icon 0
icon Recargar
rightIcon
icon Historia
rightIcon
icon Salir
rightIcon
icon Instalar APP
rightIcon

La Familia Secreta De Mi Prometido

Capítulo 3 

Palabras:693    |    Actualizado en: 02/07/2025

se sentía como un abismo. Cada vez que cerraba los ojos, mi mente se llenaba de re

e en una galería de arte. Yo estaba

dijo con una sonrisa qu

dez genuina que me intrigó. Hablamos durante horas esa noche, sobre arte, sobre la vida, sobre nuestros sueños. Me contó de su trabajo en la empresa familiar, de la

llevó a un viñedo en Valle de Guadalupe. Al atardecer,

i hogar. No quiero pasar un solo día de mi vida sin ti. Sé que ambos queremos una vida diferente, sin las compl

a perfecto, él era perfecto. Me prometió honestidad. Me prometió u

ordaba cada fecha importante, me sorprendía con flores sin motivo,

Laura. "Es guapo, exitoso y te trata como a una reina. Y

struido mi vida alrededor de él, alrededor de nuestras promesas. Una

con tanta devoción, el que conocía cada uno de mis miedos y sueños, ser capaz de un engaño tan

bería esperar. Darle la oportunidad de explicar, de resolver el "malentendido" como había

ió a mi mente. "Ricardo Velasco Jr.". Era demasiado específico, dem

ansiedad era una bestia que me devoraba desde adentro. No podía quedarme aquí, esperando

la verdad con m

primero que encontré, unos jeans y una camiseta. No me maquillé, no

o y salí de la casa. No l

quién recogía a ese niño. Iba a enfrentar a quien fuera necesario. La incertidum

a las costillas. Tenía miedo de lo que iba a descubrir,

Obtenga su bonus en la App

Abrir
La Familia Secreta De Mi Prometido
La Familia Secreta De Mi Prometido
“Mi hermana Ana me pidió un favor de rutina: inscribir a mi sobrina Valentina en la mejor primaria, usando nuestra dirección para asegurar su cupo. Una llamada al día siguiente destrozó nuestra idílica vida de pareja sin hijos: la solicitud fue rechazada porque ¡nuestra dirección ya estaba ocupada por "Ricardo Velasco Jr.", un niño de seis años cuyo padre también se llamaba Ricardo Velasco! Mi prometido, Ricardo, a quien creía el hombre más honesto, respondió con indignación ofendida a mis preguntas, acusándome de desconfiar de él, jurando que todo era un error y que lo resolvería. Pero la duda me carcomía. ¿Un error? ¿Quién era ese niño con su nombre, en NUESTRA casa? ¿Podría la vida que habíamos construido, nuestro pacto de no tener hijos, ser una farsa tan dolorosa? No pude esperar. Decidí que la única manera de saber la verdad era ir a la escuela, observar y confrontar a quien fuera necesario.”
1 Introducción2 Capítulo 13 Capítulo 24 Capítulo 35 Capítulo 46 Capítulo 57 Capítulo 68 Capítulo 79 Capítulo 810 Capítulo 911 Capítulo 10