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Mi Talento, Su Traición

Capítulo 3 

Palabras:634    |    Actualizado en: 08/07/2025

madres decían que aprendimos a caminar de la mano. Recuerdo las tardes enteras en el parque de la colonia, dibujando en la tierra con un palo, él siempre diciéndome que mis dibujos eran mágicos,

io, Mateo parecía incómodo con su presencia, con sus aires de superioridad. Pero Camila era astuta. Aprendió a jugar el papel de la prima rica p

e consolándola, diciéndole que la entendía, que la vida era injusta. Mientras tanto, yo estaba a su lado, con las manos manchadas de pintura, tratando de terminar un cuadro para u

eños a mis espaldas. La tristeza que sentía se fue transformando en una rabia fría y decidida. Ya no había vuelta atrás. Mateo, el chico que me prometió el mundo m

la cocina ayudando a mi madre, escuché un ruido sordo en mi habitación, seguido de un grito ahogado de Camila. Corrí hacia allá y mi corazón se detuvo. En el suelo, h

no llegaba a sus ojos. "Pero no te preocupes, era solo un pedazo de madera,

r de ese objeto, el valor sentimental que tenía para mí. Pero su

astidio. "Fue un accidente. No tienes por qu

nos temblorosas. La madera rota era un símbolo perfecto de nuestra relación: hecha añicos, imposible de reparar. Levanté la vista y los miré a

e no reconocí como mía. "Lárguens

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Mi Talento, Su Traición
Mi Talento, Su Traición
“La fábrica textil, nuestro universo, soltó una bomba: una beca para estudiar arte en España. Era un sueño, la única vía para escapar de una vida ya escrita. Pero el mundo se me vino encima cuando, buscando consuelo en mi novio Mateo, escuché algo que me congeló: él, susurrándole a su prima Camila que mi talento era "local", que el verdadero puesto era para ella, conseguido con sobornos. Regresé a la sala con el alma hecha pedazos, justo a tiempo para escuchar lo impensable: "Y la persona seleccionada es... Sofía Martínez." La ironía era cruel. Mi padre me abrazaba, pero yo solo veía a Mateo, pálido, acercándose para pedirme lo imposible: "Sofía, ¿podrías... podrías pensar en cedérselo a Camila?" La traición era descarada, y el amor se convirtió en cenizas. Con un dolor que me quemaba, me fui a España, a un taller rústico, con un mentor implacable, lejos del "glamour" prometido. ¿Podría mi talento, según ellos "local", sobrevivir en este nuevo y hostil mundo o sucumbiría ante su desprecio?”
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