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Desenmascarando a mi esposa: sus mil caras

Capítulo 4 Siempre estoy ansiosa por ver lo que esta familia ofrece

Palabras:787    |    Actualizado en: 08/07/2025

en la entrada cuando la pue

decientes que tenía bordados. Llevaba el pelo recogido en un elegante moño alto, aunque algunos mechones caían artísticamente sobre su

, exclamó Rhett apenas la vio

stantáneamente. Su rostro di

seducción. ¿Por qué el destino no se la llevó también en aquel entonces?', se pregu

ica que lanzaba m

letal; en sus pupilas ardía una promesa de represalias.

peó e intentó suavizar las cosas. "Kathryn, ven para que

arle una mirada de soslayo. Para ella, Rebecca no era más que la mujer

lo había un puñado de miembros de la familia Palmer y algunos empl

cipado, pues los Palmer habían accedido

ngaño: ese era un intento apenas d

t, que regresaba para reclamar su lugar. Por mucho peso que tuviera el apellido Palm

a risa silenciosa y burlona, chasqueó los ded

los funerarios, compuestos de lirios blancos. Los colocaron en dos filas ordenadas

e puso

rsionó sus hermosas facciones. Cada fibra de su cuerpo clamaba qu

ecorría perezosamente a los invitados impresionados. "Es solo un de

s ido demasiado lejo

no echas un vistazo a tu regalo de bienvenida?", int

esta familia ofrece", contestó la joven, ensancha

salieron, Andrew y Martha Palmer, los padres de Rhett, le

ones, habitualmente impecables, e

ero nos aseguramos de que no se saliera con la suya". Juli

ente. Limitar las invitaciones a unos cuantos fue brillante. Ahora quienes no recibieron una piensan que Kathryn los despreció

reguntó: "Papá, ¿por qué insististe en in

o aquí a la fiesta de Kathryn, le guardará un profundo rencor. A fin de cuentas, tiene buena memoria y un carácter terri

er su arrogancia", respondió Julie

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Desenmascarando a mi esposa: sus mil caras
Desenmascarando a mi esposa: sus mil caras
“Abandonada de niña y huérfana por un asesinato, Kathryn juró recuperar cada fragmento de su legado robado. Cuando regresó, la alta sociedad la tachó de bastarda sin modales, burlándose de Evan por haber perdido el juicio al casarse con ella. Pero solo él sabía la verdad: aquella mujer serena que abrazaba con delicadeza escondía secretos que harían temblar la ciudad. Era, a la vez, una sanadora legendaria, una hacker elusiva y la perfumista favorita de la realeza. En las juntas directivas, los ejecutivos refunfuñaban ante la pareja: "¿De verdad tiene que estar aquí?". Evan solo sonreía: "Esposa feliz, vida feliz". Un día, sus identidades ocultas se revelaron, quienes antes la despreciaron terminaron de rodillas.”