

favor! ¡Papá

e soltó b

rio en el pequeño esc

dolor escapó

i siquier

padre, te enviaré a un inte

alidez, antes de subir al auto donde Ricar

an, dejando a mi

o que cualquier infarto, a

mi hijo, pero era solo

o que quedaba d

timiento m

haberle hecho ver la ver

e para mí, y temía que t

, reviviendo la pes

e en el pecho, l

bela conocía tan bien, la

había

ara tus celos y tus exageraciones," me había d

uesto malestar de él

llamada a l

ar un evento impor

í, m

de mi esposa, cegad

admitir, se aferró a la narrativa de Ri

n dificultad, coj

temblaban, pero no po

ojos buscando desespe

o fijo, pero sus deditos no alcanzaban bien l

lo encontró sobre

rmaneció oscur

jo en una mueca de

mientras mi valiente hijo, mi

da, a pesar del terror que d

ó a ca

"Reyes Construcciones",

daba era una t

, su dolor, su h

hacer nada más

Obtenga su bonus en la App

Abrir
A algunas personas les gusta el drama
A algunas personas les gusta el drama
“Mi alma flotaba inerte sobre mi propio cuerpo. Abajo, mi hijo Leo, de apenas siete años, sacudía a su madre, Isabela, pidiéndole auxilio para mí. Ella, indiferente, se arreglaba para una gala con Ricardo, su amante. Con horror, comprendí que Isabela, cegada por él, me había negado la medicación y retrasado la ayuda médica. Morí por su negligencia. Pero mi tormento no acabó. Como fantasma, vi a Isabela despreciar a Leo, quien, cojeando, buscaba ayuda. Fui testigo de cómo Ricardo, con saña, golpeaba a mi hijo, luego desmembró mi cuerpo y arrojó a Leo al río. La impotencia de ver a mi propio hijo sufrir tal crueldad, abandonado por su madre, era indescriptible. ¿Cómo pudo la mujer que amé caer tan bajo, tan ciega a la verdad que se negaba a sí misma? Aunque Leo fue rescatado, no resistió. Mi alma y la suya ahora están juntas, liberadas. Pero el juicio de Isabela, la cómplice de nuestra tragedia, apenas ha comenzado en el laberinto de su propia locura.”